Berlin mi amor

Cómo estos últimos años (se me está haciendo vicio) este mes estoy viviendo en Berlín. Ya hace algunos años que vengo a esta bella ciudad alemana a convivir con sus personajes y sus paisajes. Su cultura progresista y decadente a la vez.

Siempre encuentro mucha inspiración y calma, me gusta ver todas las paralelas similitudes que guarda con mis otras ciudades consentidas en el mundo como lo son el DF y Buenos Aires.

No es fácil para mí explicarle a las demás personas el porqué de mi vivir y mis acciones, las personas necesitan siempre tener una explicación sobre porqué las cosas suceden, pero últimamente ya no sé que decirles. Igual no importa.

Siento una extraña vocación por la observación, el trabajo social y el compartir con el otro. Estoy practicando escuchar mejor y tratar de no interrumpir con mis ideas, aunque no siempre es sencillo. Muchas veces me gana la emoción y empiezo a hablar sin control, a veces termino de hablar y por unos momentos ya nadie dice nada, eso me hace sentir bastante incómodo, cómo si hubiera dicho demasiado.

La vida me está obligando sutilmente a enfocarme, y dicho enfoque se está concentrando en la venta internacional de mezcal. Acá en Alemania y en Holanda se están abriendo algunas posibilidades aunque en mi cabeza la más grande, la veo en Argentina. No sé como vaya a recibir Tailandia este producto, pero yo digo que bien.

Por lo demás, me siento libre, me siento pleno y me siento muy agracecido de estar vivo, de ser soltero, de estar sólo, de tener hermosos amigos que me ayudan sobre todo a entenderme mejor a mi mismo y a mi entorno. Agradezco por todos los seres luminosos que se cruzan en mi camino para enseñarme a seguir el camino de la paciencia y la compasión.

Aún hay mucho camino por recorrer, muchas conversaciones por llevarse a cabo y muchas acciones por realizarse. Sigo deseando hacer más por el mundo, sobre todo por la naturaleza y los animales, quiero ser la voz de quienes no la tienen, la luz en donde reina la sombra.

No soy perfecto, soy muy obstinado, calculo poco los riesgos y a veces fantaseo demás. Me acepto y me amo como soy, entiendo que gracias a mi osadía, puedo vivir una vida que no conozco a nadie que este viviendo de esta manera, no me arrepiento de nada pero si me gustaría corregir las cosas que no me ayudan sobre todo en el camino hacia la luz.

Me estoy enfrentando con mi ansiedad, y mis adicciones. Las respeto y les agradezco sus lecciones, cada vez me esfuerzo más por no escaparme de mi realidad por medio de sustancias, y más bien utilizarlas con fines más trascendentales, como las medicinas sagradas que son y que me ayudan a seguir encontrando nuevos significados y razones para vivir feliz.

Quiero aprender alemán, quiero terminar mi carrera en Filosofía y venir a hacer mi maestría acá a Berlín. Quiero invertir en Tailandia y obtener la ciudadanía, quiero que mi mezcal se venda por todo el mundo y tener una moto eléctrica como la que ví ayer.

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Quiero abrazar a mi hermana y a mi sobrina, quiero integrar la magia berlinesa a mi vida chilanga, quiero seguir visitando Berlín todos los veranos y quiero que la comida sin animales sea una realidad en este plano material que así sea.

Existe algo en el camino de la contemplación que confronta todo lo que el consumismo representa, y es el miedo de la inacción, el miedo a no hacer nada, no desear nada, no tener nada. Las personas se sienten incómodas cuando no tienen algo que hacer, incluso se sienten ansiosas y deseamos llenar nuestro tiempo con algo. “Haz algo de provecho” dicen por ahí las madres de algunos de nosotros, y bueno la verdad, no me imagino que cosas que podamos hacer son mejores que las que dejemos de hacer y mejor aún, la razón por la cual actuamos también tiene un peso decisivo en el resultado. ¿Porqué ayudamos? ¿Porqué nos importa algo? Muchas veces son sólo nuestros deseos egoístas de refrendar nuestras creencias y regocijarnos en la idea de que somos grandiosos, pero creo que no lo somos tanto.

A veces siento que tengo mucha claridad y a veces siento que no entiendo nada, y peor aún que mi cerebro ya no conecta con algunas cosas que para la mayoría de las personas son fundamentales en esta vida. Pero ayer que andaba en bici por la ciudad y se me salían las lágrimas de felicidad, que sentí un profundo agradecimiento por poder experimentar tanta dicha, tanto amor en el corazón, en una ciudad que hace menos de 50 años estaba divida por la ciega ambición y el odio de las naciones, y hoy es un ejemplo de transformación y cambio.

Mundo: Lamento si ya no me dan risa tus chistes, si ya no me gustan tanto tus drogas y tus deliciosos vicios, hago lo que puedo, aún me gustan algunas cosas, pero lentamente me encuentro en una dimensión extraña en donde lo que me alimenta se parece más a la nada que al todo… No sé si me explico, no eres tú, soy yo.

Namasté.

Un comentario en “Berlin mi amor

  1. Quede identificado cuando mencionas escuchar y no interrumpir, hace tiempo me he dado cuenta que no me permito conocer a las personas con solo escucharlas, hoy digo que mis pensamiento, opiniones y juicios son como mi pene, solo deben salir en el momento adecuado, eres tercer persona que conocí en Grupo Expansion que tiene lazos con Berlín… es una ciudad que me está diciendo que la conozca. Saludos y disfrutar el segundo que vivimos.

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