Blog de eddie: 2 años

Hace un par de años me encontraba en mi oficina, en ese entonces en las instalaciones de Grupo Expansión, cuando no habían eliminado aún la palabra «editorial» y por alguna extraña razón decidí, algo que venía pensando de hace tiempo, hacer un blog.

Realmente comencé escribiendo casi a la fuerza, no sabía la estructura, el mensaje o que decir, no sabía si debía abordar un tema, o simplemente dejar que fluyera, desde el diseño hasta los comentarios, se han venido transformando para dar como resultado esto: El blog de Eddie.

Que ironía hablar de mi blog en mi propio blog, pero si algo he aprendido con el tiempo, es que cuanto más escribo sobre lo que pienso, más me gusta hacerlo, y la respuesta de la gente que me lee, también. Por lo que al final este blog es más bien una libreta de notas y caprichos que me gusta alimentar cada que tengo tiempo, pero que también me alimenta cuando vuelvo aquí y leo lo que he escrito.

Y a toda la gente que se ha paseado por aquí, gracias por leerme, gracias por sus comentarios, on y offline significa mucho para mí y en verdad, los invito a que hagan el suyo. Los blogs son una herramienta más poderosa de lo que imaginamos y que tienen más fuerza de la que crees.

La única manera de comunicación es la expresión.

Swinging thoughts

Oh life…
Why I’m so afraid of you? (Jenkins, 1879).

Con los niños en la casa de los vecinos, parece que los fines de semana vienen a ver a los abuelitos, no me imagino si allá abajo es un momento incomodo o es un momento feliz, pero que importa! eso si lo puedo saber.

el arte de entender que no pasa nada no radica sólo en evadir la responsabilidad de hacer la pregunta, que además conduce generalmente al sentimiento de vacío.

Hay que afrontar que todo es solamente nuestra forma de ver el todo, mientras más compaginemos, no necesariamente entendamos, con las personas, mayor es nuestro espectro de experiencia del todo, que paradógicamente, es más que todo.

Así que no juzgar y pelear, son formas de convivir, aunque existan y se hable de eso, el valor del perdón y ser perdonado, nos hace imperfectos. Pero eso esta fuera de toda moral.

No todo es ganar. Ganar es tan relativo como el gusto de cada quien.

No se puede tener compasión y ganar., también tiene sentido, otro pero lo tiene.

Cuidar los lugares y la gente que te representan sensaciones de crecimiento, de amor y talento. En donde la vida se disfrute por el simple escenario que es.

Es nuestra propia película, videojuego, diario de noticias, fotógrafo particular, todo lo hacemos simplemente existiendo, jugando a vivir. Sólo que tu pones las reglas, los puntos, los premios, y los malos y los buenos la escenografía y hasta personificamos una personalidad, sólo que todo es real. La gente hace cosas por la reacción que puede causar en los demás porque existe, y esa influencia puede ser muy positiva, pero para transmitir algo es importante creer.

Porque cuando no entendía la gente que creía en lo que decía, era dueña de mi confianza en ese concepto, y eso esta bien. Siempre y cuando la gente no se aproveche de la gente, es decir, que intercambie su poder de negociación con las personas es sano, las coloca en el plano que les corresponde, … No lo sé tal vez nadie se aprovecha de nadie, más bien cada quien entiende lo que puede ir entendiendo, sólo son etapas.

Estamos avanzando a la velocidad perfecta aunque a nosotros en particular no nos lo parezca, pero parece que todo esta siendo como debe ser. Eso es una revolución de consciencia.

Si necesitas algo sólo pídelo. y lo tendrás.

Las otras personas

Dudo honestamente que exista gente malvada, creo que en todos nosotros habita un demonio con lo peor que ha concebido, vivido y realizado la raza humana. La cualidad o desventura de emanar dichos sentimientos ya depende de cada quien.

Todas las personas tienen sus propias razones y sus propias interacciones, dan prioridades a las cosas y viven de acuerdo a lo que creen mejor, sus respuestas, sus decisiones y hasta sus omisiones son parte del plan que ellos están realizando en este mundo.

Por lo tanto juzgarlo simple y llanamente conducen a un error, a la descalificación y al prejuicio, enemigos de la convivencia y el desarrollo colectivo.

No por eso es menos difícil lidiar con los universos de cada ser humano y vivir día a día con personas demasiado distintas y puede ser una tarea difícil, intensa, y en ocasiones profundamente desgastante.

Esto viene a reforzar algunos conceptos que tenía sobre las relaciones interpersonales y a afinar otros. primeramente: el hecho de que tu seas comprensivo con las personas no implica de manera necesaria que las personas sean comprensivas contigo. Si bien es cierto, puede favorecerlo, no lo implica necesariamente, además entendiendo lo anterior se formula una premisa aún más importante.

Si pensara como sé que mucha gente ha decidido pensar, y entender que la comprensión del otro no garantiza la comprensión en uno mismo, podría retirar mi comprensión a todas esas personas que amargamente han sido incomprensivas conmigo, es una ley social común, las personas ceden hasta donde se desbarranca un límite en el abuso de los demás sobre el individuo y entonces se vuelve una pared rígida que permite sólo cierto nivel de acercamiento.

Pero he decidido, lo siguiente: Si genuinamente estoy actuando de manera congruente con lo que pienso y deseo, que lo hago, no tengo porque dejar de ser comprensivo con la gente que no lo es conmigo, puesto que no lo hago para que ellos sean comprensivos conmigo, sino porque entiendo que son seres humanos que pueden necesitar de mi y que si está en mis manos ayudarlos será mi deber hoy y siempre ayudarlos, aún a quienes no hayan tenido el tacto conmigo.

Porque entonces se generaría una cadena negativa de acciones en la cual alguien te necesita y arbitrariamente decides no ayudarlo y cuando te das cuenta, las personas arbitrariamente harán lo mismo contigo, es probable que argumentativamente no tenga sentido lógico la anterior afirmación, pero prefiero actuar de forma congruente con mis valores ha esperar que la mejor forma de convivir sea dándonos la espalda unos a otros.

Seré paciente y daré hasta donde mi razón me indique que es correcto y también dejaré de dar en el momento en que así lo desee, pero estoy entusiasmado de entender lo anterior, porque todas las personas merecemos una oportunidad, no podemos ser juzgados de manera plana y austera como si fuéramos la acción inmediata que acabamos de realizar. Definitivamente el peor de los asesinos le ha tendido la mano a muchas personas y la persona más noble seguramente ha mentido.

Reconozco mi profunda imperfección y por eso confío en la buena voluntad de las personas, porque todos podemos hacer algo por los demás, sólo tenemos que hacerlo.

La escuela de Frankfurt, la importancia del pensamiento crítico

Max Horkheimer, Theodor W. Adorno, J. Habermas, y Herbert Marcuse

A lo largo del curso hemos visto las distintas corrientes de pensamiento que han tratado de entender lo que significa pensar y además cómo el pensar no debe estar relegado simplemente a una actividad superficial, sino que debe tomar un papel importante en la sociedad, al grado de modificar y proponer una orientación racional en las actividades que se llevan a cabo diariamente en la sociedad. Esto por medio de un mejor entendimiento de las razones que motivan las acciones que llevamos a cabo, y entendiendo los elementos que, actualmente y de manera más bien utilitaria, están determinando el accionar de la sociedad. Tal es el caso de la industria cultural y los productos mediáticos diseñados para la continuidad y no para el diseño de una mejor convivencia.

Sólo por medio del conocimiento de los factores que impulsan a las personas a tomar las decisiones en sus vidas, y también por medio de los mecanismos que medien entre todos los miembros de una comunidad, será posible diseñar una mejor sociedad: una convivencia más equitativa en donde los miembros de la comunidad puedan vivir mejor y desarrollarse lo mejor posible de acuerdo a sus deseos y ambiciones personales.

Y además, lograr de alguna manera, detener la depredación en que vivimos, la cual genera en las personas una carga adicional de estrés y profunda infelicidad por el simple movimiento de la cotidianeidad. Por esta razón, pensadores como Heidegger, Horkheimer, Adorno, y muchos otros, consideraron importante primero delimitar que, en cada uno de los casos de forma distinta, que era pensar, su importancia y su impacto, pero además la dosis racional que interviene en ese proceso y el porque, según cada uno de estos filósofos consideraba, preponderante para el desarrollo de la convivencia social, el pensamiento colectivo y el desarrollo de la propia individualidad.

Por lo anterior, hay que tomar en cuenta lo siguiente: si bien es cierto cada uno de estos filósofos al final caen en problemas lógicos, dado que hablar de una manera tan práctica sobre la razón, desde Heidegger hasta Adorno, todos tienden o tendrían que tender hacia la creación de una ética, que en algunos casos no se desarrolla nunca, pero en otros casos simplemente no puede tener el alcance que se desea, puesto que es demasiado complejo hacer una generalización de los patrones universales bajo los cuales debe desarrollarse o llevarse a cabo todo el actuar de una civilización, sociedad o comunidad en un punto determinado de la historia.

Teniendo en cuenta lo anterior, presentaré algunos fragmentos de los textos de estos filósofos que ilustran con mayor claridad la tesis que propongo y que además nos permiten darnos cuenta de cómo estos filósofos fueron aportando ideas, conceptos y razonamientos profundamente críticos sobre la sociedad que comenzaba a crecer basada en el sistema económico del capitalismo, y cómo existen planteamientos que eran vigentes entonces y que, sorprendentemente, siguen siendo vigentes hoy en día.

“…el aprender no se puede lograr a fuerza de regaños. Y sin embargo, en ocasiones uno tiene que alzar la voz mientras está enseñando. Hasta tiene que gritar y gritar, aun donde se trata de hacer aprender un asunto tan silencioso como es el pensar. Nietzsche que era uno de los hombres más silencioso y retraídos, sabía de esta necesidad. Sufrió el tormento de tener que gritar. En una década en que la opinión pública no sabía todavía nada de guerras mundiales, en que la fe en el “progreso” casi se estaba haciendo la religión de los pueblos y estado civilizados,”

No sólo la influencia de Nietzsche queda plasmada en la afirmación de Heidegger, sino también un reclamo a alzar la voz, a esclarecer un concepto con todo el peso que eso significa. Hablar de aprender es hablar de un mecanismo para la obtención y retención de diversos tipos de información, que indudablemente determinarán los contenidos y las acciones de las personas que tengan la capacidad de retenerlas. Este aprendizaje resulta indispensable para poder desarrollar cualquier cosa y aún sobrevivir a las adversidades del medio ambiente, y demuestra que existe una importancia preponderante en que el discurso logre una comunicación efectiva.

Pero también el reclamo a una sociedad que sin la madurez aún necesaria desdeña dicho aprendizaje, lo relega y lo obvia, cayendo en el riesgo de volverse indiferente ante la ignorancia. Claro queda que este reclamo proviene de ver a una sociedad adormilada, controlada por la propaganda política, el nacionalismo, y las verdades científicas tan cuestionables por los filósofos críticos, que nublan a todas luces el desarrollo de los seres humanos, individualmente y en su conjunto. Igualmente, al no haber una intención o si quiera una comprensión de las consecuencias de dicha situación, no hay un solo incentivo que invite a modificar dicho patrón de comportamiento.

Semejante consigna parece y es tan vigente hoy en día, cuando nuevos factores, como la industria cultural y todos sus contenidos en los medios de comunicación, evitan que las personas conozcan y cuestionen, que reflexionen y analicen las cosas de una forma crítica. Primero, porque no hay una formación propiamente establecida a nivel social sobre el pensamiento crítico, y segundo, porque no existen canales en donde las personas puedan mirar de manera objetiva los sucesos y las decisiones políticas que les afectan. Esta ignorancia y falta de crítica social mantienen una tensa paz en donde las cosas se comportan con cierto orden, más por la costumbre que por un pensamiento lógico.

“En el movimiento de la sociedad, el ascenso de unos suele estar compensado por la degradación de otros; la regulación central de la vida, la administración que planifica cada detalle, la llamada racionalidad estricta, aparecen como un compromiso histórico. Ya en el tiempo del nacionalismo resultaba claro que la conducción totalitaria no era fortuita sino un síntoma de la marcha de la sociedad. El perfeccionamiento de la técnica, la extensión de los medios de transporte y las comunicaciones, así como el incremento de la población, determinan una organización rígida. La oposición, por más esperada que sea, es arrastrada por ese mismo curso de las cosas que ella debería modificar. No obstante, expresar lo que se conoce y merced a ello ayudar quizás a evitar un nuevo terror, es algo que sigue siendo derecho del sujeto todavía viviente.”

Por un lado existe esta crítica a las personas que conformamos la sociedad, y que de manera consciente e inconsciente vamos configurando nuestra realidad, y además colaboramos en la construcción de la realidad colectiva, todos formamos parte y comenzamos a darle rasgos particulares al común denominador de una determinada comunidad, esto genera un valor y una convivencia necesariamente multifacética y rica en ideas y recursos, mismos que si no tienen una orientación a favorecer las necesidades de la mayoría, pronto se vuelven un lastre para el desarrollo de dicha comunidad y al tiempo se vuelven una carga, un peso incomodo que no permite el desarrollo individual de los miembros de dicha comunidad y termina arrastrando, además, la convivencia social a un caos de inconformidad y apatía de toda la comunidad. Esto aplica a nivel microsocial, como pueden ser los núcleos familiares más directos, hasta macrosocial, como países enteros en donde todas las personas están abrumadas por la presión social que ellos mismos se están imponiendo.

Por lo anterior, la consciencia de dicha construcción y la responsabilidad de tener el poder casi inmanente de crear, construir y delimitar los bordes estructurales y de pensamiento de una sociedad, hacen la diferencia entre una sociedad llevada por los impulsos y la resolución constante de la inmediatez, y una desarrollada, pensante, que busca la mejora constante, o al menos provee la paz necesaria para que exista una armonía suficiente, y todos los miembros de dicha comunidad puedan vivir lo mejor posible.

Ahora, no sólo los individuos en su individualidad van formando una gran consciencia y pensamiento colectivo, sino que también existen herramientas, instituciones y grupos que van dando cierta forma a las estructuras sociales, y como menciona Horkheimer: no es un hecho fortuito que estas tiendan a favorecer a ciertos grupos.

Obviamente para darle cierta legitimación a dicha parcialidad, estas instituciones refuerzan los elementos sociales que convienen a sus intereses, que permiten crear una generalización que suene congruente -y digo «suene», porque difícilmente se acerca realmente a algo que sea congruente-, para de esta forma ratificarse en la élite del poder. Aunque esto signifique hundir a las personas en la ignorancia, por lo menos, de dicho suceso en particular.

“5. De hecho, la ciencia de las décadas de la preguerra exhibe una serie de fallas, pero estas no residen en la exageración de la racionalidad sino en su estrechamiento, el cual se halla condicionado por la creciente solidificación de las relaciones sociales. La tarea de registrar hechos sin preocuparse por consideraciones extracientíficas, y de verificar las regularidades que existen entre ellos, había sido originalmente formuladas como una meta parcial del proceso de emancipación burguesa, que entraba en confrontación crítica con los obstáculos escolásticos que impedían la investigación.”

No obstante, algo que es una de las características más importantes de la escuela de Frankfurt y su pensamiento crítico, es la crítica al pensamiento científico, y en general, a la ciencia y su concepción. Dado que -sin llegar a descalificar por completo su utilidad- sí cuestiona de manera abierta y profunda, la serie de carencias que está presenta al dejar al pensamiento racional relegado a ser un mero instrumento de repetición.

La ciencia cumple importantes funciones en el desarrollo de una gran parte de las actividades en la modernidad, ha permitido generar procesos estructurados, que sirven para repetir fenómenos de las naturaleza y llevarlos a diversas áreas de la vida del hombre, para facilitar su interacción con el medio ambiente, la obtención y conservación de recursos de la naturaleza misma, y hasta generar cierta comodidad y simplicidad en procesos que de otra forma eran irrealizables, o que tomaban mucho tiempo de otra forma.

De esta forma la ciencia contribuye al desarrollo de las condiciones humanas por medio de la simplificación, sistematización y conocimiento estructurado de procesos que nos permiten concentrarnos en otras áreas y seguir desarrollándonos como individuos y como sociedad.

Lo que aquí se pone en duda, es ese valor de verdad absoluta que el positivismo y el pensamiento utilitario pretenden darle a la ciencia, dibujándola en el entendimiento colectivo como un hecho irrefutable y que además se tiene que entender por cierto y de facto, puesto que la ciencia lo está postulando. Por un lado esto es grave e incorrecto, primero, la ciencia trabaja bajo condiciones determinadas y bajo esquemas de repetición de sucesos, se genera un modelo y después se propone que ese modelo particular, debe aplicar para todos los casos individuales, es decir, al igual que la conceptualización, la ciencia toma un particular arbitrario y lo vuelve un universal. Si bien como describí, es útil, eso no lo hace verdadero.

«La ciencia necesita de quien no la ha obedecido, lo que para el espíritu de la ciencia es verdaderamente valioso es lo que ella difama, momento del idiotismo, al que consecuentemente la ciencia se condena y del que inconscientemente se avergüenza.»

Precisamente la observación de Adorno sobre el desobedecer a la ciencia responde a esa necesidad del pensamiento racional, ese entendimiento de lo que se está realizando por encima solamente de la repetición, queda claro pues que el valor real del pensamiento científico quedará siempre en función de la racionalidad que se le imprima para darle una función.

La crisis de nuestros tiempos en cuanto a consciencia social se refiere, radica principalmente en este silencio acuerdo tácito entre los conceptos existentes y las personas en general. Al no existir un contra peso con respecto a la producción de conceptos verdaderos y además, estos se respaldan en modelos particulares, que resultan ciertos únicamente en cierto número de casos, es seguro que al universalizarlos los resultados van a variar.

Es tonto pensar que es posible por medio de un solo caso particular, por más repeticiones que puedan realizarse de ese mismo caso, podemos deducir plenamente la verdad, cuando la más mínima variación puede resultar en conclusiones profundamente distintas.

Solamente por medio de alzar la voz y cuestionar lo que se ha dicho, sólo exigiendo una comprobación que a todas luces resalte la conveniencia de tomar tal o cual decisión, entonces podría llevarse a cabo, pero al no haber una crítica, al no entender si quiera lo que está sucediendo, cuando la mitad de la población está enajenada por culpa de la ignorancia y la otra mitad vive engañada por culpa de la información disponible que es parcial, corrupta y superficial, entonces el resultado es una sociedad políticamente estéril resignada a mirar por la ventana el destino que alguien más está eligiendo por ellos.

«Siempre que el pensar es verdaderamente productivo, creador, es también un reaccionar. La pasividad está en el corazón de lo activo, es un adecuarse del yo, al no-yo. Para ser siempre productivo, debe estar determinado por su cosa. Esa es su pasividad. Su esfuerzo coincide con su capacidad para aquella.»

Finalmente y lo más importante, desde mi percepción, más allá de las posibles interpretaciones personales de los lectores y de los filósofos mismos, entender el pensar como un reaccionar, como tomar acción sobre nuestra ideología de vida, pero además responsabilizarnos por los actos que hacemos y que se suman a la consciencia colectiva, nos permite modelar la sociedad que queremos. Si bien es cierto que es sólo el principio y además es necesario que todas las personas poco a poco se vayan haciendo conscientes, y además partícipes de esta transformación del entorno, del medio ambiente social y dejar de una vez de aceptar como dadas las condiciones en las que tenemos que desarrollarnos. Responder al llamado que nos exige nuestra propia moral y que no nos debería permitir en ningún momento, seguir actuando con pasividad y apatía sobre las cuestiones que ocurren en nuestro entorno, es nuestra responsabilidad y además nuestra oportunidad de acercarnos más al ideal de vida que cada uno persigue, y en esa realización individual es cuando estamos más abiertos a procurar la realización de todos los demás. Crecer de manera conjunta y ayudar, colaborar y recibir los beneficios de trabajar todos como una sociedad activa, fuerte, consciente y responsable.

La única forma de realmente de cobrar consciencia y tomar acción, es por medio del ejercicio activo de la crítica y del poder que tiene cada individuo de influenciar, de persuadir y de negociar para buscar mejores condiciones para sí mismo y para sus seres cercanos. Con responsabilidad, buen juicio y sobre todo con orientación a la colaboración y a la convivencia, es como el pensamiento crítico debe transformar la realidad de las personas y devolverles el poder que han perdido inmerso en la industria cultural, la política y el sistema económico.

La frustración de un artista

Ayer me levanté con la idea de que aquel artista seguía pintando. Y no es que me levante día a día pensando en eso, pero si lo veía todas las mañanas antes de irme a trabajar, bajar por algo de comer a la cocina. Sin embargo los sucesos que se desencadenaron en la casa han hecho que la pintura se vuelva inolvidable.



Todo parecía muy normal, hasta ese momento, nada fuera de lo común. Un artista haciendo un trabajo impago, al parecer por el simple placer de crear o por el cariño hacia la dueña de aquella recamara, quienes no sólo compartían la ciudad de origen, sino por lo que pude apreciar en dicha convivencia, parecían ser grandes amigos.
Así pasaban los días, él pintaba con calma y dedicación y ella lo trataba lo mejor que podía. Día tras día, el artista parecía tomar demasiado tiempo y ella empezaba a perder la paciencia. Pero no pasaba nada, hasta esa noche.
Como cualquier noche de primavera ella decidió salir y divertirse y cuando regreso, cual fue la sorpresa del artista que aquella noche ella no dormiría en sus brazos… Después de horas enteras de dedicado trabajo en los últimos detalles, el artista debió estar emocionado, probablemente en su cabeza había millones de ideas sobre el futuro, la cara iluminada y agradecida de ella mirando con admiración la pieza de arte, que además de ahora en adelante le acompañaría por el tiempo que ella viviera en esa habitación.
Probablemente imagino las risas, los besos, las caricias, música, vino y fiesta… tal vez tuvo suficiente tiempo de ir más allá y hasta haya danzado con la silueta imaginaria de la mujer que esa noche, dormiría en otros brazos.
Sin poder tener certeza de lo que sigue, el hombre debió enloquecer.
Tal vez, en silencio ardió por dentro, quizás, por unos instantes estuvo a punto de llorar, caer en sus rodillas llorando y sintiendo pena por sus románticas ilusiones que en su cabeza parecían reírse de él.
No lo sé, pero en algún punto tuvo que reconstruirse, tomarse así mismo de nuevo y recomenzar, esta vez con más pasión que nunca, con tanto esfuerzo y dedicación que lo que había tomado 5 días se pudo terminar en sólo unas horas. La bella escena cobró el realismo y la fuerza que no había encontrado el artista en la melodramática mirada de su modelo imaginaría.
No sólo cobró fuerza, sino furia. Unos ojos diabólicos y fijos, una lengua escarlata y desbordante llena de sangre, como si recién hubiese devorado con voracidad el corazón de nuestro desconsolado artista.
Y así en medio de las sombras nadie le vió marcharse.
Poco tiempo después, y ante los ojos inéditos de todos los habitantes de la casa, se reveló una joya de la transformación, una pintura que emanó de los más profundos sentimientos de un artista eufórico, tal como son los sentimientos de los seres humanos. Que dejó enmarcada en una pared, lo que todos, podría casi asegurar, hemos sentido alguna vez. 
Que ira y que miedo se puede dibujar en la pared de nuestra habitación. Alguna vez escuche decir que: si quieres hacer reír a Dios, le cuentes tus planes.


Morir por amor

Cuando Romeo y Julieta murieron de forma trágica por el amor que sentían, creo que pensé que era ridículo, pero entendiendo el concepto antiguo de felicidad, fue la mejor manera de conservar su amor para siempre.

Si morimos en absoluta plenitud la sensación de eternidad será eterna, inmaculada. Los seres humanos tenemos esta triste idea de perdurar, de vivir muchos años de envejecer y morir, pero…

¿No es acaso una fruta más fresca y colorida, cuando se encuentra en su etapa más viva? No es el ser humano en la tierna flor de su vida cuando es más bello, puro y deseable que nunca?

Y todo lo demás nos lo inventamos para justificar lo que queda, una vez que esa frescura se ha ido.

Y entonces nos llenamos de riqueza, de flores de bienes y de ideas, de aire de grandeza y de vanas intelectualidades, que sólo nos hacen lucir solemnes y orgullosos de estar marchitos y viejos.

Pero todo sigue girando alrededor de esa belleza, de ese rostro angelical y puro que tiene la juventud, ese brillo en los ojos, ese sabor dulce de la piel, esas lágrimas inocentes y ese momento único que mira con ternura los ojos curiosos, y que invariablemente todos poseemos alguna vez.

Y en el recuerdo de ese instante mágico podemos envolver el resto de nuestras vidas y en ese momento único ponemos todo el valor de nuestras vidas, y es entonces y ante la luz de dicha reflexión, que no suena tan ilógico…

Morir por amor.

(hubiera muerto cuando aún podía)

Fight back!

Un golpe de fortuna me ha devuelto el buen humor. Tengo una sonrisa de felicidad británica, o por lo menos así la entiendo. Nada ha cambiado, me sigo sintiendo aquí atrapado en una época que no comprendo y rodeado de cosas que no comprendo tampoco, en realidad siempre ha sido así, pero de repente cobrar consciencia que estás  arriba de.. bueno ya!

Aquí el siguiente poema:

Nada tiene sentido,
el sentido en sí no existe,
siempre ha sido de esta manera,
la confusión y frustración se origina de pensar que existe el sentido.

El hecho de que no exista el sentido,
puede resultar profundamente liberador.

Que sentido puede ser suficientemente completo,
absoluto, total y no se que otro adjetivo tengamos para hablar de lo inmenso,
como para abarcar cada uno,
y todos los instantes de un vida,
un proyecto de vida,
o una vida sin proyecto.

Me gusta jugar a pensar,
pero hasta hoy no sabía que estaba jugando,
cuando la gente grita, llora o se enoja,
sin desearlo,
es que no ha notado que todo es un juego.

Finalmente,
no es mi obligación,
ni deber moral,
no razón de ser,
explicar.

Puedo seguir jugando a pensar,
pero sólo si prometo,
que sólo será eso.

Un juego.

La vida es demasiado increíble para pensar demasiado en ella.

22 de junio de 2009

First we had a fight
then we were fine.
We were alright,
having a little fun but lots of hot hugges and kisses.
By that time i was worried about the money, but also concerned about the love i feel every second of my life in my heart. Thing got rough
for a moment i could not get what was going on.
One second we were holding hands,
the next one i was soaked in tears that were killing me from the madness and the sorrow of watching them taking you away from me.
I dont know whats happening next,
for now, i can just apologize
and wait for your call…