Sueños sobre el fin del mundo

Ayer tuve un sueño sobre el fin del mundo y mucho más. Cómo en la mayoría de los sueños, es posible que la cronología me fallé tantito, pero más o menos todo comenzó así. Estaba llegando a un paraje bastante triste, viejo y caluroso pero recuerdo que estaba en México, lo primero que recuerdo es que podía ver el mar mucho más alto que el nivel del suelo y que sus olas alcanzaban a la gente que estaba esperando algo como atascados en el transito de una carretera. Aunque estábamos cubiertos por el agua o eso parecía, yo caminaba normal, mientras el agua estaba cubriendo todo, entonces sentía una necesidad de resguardarme, iba a la oficina donde sabía que podría encontrar a mi amiga Yolanda, aunque en ese momento no podía recordar su nombre, entonces preguntaba por «la licenciada» sin embargo no podía entrar, en el lobby estaba mi amigo Gerardo y me saludaba, pero entonces sentía que estaría más seguro afuera con la tormenta que en ese lugar con ese carnal. Continué el camino hasta que encontré a mi familia o algo así, porque estábamos los 4 en un carro, un Ford Ka rojo, tratando de buscar terrenos más altos, de repente nos encontrábamos manejando por caminos horribles, así como las calles destruidas de San Juan, Puerto Rico. Empezaba a llover. El agua enlodaba las calles horribles y veíamos bajar camiones de gran turismo que ya no nos dejaban avanzar. Entonces por alguna razón dábamos una vuelta a la derecha hacia los puentes de Sta. Fe, y por ahí nos estacionábamos en una hermosa plaza, tenía una escalinata amplia y unos arcos desde donde se veía las barrancas de Sta. Fe y el camino que lleva hasta allá. Yo recordaba que ya había estado ahí con mi hermana. Ahí nos calmamos un poco y nos sentábamos en una mesa que estaba ocupada. Era una mesa para 4 pero había una boina y una chaqueta café de pana, el tipo que ahí estaba se molestaba por que le habíamos tumbado la mesa, pero pues al chile no nos quitamos y yo me hacía el boludo para explicarle que tirara paro, no sé como que es el fin del mundo y no hay otra mesa carnal, ¿Porqué te cuesta tanto compartir? Igual nos quedábamos ahí, tomábamos un café y unos panecillos rellenos de chocolate, finalmente mi papá se estaba despidiendo del señor que aún se veía no tan feliz con nuestra iniciativa de crashearle la mesa del café, pero ya no era el señor blanco de barba castaña que era el principio, sino era más bien Chris Fernandez, el dueño de la empresa donde chambeaba en Dubai.

No sé si estábamos caminando hacia el auto o porque, pero pasábamos por un espacio abierto, unas escaleras amplias con una hermosa vista a un espacio verde lleno de animales gigantes, como dinosaurios, recuerdo que uno llamaba mi atención y me acercaba a mirarlo y era como un dinosaurio kanguro gigante o algo, bastante impresionante, al mismo tiempo veía como una tigresa se salía de entre las rejas y empezaba a seguirnos, yo me adelantaba pero mi hermana que venía distraída se quedaba un poco y la tigresa se acercaba a morderle un tobillo, recuerdo que sus ojos brillaron en amarillo resplandeciente antes de hacerlo. No creo que haya realmente mordido a Zareth, pues no recuerdo ni sangre ni gritos, pero si que inmediatamente mi papá se puso detrás de la tigresa y le agarró las patas con fuerza y no la soltaba, en ese momento más personas se acercaron a apañar a la tigresa que literal, se defendía como gato boca arriba. Intentaba acercarme pero se movía muy rápido y con violencia finalmente lo lograba y la tigresa, que ya se había convertido más en una mujer como rubia bronceada de unos 22 años, con uñas afiladas y blancas, me daba un pequeño zarpazo en una mano y me arrancaba un pedazo de carne, no recuerdo que palabra usaba, pero se refería a nosotros como «pobres diablos» por no poder detenerla entre al menos 5 personas.

Después de eso llegamos al auto, en ese momento recuerdo que les mostraba a mi familia mi argolla de matrimonio y mi anillo de compromiso, ambos en el mismo dedo y ambos apretando mis dedos. Me gustaba como se veían y la sensación de tenerlos, pero también recuerdo que apretaban y que les decía a mi familia que estaba seguro que no amaba a mi esposa, que esperaba que eso cambiara en el tiempo. No recuerdo quien era mi esposa.

En otro momento yo estaba manejando el auto, seguía lloviendo, los caminos se hacían pequeños y en un momento el auto se quedaba atorado en una banqueta, porque había unas macetas y nos les quería dar en la madre.

En ese momento algo sucedía porque ya no estaba más con mi familia sino más bien estaba en una escuela. Misma que estábamos ocupando por alguna cuestión que sonaba a una causa política genuina, había activistas y familias pues recuerdo que había niños. En una de las habitaciones oscuras y con un fuego en el medio, estaban Miguel y Carlos, por lo que decidía quedarme en ese lugar, Carlos quería ir por una guitarra pero un activista nos decía que era mejor así, que la música podría romper un poco el entorno de protesta, así que no insistíamos más con eso.

Pero en otro momento se armaba con un gran partido de futbol, de esos que hay más de 11 carnales por equipo, tipo cascara masiva, pero había unos lagos enormes y la bola se atascaba, sin embargo recuerdo que yo podía correr muy rápido, inusualmente más rápido que todos los demás. En otro salto sin sentido, éramos un grupo como de 10 personas, y estábamos a punto de entrar a un club en Tailandia, recuerdo que mi aliento era horrible porque habíamos comido pescado y todo el mundo lo notaba, ahí estaba mi amiga Bebe, que al parecer conocía a alguien en el club y nos iban a dejar entrar. Tenía que pagar 995 baths para entrar, mismos que pagaba con la AMEX un poco molesto por tener que pagar, en ese momento dejaba mi mochila gris de la cámara y por un momento la perdía de vista y empezaba a buscarla, estaba en la entrada del club y veía a mucha gente entrar y salir, comenzaba a preguntarle a una que esta ahí como una caseta y no nos entendíamos, al parecer yo perdía la paciencia y empezaba a gritar a lo que todo el mundo respondió mal, como si estuviera super fuera de control y entonces unos soldados, especificamente una soldado mujer llegaba a mi a decirme que no hiciera lo que hacía, y le decía así como OK, pero que pedo, o sea tira paro, ¿Dónde está mi mochila? Ahí despertaba la primera vez.

Después o antes, no sé vino una parte del sueño que fue mucho mejor. Estábamos en una casa super chida, con una familia super liberal y amigable, recuerdo que armábamos porros en la mesa del comedor y que nuestro amigo, amigo de Carlos, nos presumía una bolsa como son 6 o 7 kilos de una marihuana que ostentaba un verde brillante y aromático. La comida era abundante y deliciosa, y todos hacían todo por hacernos sentir como en casa, por alguna razón el lugar se convertía en un restaurante y los anfitriones nos dejaban ahí, ya habíamos terminado de comer y estábamos a punto de irnos, pero llegaba más comida, se veía deliciosa, yo quería seguir comiendo pero la decisión había sido irnos. Ahí caminamos en la calle, era de noche y las calles brillaban por sus empedrados, ahí dábamos algunas vueltas, íbamos y volvíamos y creo que de ese escenario ya no había mucho más.

En otro salto despertaba en una casa bastante hippie, estaba en una cama grande con cobijas y un tipo hippie como Jesucristo muy amigable, ahí también estaba mi amigo Carlos, y le preguntaba oye carnal no tienes porro, e inmediatamente él y Yisus, me acercaban unas bolsitas para que me armara uno, Entonces desperté y pensé «Qué concha que estaba ese lugar»

Creo que el segundo sueño fue de un día antes, pero en general todo se conecto. La verdad es que esa noche cenamos mucho pescado, y me fui a dormir con una leve indigestión, y en todo el sueño tuve malestar, creo que mezclé dos sueños pero creo que no dejé fuera ningún detalle. Si algo más viene a mi mente, lo pondré en los comentarios.

 

Septiembre 24

Phuket, Thailand 2018

En mi cabeza han pasado años, pero en realidad, son sólo unos días, casi dos meses, pero creo que la transformación ha sido profunda. Me pregunto para que ir más lejos si las lecciones se guardan en lo profundo de uno mismo.

He tomado decisiones que determinan mi futuro próximo, he aceptado lo que soy y lo que deseo y eso me pone en una situación donde las posibilidades a mi alrededor se limitan. Ya no estarán más todas las puertas abiertas, decidir es renunciar y hoy renuncio voluntariamente a la absoluta posibilidad de todo, para tener una experiencia determinada, una experiencia que hoy decido que quiero vivir.

Cómo siempre, quien sabe que vaya a pasar en unos meses más, si algo aprendí en este tiempo es que la realidad es mutable, plástica e inconstante en la forma como se colorea y se arma. No la juzgo, al contrario, hago mis planes para que cuando nos alcance el fin del mundo al menos pueda tener la cabeza en algún lugar.

No soy el único, al rededor del mundo habemos muchos seres perdidos y en sufrimiento. Pero llena de esperanza que esa duda e incertidumbre se traduzca en amor, aventura y deseos de trascendencia. Ojalá fueran menos elitistas y egoístas, pero no es mi decisión como vive cada quien su experiencia personal.

Por lo pronto me quedo tranquilo, de saber que intenté tocar el Sol y me quemé las pestañas, que el soñar es mejor cuando también se descansa y que de esta vida somos los arquitectos, los albañiles y los usuarios que habitan la construcción, así que mejor poner atención a todo el proceso, y dejar las fantasias para para cuando tenga nuevos ladrillos en las manos.

Hoy todo bien, que cuando nos vaya mal, nos vaya como hoy, y si todo explota que explote, ya estoy aprendiendo a no quedarme con las ganas de hacer, de decir y de sentir, así que ¿Qué puede salir mal?

Namasté.

 

Berlin mi amor

Cómo estos últimos años (se me está haciendo vicio) este mes estoy viviendo en Berlín. Ya hace algunos años que vengo a esta bella ciudad alemana a convivir con sus personajes y sus paisajes. Su cultura progresista y decadente a la vez.

Siempre encuentro mucha inspiración y calma, me gusta ver todas las paralelas similitudes que guarda con mis otras ciudades consentidas en el mundo como lo son el DF y Buenos Aires.

No es fácil para mí explicarle a las demás personas el porqué de mi vivir y mis acciones, las personas necesitan siempre tener una explicación sobre porqué las cosas suceden, pero últimamente ya no sé que decirles. Igual no importa.

Siento una extraña vocación por la observación, el trabajo social y el compartir con el otro. Estoy practicando escuchar mejor y tratar de no interrumpir con mis ideas, aunque no siempre es sencillo. Muchas veces me gana la emoción y empiezo a hablar sin control, a veces termino de hablar y por unos momentos ya nadie dice nada, eso me hace sentir bastante incómodo, cómo si hubiera dicho demasiado.

La vida me está obligando sutilmente a enfocarme, y dicho enfoque se está concentrando en la venta internacional de mezcal. Acá en Alemania y en Holanda se están abriendo algunas posibilidades aunque en mi cabeza la más grande, la veo en Argentina. No sé como vaya a recibir Tailandia este producto, pero yo digo que bien.

Por lo demás, me siento libre, me siento pleno y me siento muy agracecido de estar vivo, de ser soltero, de estar sólo, de tener hermosos amigos que me ayudan sobre todo a entenderme mejor a mi mismo y a mi entorno. Agradezco por todos los seres luminosos que se cruzan en mi camino para enseñarme a seguir el camino de la paciencia y la compasión.

Aún hay mucho camino por recorrer, muchas conversaciones por llevarse a cabo y muchas acciones por realizarse. Sigo deseando hacer más por el mundo, sobre todo por la naturaleza y los animales, quiero ser la voz de quienes no la tienen, la luz en donde reina la sombra.

No soy perfecto, soy muy obstinado, calculo poco los riesgos y a veces fantaseo demás. Me acepto y me amo como soy, entiendo que gracias a mi osadía, puedo vivir una vida que no conozco a nadie que este viviendo de esta manera, no me arrepiento de nada pero si me gustaría corregir las cosas que no me ayudan sobre todo en el camino hacia la luz.

Me estoy enfrentando con mi ansiedad, y mis adicciones. Las respeto y les agradezco sus lecciones, cada vez me esfuerzo más por no escaparme de mi realidad por medio de sustancias, y más bien utilizarlas con fines más trascendentales, como las medicinas sagradas que son y que me ayudan a seguir encontrando nuevos significados y razones para vivir feliz.

Quiero aprender alemán, quiero terminar mi carrera en Filosofía y venir a hacer mi maestría acá a Berlín. Quiero invertir en Tailandia y obtener la ciudadanía, quiero que mi mezcal se venda por todo el mundo y tener una moto eléctrica como la que ví ayer.

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Quiero abrazar a mi hermana y a mi sobrina, quiero integrar la magia berlinesa a mi vida chilanga, quiero seguir visitando Berlín todos los veranos y quiero que la comida sin animales sea una realidad en este plano material que así sea.

Existe algo en el camino de la contemplación que confronta todo lo que el consumismo representa, y es el miedo de la inacción, el miedo a no hacer nada, no desear nada, no tener nada. Las personas se sienten incómodas cuando no tienen algo que hacer, incluso se sienten ansiosas y deseamos llenar nuestro tiempo con algo. «Haz algo de provecho» dicen por ahí las madres de algunos de nosotros, y bueno la verdad, no me imagino que cosas que podamos hacer son mejores que las que dejemos de hacer y mejor aún, la razón por la cual actuamos también tiene un peso decisivo en el resultado. ¿Porqué ayudamos? ¿Porqué nos importa algo? Muchas veces son sólo nuestros deseos egoístas de refrendar nuestras creencias y regocijarnos en la idea de que somos grandiosos, pero creo que no lo somos tanto.

A veces siento que tengo mucha claridad y a veces siento que no entiendo nada, y peor aún que mi cerebro ya no conecta con algunas cosas que para la mayoría de las personas son fundamentales en esta vida. Pero ayer que andaba en bici por la ciudad y se me salían las lágrimas de felicidad, que sentí un profundo agradecimiento por poder experimentar tanta dicha, tanto amor en el corazón, en una ciudad que hace menos de 50 años estaba divida por la ciega ambición y el odio de las naciones, y hoy es un ejemplo de transformación y cambio.

Mundo: Lamento si ya no me dan risa tus chistes, si ya no me gustan tanto tus drogas y tus deliciosos vicios, hago lo que puedo, aún me gustan algunas cosas, pero lentamente me encuentro en una dimensión extraña en donde lo que me alimenta se parece más a la nada que al todo… No sé si me explico, no eres tú, soy yo.

Namasté.

Krakow

Esa vez cuando te postergué y te perdí.

El dolor de admirar y amar al momento que se mira inevitablemente transcurrir.

Esa absurda enfermedad de imaginar un éxtasis eterno,

una euforía permanente, de quedarse sin aliento.

Es tanto lo que mis ojos han observado ya, que suena dificil olvidar.

Que léjos se ve la unidad desde los multiples fragmentos que nos entregan las sutiles diferencias, rivalizando con lo otro construimos puentes en vez de volar a través de los sentimientos colectivos de los seres en balance con la naturaleza de su entorno.

Que vano suena quererte tanto.

Como una necedad de verte diferente a pesar de ser lo mismo.

 

La vez que llegaste y nos vimos,

y tus ojos se iluminaron,

cuando viste reflejarse tu propia luz.

 

A dream?

Esta vez vamos a imaginar un viaje astral por la tierra.

Tienes un mes para preparte y volar a Berlín. Tú objetivo primordial es encontrar opciones viables de negocios pero, que sean sustentables, ecológicos, buenos con las personas y que tengan un genuino compromiso con la comunidad local en donde se desarrollen sus actividades económicas.

Si bien basta con que tenga algo de todo eso, para modelar una versión perfecta y adecuada a la región en donde funcione. En este tipo de negocios buscamos causar el menor impacto adverso en el planeta, al mismo tiempo que sanamos muchas de las heridas que tenemos como personas, como economía y como colectividad.

Si los proyectos que realizamos hermanan la cultura mexicana, con culturas alrededor del mundo, cuanta riqueza no encontraríamos de la mezcla multicultural; una nueva forma de hacer frente al clasismo y al racismo que gobierna nuestro mundo, haciendo de México un ejemplo de humanidad y derechos de los migrantes.

Al mismo tiempo hay que topar a la banda, comer acido con ellos y preguntarle a madre ayahuasca si este es el camino correcto. Hay ciudades a las que no he ido y este año porfin, caminaré por esas calles y vibraré en esas culturas. No me gusta hacer planes por qué sé que cada lugar tiene una atmosfera propia y sus propios hilos dorados. Para los observadores es fácil enredarse en una profunda experiencia local acompañado tan sólo por la intuición, o con buena fortuna por una poderosa aura luminosa, que te permita no morir ahí aplastado.

En fín, lo importante es que se conecten los proyectos de manera internacional. Que cada proyecto cuente con una estructura que permita a las personas que en ellos colaboren, viajar y vivir en diferentes lugares del mundo. Tener experiencias internacionales, desde la más temprana edad con el fin de la multiculturalización, que sea parte de la cultura mexicana la integración de todas las culturas en el mundo.

Y así eternamente viajar de un país a otro, viviendo por siempre el verano, o el invierno. O al menos tener esa posibilidad y abrirla a millones de otros mexicanos que pueden hacer de su país su orgullo, su fuente de sustento, su fuerza espiritual pero sobre todo, su tierra para ser feliz.

Si bien la mitad de esto ya sucede sin tanta poesía como yo lo describo, aún no tenemos una unión de pensamiento. Aún no firmamos los mexicanos, en que si estamos de acuerdo, y a que sí nos comprometemos. Lo firmamos todos los que votamos antes de que se nos despinte el dedo y le chingamos fuerte 6 años; esta, vez si queremos quinto partido hay que chingarle todos, desde ya!

Imagina que podrás volver y seguir encontrando el desarrollo espiritual de manera formal.

¿Cómo es que será Tokio? y ¿Sí muero en el baño como el de la peli por andar fumando DMT? Realmente mi alma divagaría hasta allá? Ojalá que las almas moren cerca de los suyos en lo que emprenden el vuelo. Parte de hacer un viaje con tantas escalas es con el fin de meditar en todos los países que pueda, llevar la fuerza de mi familia a todos los rincones del planeta y a través de su amor transformar el sufriemiento y tiranía, en amor, paz y comunidad creativa.

Practicar la observación, la paciencia, la improvisación, la simplicidad y la calma. Respirar profundo y tratar de estar lo más presente posible.

No quiero escribir mucho más, sólo saber que estoy presente, que entiendo mi responsabilidad y que confio plenamente en que mi trabajo y mi energía se están entregando correctamente por el bien de todo.

Que todas las cosas que no alcanzo a comprender no me nieguen la posibilidad de crear y de seguir transfomando mi realidad. Que la magia supere a la razón y las personas sientan antes que su pensamiento les dicte que se debe hacer.

Namasté.

 

El estado de gracia

En el silencio de la mente se encuentra el ser en potencial perfecto.

El aprender a escucharlo y mantenerse en el estado de gracia, cada vez por más tiempo, permite conectar con mayor profundidad con todo el universo. Sólo tenemos que respirar y permitir que se haga el llamado desde el corazón hasta el último rincón del universo. Esto puede tomar tiempo. Debemos seguir respirando.

El agradecimiento

Agradecemos por todo el aprendizahje en forma de experiencia y aceptamos nuestra responsabilidad creadora. Vivimos concientes del regalo que tenemos en el presente.

Todos los segundos que han pasado han sido bellos regalos en forma de sentimientos, personas, lugares, sabores, fracasos, sueños y conflictos. Aprender a amar a quienes nos sacan de quicio y reir en entender la energía que atraemos a nosotros.

Recordar que esto también pasará, que sólo somos viajeros y nada permanece.

Ordenes superiores

Siempre que se habla de un orden superior, se entiende cierta obligación aunque puede ser también compromiso. ¿Cón que nos comprometemos?

Este es un agradecimiento al universo por su luz y su enseñanza, por su magia y sus personas, que están por todo el mundo y que naturalmente se cruzan con el devenir de los demás.

Que sigan creciendo frutos dulces de tu tierra fuerte y luminosa, que se apague poquito a poco el hambre, que se limpie de odio el ser humano y se reencuentre con la tierra y con su hermano, el lobo.

Que todo se transforme en donde haya más curiosidad que miedo, donde haya buena intención antes que apatía y resignación, que aguanten los que se equivocan porque gracias a sus errores todos aprendemos. Gracias a los que lo intentan y a los que fracasan para ayudarnos a seguir viviendo. Aquí estamos hermanos, nosotros también lloramos, también queremos verte sanar y reir.

Si tienes mucho miedo deja que tus demonios te coman y cuando que renazcas vive sin ese miedo, empieza a volar, a sentir el amor del universo.

Namaste hermanitos cósmicos,

15 sin días sin redes sociales, 7 días sin celular

Es cierto que hemos cambiado como personas. Estamos tan distraídos y cansados por las brillantes imágenes de nuestros teléfonos, que nuestros cerebros se están utilizando a un nivel que nunca antes habíamos llenado con información. El desgaste emocional y físico de los seres humanos causado por el uso de dispositivos electrónicos es muy notable en las personas que se han sometido por largas horas al consumo de información y comunicación electrónica. La postura, y la completa dependencia del dispositivo electrónico los hace vulnerables en el ambiente de una ciudad.

Yo no me siento acostumbrado a todo este tiempo ahora que decidí no usar redes sociales, ahora leo un libro en vez de consultar la información en mis redes sociales, me doy cuenta de lo mucho que avanzo leyendo. Es triste pensar que estamos parados sobre una mala versión de nosotros mismos, porque nos hemos acostumbrado a depender de un teléfono, del internet, o de la constante interacción con «los demás» ha llevado a muchos seres humanos, en dónde me incluyo, ha lastimar seriamente su calidad de vida.

Cuando la mente esta clara y tranquila, sin necesidad de saber todo lo que sucede en el planeta a cada instante, la conexión con el ser y los verdaderos sentidos permite que los seres encuentren su felicidad naturalmente. Se da prioridad a lo más necesario para el bienestar del ser, y lo accesorio resulta incómodo, pesado, estorbozo. Aprendemos a caminar con ligereza y esperanza.

¿Es posible sentirse genuinamente bien, sin culpa por la situación de otro ser humano? No sé aquí como descrbirlo de manera más acertada. ¿Són nuestros lazos con otros tan fuertes, como para condicionar nuestra genuina felicidad? ¿Es eso deseable en alguna situación? La consagración del amor, del uno en el otro y el nuevo yo, deja atrás al ego solitario que caminaba el cuerpo con independencia. La fusión con el otro ayuda a verse en el otro, a ver lo más humano de nosotros mismos, y por ahí podemos empezar a setir compasión por los demás otros. 🙂

Definitivamente supera cualquier cadena que genere dolor o malestar, es también hacer conciencia que la vida es muy corta para ser infeliz, pueden ser muchos años de acumular innecesariamente el odio, malos karmas que seguiran explotando por ahí de vez en cuando.

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Intentaré ser fiel a mis ideales y luchare por mantener la esperanza en todos mis proyectos, pero acepto que vivimos un tiempo lleno de retos en todos los niveles y que sin duda los más sabio es ser compasivos y comprensivos con los otros, es más fácil ayudar desde el amor, que desde el reproche.

Tengamos paciencia y hagamos nuestro camino de manera ejemplar, esa es la política que nos conviene hacer a todos.

Namaste,