La paciencia

By: Proyecto PV

La paciencia. La paciencia no es pasividad ante el sufrimiento, no reaccionar o un simple aguantarse: es fortaleza para aceptar con serenidad el dolor y las pruebas que la vida pone a nuestra disposición para el continuo progreso interno. A veces las prisas nos impiden disfrutar del presente. Disfrutar de cada instante sólo es posible con unas dosis de paciencia, virtud que podemos desarrollar y que nos permitirá vivir sin prisas.

La paciencia nos permite ver con claridad el origen de los problemas y la mejor manera de solucionarlos. La paciencia es la virtud por la que soportamos con ánimo sereno los males y los avatares de la vida, no sea que por perder la serenidad del alma abandonemos bienes que nos han de llevar a conseguir otros mayores. La paciencia es una virtud bien distinta de la mera pasividad ante el sufrimiento; no es un no reaccionar, ni un simple aguantarse: es parte de la virtud de la fortaleza, y lleva a aceptar con serenidad el dolor y las pruebas de la vida, grandes o pequeñas. Identificamos entonces nuestra voluntad con la de esa “chispa” divina de la que procedemos, y eso nos permite mantener la fidelidad en medio de las persecuciones y pruebas, y es el fundamento de la grandeza de animo y de la alegría de quien está seguro de hacer lo que le dicta su propia conciencia. La paciencia es un rasgo de personalidad madura. Esto hace que las personas que tienen paciencia sepan esperar con calma a que las cosas sucedan ya que piensan que a las cosas que no dependen estrictamente de uno hay que darles tiempo.

La persona paciente tiende a desarrollar una sensibilidad que le va a permitir identificar los problemas, contrariedades, alegrías, triunfos y fracasos del día a día y, por medio de ella, afrontar la vida de una manera optimista, tranquila y siempre en busca de armonía. Es necesario tener paciencia con todo el mundo, pero, en primer lugar, con uno mismo. Paciencia también con quienes nos relacionamos más a menudo, sobre todo si, por cualquier motivo, hemos de ayudarles en su formación, en su enfermedad. Hay que contar con los defectos de las personas que tratamos –muchas veces están luchando con empeño por superarlos-, quizá con su mal genio, con faltas de educación, suspicacias… que, sobre todo cuando se repiten con frecuencia, podrían hacernos faltar a la caridad, romper la convivencia o hacer ineficaz nuestro interés en ayudarlos.

El discernimiento y la reflexión nos ayudará a ser pacientes, sin dejar de corregir cuando sea el momento más indicado y oportuno. Esperar un tiempo, sonreír, dar una buena contestación ante una impertinencia puede hacer que nuestras palabras lleguen al corazón de esas personas. Paciencia con aquellos acontecimientos que llegan y que nos son contrarios: la enfermedad, la pobreza, el excesivo calor o frío… los diversos infortunios que se presentan en un día corriente: el teléfono que no funciona o no deja de comunicar, el excesivo trafico que nos hace llegar tarde a una cita importante, el olvido del material del trabajo, una visita que se presenta en el momento más inoportuno. Son las adversidades, quizá no muy trascendentales, que nos llevarían a reaccionar quizá con falta de paz. En esos pequeños sucesos se ha de poner la paciencia.

Me caga que me pidas que le de LIKE

AHHHHHHH… ¿Porqué cuando no entendemos algo nos empeñamos en hacer lo que toda la gente hace? ¿Es un proceso inconsciente? Estoy encabronado.

Por fin descargaré eso que por mucho tiempo traje por ahí jugueteando cerca de los límites de mi paciencia como un enanitos colgado de mis huevos que por muchos años no se movía mucho pero que un buen día sin razón aparente el cabrón me ha pagado una brutal mordida.

Creo que la gente no debería pedir a la gente LIKE’s o ME GUSTA’s por las siguientes razones:

1. Pierde el sentido. Que tan honesto será ver una pagina que tiene 20,000 Likes si había un chango por ahí mandando incesantemente mensajitos como:

«Amiguito, regalame un LIKE»
«Dale like plis»
«Hola, oye es para una amiga le puedes dar LIKE?»
«Oyesss es para una cosa de la escuela»
«Oye es de mi chamba le das like, y se lo mandas a tus amigos?»

Las cosas que valen la pena serán Laikeadas por quienes lo decidan, tendrán una audiencia verificable y contenta con recibir los contenidos de dicha publicación.


Recomendación: Comparte tu página con una frase como: «Espero que te guste, ojalá te guste, o mandale esto si sabes de alguien que le pueda gustar»

2. No tiene sentido. ¿Te has puesto a pensar que ganas teniendo muchos likes? NI MADRES ¿Sabes para que sirven? La realidad es que la gente no entiende muy bien como para que sirve una página de Facebook y piensan que tener un chingo de likes ya esta chingón, pero en realidad tener likes de cuates que le dieron por compromiso igual no sirven de nada.

3. Te suscribes al contenido. Cada que alguien inocente y altruista hace click en un botón de like de algo que no le gusta le estarán llegando mamadas de esa publicación.

Darle LIKE a algo es como aceptar recibir notificaciones de dicha cuenta, obviamente por eso todas las marcas que están subiéndose a la ola del «Social Media» hacen un chingo de concursos pendejos para poner ahí a todos los forevers a pedirles penosamente likes a sus amigos para que al final, los Social Media Experts digan, «Mira cuantos likes tenemos!!! :)» que pendejada.

4. Simplemente me caga. Es una practica profundamente LAME juro que si algo me gusta no tengo porque no hacerle like, para eso es! Pero seguramente si tienes que decirme, es porque de antemano es una chingadera.

Pero bueno… Sé que la banda seguirá pidiendo likes y yo haré como hasta ahora y les dire, «Si ahuevo :)» y no lo haré y si insisten tendré que decirles que después y/o tal vez ignorarlos, no soy pro violencia, probablemente si me vuelven a pedir un like les mande el link de este post.

DON’T ASK FOR LIKES IS LAME 🙂

Burning down da house

Debo reconocer que hasta ahora me he mantenido en la delgada línea que separa lo inútil y lo ñoño. Creo que no he sido un agente revolucionario en mi entorno virtual y creo que es momento de tomar con ambas manos este pintoresco retrato de una ancianita sonriendo y prenderle fuego para que arda en llamas en la sala de la casa de dicha ancianita.

Porqué seamos honestos la poca gente que lee se encuentra atrapada en una ñoña oferta de contenidos sesgados o por la estupidez o por la censura, por los intereses económicos o políticos, son pocas las personas que hablan libremente sobre sus propias pendejadas.

Pero supongo que es un proceso y lentamente iré sintiendo la furia mientras siga viviendo bajo circunstancias que me enferman y me trastornan, veo con admiración y cierto pánico como los pensadores de mis tiempos se exacerban con los años o se vuelven unos malditos pusilánimes. En ambos casos alcanzan un importante reconocimiento.

Así que lo mejor será perder la cordura y simplemente tomar todo eso que está demás e incendiarlo, ¿ Alguien tiene un encendedor?

Reflexiones sobre el presente y lo externo

Procurarse excusas para seguir siendo una persona conformista es aún mas triste que el cinismo. En el cinismo al menos se está consciente, aunque no tanto dirían algunos pensadores que respeto, de que no se está haciendo nada por cambiar una situación indeseable.

Cuando añoro cosas que deseo y no tengo, o que no deseo y tengo, o cuando trato de explicarme porqué actúo de una forma o de otra, o cuando me pregunto porqué la relación que deseo tener no desean tenerla conmigo, o la relación que los demás desean tener conmigo yo no deseo tenerla con ellos; por un momento pierdo la calma y siento una ligera molestia, disfrazada de una pasiva furia, que más que volverme agresivo me vuelve espectralmente quieto.

Pero es, sin duda, sólo hasta el momento que hago consciente que dicha relación está comprometida a muchos otros factores que no puedo comprender. Cuando una persona está tratando de pegarle a la piñata con una venda en los ojos, notablemente hay muchas cosas que no puede hacer, no podría manejar un auto con una venda en los ojos y un palo en las manos, no podría preparar la cena, mirar a las chicas guapas de la fiesta, ni podría cambiar la música; sin embargo no le importa no poder hacerlo, lo que sí le preocupa es pegarle a la piñata.

Tal vez porque sabe que una vez que le de tres y su tiempo se acabe la venda será retirada y volverá a tener el libre control sobre su vista y sus manos, pudiendo así alcanzar cualquier cosa que desee, una vez más.

Y si bien no sé porque he usado este ejemplo, me parece bastante claro que en ocasiones estamos limitados por las propias condiciones de nuestro entorno, como nuestra edad, genero, preferencias, rasgos étnicos y mucho más, sin embargo al igual que la venda para pegarle a la piñata, es sólo temporal, situacional y pasajero.

Aunque los rasgos físicos y la raza, no necesariamente se modifican de situación a situación, el peso que estos tienen en la interacción que tenemos nosotros como personas si lo hace, y una persona perfectamente tiene la capacidad de sobrepasar dichas circunstancias y proveerse de cualquier cosa que desee vivir.

La posibilidad no implica la facilidad de obtener algo. Y la dificultad no debería ser un punto de quiebre para emprender o no una empresa. Lo que debería motivar a los seres humanos para llevar la vida que desean es la voluntad, una voluntad entrenada y fuerte que sea capaz de servir al ser y desarrollarlo.

Lo único que separa a un hombre de la plenitud es sí mismo y las ideas que tenga: de sí mismo y del mundo.

Cualquier factor externo a las personas puede influir en ellas siempre y cuando las personas sean lo suficientemente inconscientes y débiles para aceptar como absolutas las determinaciones ajenas a las propias. Nadie que se jacte de escribir su propia plenitud podría conformarse con excusarse detrás de las circunstancias. Nuestros actos nos definen y el tiempo sólo es el marco que los humanos le damos a las acciones que suceden y que creemos están por suceder.

Debemos tener la mirada atenta en el presente, escucharlo, sentirlo, olerlo, probarlo, pensarlo pero sobre todo vivirlo.

Lo demás no existe.

Transitions

By: Sussanah McCorkle

Transitions are all about movement in and around our inner boxes of comfort. Though our habits feel like the root of our evils and goods, remember that any behavior and action can stopped and can be cultivated. Today consider the enlightening, lightning bolt of a moment when you can view yourself like a tree in the seasons… allow the old habits to be acknowledged with color, then release them. Tho the transition into winter may seem like a movement into a season of sparse sensory joys, consider it a season for rebuilding for the spring… that is in absolution… sure to follow.