Los tiempos que vienen

Si pudiera fluir intempestisivo como la corriente marina,
mi sangre se tornará del color de las aguas profundas,
y mis ojos fueran líneas de electricidad al rededor de las rocas.

¿Como no observar lo que a mis ojos lastiman?
Imposible no sentir la brisa en el rostro de una tormenta que llega,
camino al precipicio de los sueños que se olvidan con el tienpo.

Los ojos se maquillan y se agrandan mientras pierden visibilidad y sentido,
Los cuerpos se hacen más delgados y los habitos se vuelven obesos,
Los amores se vuelven más sonrientes y al mismo tiempo lloran en el vacío del engaño.

Hombres que se vuelven objetos,
Objetos que cobran personalidad y valor humano,
Vidas que valen menos que monedas de oro.

Granos que alimentan a las maquinas y humo que mata a las personas,
Mueren de hambre miles y de tristeza millones,
En medio de la opulencia se vive en depresiòn.

Todos los infelices se embriagan para calmar su dolor,
Los solitarios para mitigar la soledad,
Los nihilistas para morirse,
y los demás por convivir.

Unos minutos

De entre tantas maneras de mirar las mismas cosas,
se desprenden motivos irracionales y escépticos,
como almohadones se acomodan sobre la cama los días.

Se revuelven con violencia diversos miedos en mi cabeza,
las flores del verano pasado se marchitan en la manos de un desconocido,
y los cuentos que cuentan los cuentistas, han perdido el sentido.

Las calles de colores se han vuelto negras y grises pero brillantes,
los labios del deseo se han vuelto frios y más sensuales,
Entre tantos pensamientos las ideas de cambio se esfuman con las aves.

De entre todos los besos sólo recuerdo uno,
Varía mucho el tamaño del tiempo cuando lo miras desde una caja de recuerdos,
turbio y oscuro se ve el fondo del vaso donde yace el pasado.

No se trata de entender que esta sucediendo,
Entender no nos dará la calma si la responsabilidad sigue siendo una idea,
Cerrare la puerta para que el mundo guarde silencio y no nos escuche.

Mirare los ojos que viven dentro de mi,
Besare los labios que aún me quedan de ti,
Sin despertarme jugaré a que todo es cierto.

Competitividad en México, diez minutos bajo el agua

¿Es el fracaso la consecuencia lógica de las acciones irresponsables y aleatorias? o ¿Es la causa que dispara el pensamiento y la consciencia de los seres humanos? Venimos a la universidad para aprender a como no queremos ser en la vida, a volvernos tolerantes y resistentes a la frustración.

Encontramos de manera voluntaria o involuntaria inspiración para emprender proyectos, nacen nuevos sueños, se enriquece la visión y los ojos se perciben más grandes. La realidad es que educamos el ego, pues no creo que ningún alumno universitario, al menos en mi carrera, incluyendome a mi, retenga en su esfera de conocimiento más del 30% de todo lo que «aprendió».
Sin embargo de nuestras bocas emanan tantas y tantas palabras, la gran mayoría mal estructuradas y mal empleadas. Somos el triste futuro de un país que cada día se vuelve más carente de esencia. Nuestras tradiciones se vuelven plásticas al mismo tiempo que pierden calidez. Los pocos conceptos que ostentamos son, si bien no va, plagiados de texttos económicos, en el peor de los escenarios, suplantando las opiniones tendenciosas de algún, pseudoperiodista.
No podemos ser competitivos porque no entendemos que significa eso, no podemos ver más allá de nuestros propios intereses, y eso no se llama competencia, se llama egoismo. No veo en nadie un nteres genuino por la gente. Seguramente existirán y existen honrosas excepciones que su capacidad rebasa mi pesimismo y entendimiento, y gracias a esas personasconsicentes y civilixadas este barco no se ha hundido. Desgraciadamente no conozco ninguno.

El imbecil se sube al trono y se disfraza burdamente de monarca, los demas imbeciles le aplaudimos mientras el orgullo desborda de aquel ignorante. La condena de los hombres radica en su ignorancia y su pereza, su única salvación son la voluntad, la consciencia y el esfuerzo.

Ya va siendo tiempo de gritar, de arrancarnos la carne rosada que ya se está pudriendo sobre nosotros, seguir viviendo de rodillas y sin siquiera notarlo, nos está conduciendo a la locura. Y nos condenará a ver las cosas en las que creemos o creíamos completamente en cenizas. Y tal vez ahi radica la situación, es muy posible que la apatía y la falta de objetivos que busquen lo esencial ha derivado a que nada realmente valga algo.
Somos como animales bipedos y ciegos, que creer querer cosas, pero en realidad sólo quieren sentir algo entre sus manos, no amamos sino que necesitamos. Es probable que no tenga sentido cuestionarme sobre algo que ya sabía.

Horizontes Rojos

Entre las lineas rojizas caminas lejos de todo,
estan las llamas del alma pidiendo a gritos tus besos,
cuando los lobos se acercan demasiado y pueden oler tu aroma,
se deshojan los labios del tiempo esperando en la incertidumbre.

De nuevo vuelven al miedo los pasajes rojizos,
y vuelan hacía los recuerdo tuyos,
de golpe se vuelven grises los aullidos y me vuelven loco,
como sintiendo sus dientes en tu cuello.

Al fin me libro del miedo y camino hacia esos horizontes,
y sólo arrancándome los ojos dejo de verte,
mis muertos nervios te mandan un mensaje en secreto,
mientras la carne fresca atrae de nuevo a la melancolía.

Me quedo sentado a la mitad del camino,
con un pie hacía adelante y el otro eternamente dando vueltas,
Vuelvo mis ojos hacía donde se posaba tu rostro,
y sólo se ven horizontes rojos.

Quemar las naves

De cuando en cuando viene un viajero que mira con desden al arrogante,
mira todo a su alrededor y dibuja en su seño un rostro de confusión,
no entiende porque si el río corre con la pendiente,
hay hombres necios que elevan canales que la lleven hacía arriba.

No recuerdo de color son los lazos que amarraban mis memorias,
los suaves caminos que recorrí cuando era niño,
son más lindos hoy que los veo lejanos,
Y me arrullo pensando en los buenos tiempos cubiertos de sueños.

Somos tan frágiles como y como las burbujas efímeros,
como rocas que se desprenden del límite del acantilado,
para caer para siempre hacía las frías aguas del río,
tal vez hasta al fondo del mar, tal vez a la orilla de la playa.

Son tan fuertes los gritos del pasado que la luna de plata calla,
hoy somos aves que vuelan lejanas y cerca de la nada,
antes eramos espadas que emblandecían con furía,
mañana volveremos a ser  las estrellas que brillaban ilusionadas.

Puedo mantener mi cabeza ocupada por muchas horas más,
¿Cuánto tiempo puedo distraer mis ojos de la tristeza?,
unos segundos bastan para devolver al huracán su fortaleza,
los eternos silencios del tiempo resonarán por siempre en mi cabeza.