To be afraid once in a while… Right?
Mes: julio 2010
How to feed the world?
Por si mañana no fluyo como hoy
Ahhh no tengo mucho tiempo, pero si no fluyo como hoy los días venideros recuerda que:
Todo es la vibra que tu generas. Tenías sueños cuando te levantaste, pero aún asi tu generaste con tus pensamientos una buena mañana, inmediatamente la vida te regalo un amanecer increible y hasta unas horas de Sol.
Y así como el día fue avanzando todo fue sucediendo como lo deseabas y tu buena vibra se espació sobre la gente y la gente te la devolvió y sólo recibiste sonrisas y si alguien te dió una mala cara, ni siquiera lo notaste.
Disfrutaste de la comida, tuviste ideas interesantes, fuiste sincero y osado y cada paso que diste fue apoyado por la firme creencia de que haces las cosas por una razón e inmediatamente cada paso se fue afianzando a tu caracter y seguir haciendo que la energía de tu día fluyera.
De repente me asaltó una mala vibra y rapidamente le dí la vuelta comprendiendo que todos somos distintos y buscamos cosas distintas, nadie es mejor que nadie y todos somos una consecuencia de los sueños que queremos alcanzar y de las cosas que hacemos para alcanzarlas.
Y si las cosas se ponen cabronas, no dejes de actuar, piensa que el aire a tu alrededor es agua y si no nadas te hundes. Sigue adelante, pensando, haciendo, escribiendo, entregale a la gente lo que necesitas recibir para poder seguir y dale lo que la gente necesita como agradecimiento.
Sonrie más, pregunta más, afirma menos, no grites, pero riete mucho.
Si tus manos pueden contruir cosas tus ideas pueden hacer que tus manos contruyan lo que sea, cambia la vibra y no olvides que la felicidad a tu alrededor la generas tú, los demás la complementan para hacer un gran ser universal de buena vibra.
Tomalo como quieras, pero disfruta las cosas, agradecelas, vivelas, buscalas y si te malvibras, vuelve a leer esto.
Venga
Disparo al cielo azul – U2
En el viento aullante
Viene una lluvia picante,
Mírala poniendo clavos
En las almas del árbol del dolor.
Desde la luciérnaga
Brilla una naranja roja.
Mira la cara de miedo
Corriendo con miedo en el valle de abajo.
Disparo al cielo azul
Disparo al cielo azul
Disparo la tristeza
Disparo la tristeza.
En el viento de la langosta
viene un traqueteo y un zumbido.
Jacob lucha con el ángel
Y el ángel fue vencido.
Plantas una semilla demoníaca
Recogerás una flor de fuego.
Los vemos quemando cruces
Mira las llamas, más y más altas.
Woh, woh, Disparo al cielo azul
Disparo al cielo azul
Disparo la tristeza
Disparo la tristeza.
El traje y la corbata llegan a mí
Su cara roja como una rosa sobre un arbusto
Como todos los colores de un rubor real.
Y él se desprende de esos dolares
(tirándolos hacia abajo)
Cien, doscientos.
Y puedo ver los aviones de guerra
Y puedo ver los aviones de guerra
Por los callejones de una calle de ciudad tranquila.
Subiendo la escalera a la primera planta
Giramos la llave y despacio se abre la puerta
Un hombre sopla profundamente un saxo.
Y a través de las paredes escuchamos los gemidos de la ciudad.
Afuera está América
Afuera está América
América.
Mira a través del campo
Mira el cielo rasgado
Mira la lluvia que viene, atravesar la herida profunda
Aullar a las mujeres y los niños
Que entran corriendo en los brazos
De América.
Please, do not ask
Nothing else to say but this:
Heart, I understand you are in pain and I am sorry, I had never meant to destroy you with my hands covered in blood, and twist your soft and kindness mind, It was just a brutal time mistake.
To my old bike, I always wanted to thank you because you bring me to the most glorious moments in my life as a child.
At this time, I could ask anything but actually I dont want to, usually answers are not the same to what we would like to hear, because if we knew the content of the different arguments around the topics…, but we dont.
Or maybe we do, or at least, usually, we have enough arguments to think on an accurated afirmation that can came from an specific question. So what to do? Breath, ask just if you must know.
Leather lines of suffer.
Awake or try to do so.
Try to die but it’s not up to you.
Weirdness is the price of being authentic.
Mi lugar secreto
Es como un escalofrío en el estómago,
un medio conocido por liberarse,
la calma parece escaparse,
y este día tan nublado.
Las voces suenan lejanas y frías,
como si no me escucharan.
mis plegarías se disuelven en risas,
como si alfileres en mis manos alguien clavara.
Por eso pido paz por clemencia,
y doy todo por un instante,
si escuchas con paciencia mi demencia,
si aceptas conmigo que todo aún no es bastante.
Quedate y te hablaré de recuerdos,
te contaré mis historias,
te llevaré a un lugar secreto,
ayudame a pensar menos en mis memorias.
Dejar por un segundo de ser yo,
y ser tu compañía,
para no pensar tanto,
vivir un instante una alegría.
Flores – Arthur Rimbaud
Desde una grada de oro – entre cordones de seda, gasas grises, terciopelos verdes y discos de cristal que se oscurecen como al sol el bronce -, veo abrirse a la digital sobre un tapiz de filigranas de plata, ojos y cabelleras.
Piezas de amarillo oro sembradas sobre ágata, pilares de caoba sosteniendo una cúpula de esmeralda, ramo de blanco raso y varas finas de rubí rodean la rosa de agua.
Similares a un dios de enormes ojos azules y formas de nieve, mar y cielo atraen a las terrazas de marmol a esta multitud de jóvenes y fuertes rosas.
Contra la fantasia
(By: Santiago Alba Rico)
El mundo tiene límites; la fantasía no. Genios voladores, transformaciones mágicas, mesas que se llenan solas de comida, duendes que atraviesan las paredes, hadas que hacen desaparecer gigantes (o profetas que separan las aguas del mar con un bastón): los mitos y los cuentos apartan, con un sésamo o un abracadabra, los obstáculos que la geología y la historia colocan en el camino de los humanos. Perrault, los hermanos Grimm, Andersen, Hoffmann, eran grandes fantasiosos que se sacudían las estrecheces del mundo sublunar con ensoñaciones al galope. Pero hay que tener cuidado, porque también Jerjes, que mandó azotar el mar, era un fantasioso, y también lo era Tze Huan-Ti, primer emperador de China, que castigó a una montaña por cortarle el paso; y lo eran Hernán Cortés y Napoléon y Cecil Rhodes. También lo fue Hitler: “un Estado que en la época del envenenamiento de las razas se dedica a cultivar a sus mejores elementos raciales, tiene un día que hacerse señor del mundo”. Y un gran fantasioso es también, claro, el presidente de la multinacional Monsanto: “el glisofato es 100% biodegradable e inocuo para la salud”. Y lo es asimismo -grande, inmensa fantasía- Dominique Strauss-Kahn, el máximo dirigente del FMI: “es posible conciliar la protección social con el crecimiento económico”.
Olvidamos a menudo, en efecto, que vivimos en un mundo dominado, y no liberado, por la fantasía. Hace 70 años, el delirio de la pureza racial y la superioridad aria desbarató Europa y mató a 60 millones de obstáculos en todo el planeta. ¿Y qué pasa hoy con el capitalismo? ¿Derretir los glaciares, descorchar las montañas, perforar los fondos marinos cada vez más deprisa e ilimitadamente? ¿Liberar los vicios individuales para que produzcan bienestar general? ¿Confiar en una solución tecnológica que repare retrospectivamente todos los daños que los “medios de destrucción” ocasionan en su búsqueda de “crecimiento”? ¿Tener siempre un carro nuevo, una casa nueva, un cuerpo nuevo? ¿Estar a favor al mismo tiempo de la igualdad y la desigualdad, de los pobres y de los ricos, del derecho y de la tortura, de la democracia y de la dictadura? Cuando la fantasía, que ignora los límites, pedalea en el aire, sin medios para materializarse, recurre a la magia, como en los cuentos, y hace reír de gozo liberador. Cuando la fantasía, que ignora los límites, dispone de dinero, armas, policía -y aplica cálculos matemáticos y procedimientos racionales de organización y penetra en la tierra como los dientes de una excavadora- el mundo mismo, con sus árboles, sus montes y sus niños, cruje de dolor. Con medios grandes, como los que poseía Hitler, un sueño abstracto puede suprimir millones de criaturas concretas antes de chocar contra la pared; con medios enormes, como los que posee el capitalismo, la pared última, condición de toda existencia y también de toda ensoñación, está a punto de venirse abajo. A esta intervención material de la fantasía, a través del poder o la riqueza, los antiguos griegos la llamaban hybris , el exceso sacrílego, la insubordinación blasfema contra los límites humanos, y era castigada por los dioses con una catástrofe -una “revolución”- que devolvía el mundo a su equilibrio original. Los tiranos, los ricos, los fantasiosos ejecutivos acababan en el Hades haciendo rodar piedras o girando en ruedas de fuego.
El problema de la fantasía capitalista es que apenas si genera una fantasía contraria de justicia automática. Nos gusta, nos parece seria, nos resulta apetecible. Se nos antoja real. Es normal: el capitalismo, que gasta 1 billón de dólares en armas, gasta la mitad de esa cifra en publicidad -con sus carros circulando libremente por carreteras desérticas, sus imperativos terroristas de inmediatez pura y sus accesos mágicos a la salud, la belleza, el prestigio, la felicidad.
Lo contrario de la fantasía, que no reconoce límites, es la imaginación, encadenada a los guisantes y los pañuelos, una facultad muy antigua, muy modesta, muy doméstica, que ha sobrevivido en las circunstancias más adversas (¡incluso bajo el nazismo!) y que, como la memoria, está a punto de sucumbir a la fantasía mercantil. Mientras la fantasía vuela, la imaginación va a pie; mientras la fantasía pasa por encima de todas las criaturas, la imaginación tiene que enhebrarlas una por una para llegar más lejos. En sus trabajosos recorridos horizontales, de un guisante a un guijarro a un pañuelo a un juguete a un niño, empieza desde muy cerca y, por así decirlo, interesadamente: “ese niño podría ser mi hijo”. Luego, de cuerpo en cuerpo, vasta red ferroviaria, ya no puede detenerse y sigue rodando a ras de tierra hasta abarcar potencialmente el conjunto de los seres, que son incontables pero no infinitos .
¿Para qué sirve la imaginación? Básicamente para ponerse en el lugar exacto del otro y para ponerse en el lugar probable de uno mismo. Mediante la pedestre imaginación sentimos como propio el dolor o la felicidad de los demás: eso que llamamos compasión y amor. Bajo el nazismo, nos cuenta Tzvetan Todorov, hubo hombres y mujeres que, no pudiendo soportar el sufrimiento de los judíos, se subían de un salto a los vagones de la muerte (porque saltar al fuego puede ser también un acto reflejo) para compartir con ellos su destino. Pero la imaginación sirve también, al revés, para meter al otro en nuestro propio pellejo. En Madrid, en el año 2010, muchas personas duermen en la calle cubiertas por cartones y a medida que se agrave la crisis su número aumentará. Cuando pasamos al lado de una de ellas jamás se nos ocurre pensar que eso podría ocurrirnos también a nosotros sino que nos dejamos llevar por la fantasía absurda de que nuestros méritos o nuestros dioses excluyen por completo esa posibilidad. Para representarnos el dolor ajeno hace falta imaginación; para representarnos nuestro dolor, nuestra vejez, nuestra muerte futura hace falta también imaginación. Sin imaginación, como se ve, todo es fantasía; y la fantasía asegura los beneficios de Monsanto, la BP y el Banco de Santander, así como nuestra mansedumbre frente a su hybris destructiva.
Las leyes de la oferta y la demanda son injustas: diez hombres piden pan y el mercado da diez chocolatinas a uno solo. Pero es sobre todo una gran fantasía. Porque el mercado sueña irresponsablemente con una oferta infinita y porque -como decía Georgescu-Roegen, pionero en bio-economía- no tiene en cuenta la demanda de las generaciones futuras.
En un textito de 1908, el gran escritor hispano-paraguayo Rafael Barrett parafraseaba la famosa declaración de Montesquieu. Amar a los desconocidos, dar la vida por lo completamente ajeno, es lo más sublime a lo que uno puede aspirar. Está bien amar a la propia familia, pero es mejor el que se sacrifica por la patria, más grande y menos nuestra. Pero es mejor el que se sacrifica por la humanidad, más grande aún y más desconocida. Pero hay algo todavía mejor. Si hubiera -añade Barrett- “otra alma más alta y más profunda que en su seno abrazase el alma de la humanidad misma, el acto supremo sería sacrificar lo que de humano hay en nosotros a la realidad mejor”. Lo cierto es que esa realidad existe y no es Dios: es -concluye el escritor- “la humanidad futura”, cuyas demandas, en efecto, no caben en el mercado.
Esa humanidad futura, en todo caso, no nos es completamente desconocida. A través de nuestros hijos y nuestros nietos podemos ya imaginarla y seguirla generación tras generación, de peldaño en peldaño, con nuestro propio cuerpo, hasta por lo menos (es lo más lejos que yo he llegado) el año 14.825.
Lo raro -qué raro- es que a la fantasía destructiva del mercado la llamen realismo y a la preocupación por nuestros amigos y sus hijos la llamen utopía .
Sueños con aromas y sensaciones reales
No es fácil ver el presente y el pasado juntos en un mismo lugar caminando juntos. Y menos cuando no entiendo el presente y extraño tanto el pasado.
Porque en sueños, que además me atropellan y me llevan practicamente a un coma inducido cuando aún hay luz del día afuera, y me encamina a un torbellino de lugares, aromas, personas y sentimientos, en donde los personajes del pasado, el presente y otros desconocidos conviven como si llevaran una vida de conocerse.
Entre ellos están mis parientes muertos, los lejanos, amigos nuevos, sueños eternos, recuerdos idealizados. Pero todo se exacerva de una manera perfecta, tu cara, tus labios y tu vida, por otro lado también se exacerva la distancia, los deseos, ese eterno desprecio y la burla abierta de la vida y hacia mi, y mi ego.
Cuantos lugares que se vuelven reales, que se vuelven conocidos de otros sueños, pero se vuelven familiares, que puedo dibujarlos en mi cabeza, como esa casa de dos pisos con terraza, puerta de aluminio rayado y concava, el leon de marmol en el medio de la escalera justo frente al baño, y todos los personajes que ahi habitan.
Esas calles que simulan ser la Condesa pero que también pueden ser Polanco y la Roma, tu auto nuevo en color negro, porque así lo grabó mi mente en su recuerdo, aún cuando no sea así en la realidad, porque parece que no hay cielo, sino simplemente todo es una puesta en escena.
Ahi corretean mis primas, las hijas de Javier, pero no con la edad que tienen, si no con la que se ha quedado presente en mi memoria, con sus vocecillas agudas de niñas traviesas, el jardín de la casa de mi tía Rocio, y los invitados, todos juntos en mi honor.
Lugares distantes similares a Las Vegas, y a McAllen, en donde corría en ese otro sueño, asustado en busca de respuestas, ahora sólo ibamos todos por algo de desayunar a las 7:00 pm. Y en ese corto trayecto, juntos todos mis deseos: los de volver al pasado, los de tener un futuro, los de soñar un mejor presente, el ser reconocido como alguien que existe. (y me da verguenza contar esto, porque siento que las personas que estaban ahi se sentiran traicionadas, como si estuviera contando nuestros secretos, como si todo hubiese sucedido verdaderamente).
Después todos reunidos en el agua, en ese canal estrecho y tibio. Entonces nos despedimos por vigesima vez, esperando que vuelva pronto la vigesimo primera, y entonces tu abrazo y tu beso, con tus brazos y labios mojados saben tan igual a la vez que nos besamos en la alberca, tantas veces nos besamos en la alberca que recuerdo tus pequeños labios mojados y frios con sabor a agua y a ti.
Tal vividez me asusta, me excita y me preocupa, me mata y me vuelve loco, porque todo es un sueño. ¿O no?
Después una llamada en tu celular, tu acttud arrogante y al final te alejas para terminar la llamada, ahora me hablan mis miedos, me cuentan las cosas que me aterrorizan, y los clásicos dolores de cabeza que eternamente me han atormentado, como en aquel restaurante que te paraste y te fuiste a concretar una cita con alguien más.
Ahora todos mis miedos, deseos y personajes se vuelven difusos, veo serpientes con alas, las caras mezcladas forman exoticas bellezas, me estoy volviendo agua en una extraña espiral hacia la locura, y entonces despierto.
Mis ojos, mi cuerpo mi ser no puede creer que es verdad, que por un sueño estoy alterado. 13 horas después de un extraño letargo mi mente ha recorrido todos los mundos, y así por fin yo, un fanático del racionalismo, he llegado al punto de sentir miedo de sentir y de pensar.
Eddie
Jesus Camp
No hay mucho que decir, es impresionante como el aprendizaje por medio de la imposición, la manipulación y la intolerancia se vuelve lo más peligroso para los seres humanos. La no razón provoca efectos destructivos en los ya frágiles tejidos sociales de este mundo.
Esto de plano si es un abuso, una crueldad, una concepción individual masificada ¿Con qué fines? Eso no lo entiendo aún.








