Krakow

Esa vez cuando te postergué y te perdí.

El dolor de admirar y amar al momento que se mira inevitablemente transcurrir.

Esa absurda enfermedad de imaginar un éxtasis eterno,

una euforía permanente, de quedarse sin aliento.

Es tanto lo que mis ojos han observado ya, que suena dificil olvidar.

Que léjos se ve la unidad desde los multiples fragmentos que nos entregan las sutiles diferencias, rivalizando con lo otro construimos puentes en vez de volar a través de los sentimientos colectivos de los seres en balance con la naturaleza de su entorno.

Que vano suena quererte tanto.

Como una necedad de verte diferente a pesar de ser lo mismo.

 

La vez que llegaste y nos vimos,

y tus ojos se iluminaron,

cuando viste reflejarse tu propia luz.

 

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