Notas desde Hong Kong

Ahora que estoy en Hong Kong parece un buen momento para hablar sobre los 4 meses que he estado viviendo en Dubai.

A diferencia de mi optimismo inicial las cosas son muy distintas ahora. El trabajo está siendo, finalmente, el reto profesional que estaba buscando.

Vivir con argentinos, también ha venido a complementar la experiencia cultural que estaba esperando.

Después de viajar a San Francisco por una semana, he aprendido a mirar el reloj de más de una ciudad al mismo tiempo y entender como nada tiene realmente sentido.

Todo se ve tan hermoso, tan real y tan lejano que resulta difícil generar una impresión consciente sobre lo que se está viviendo.

Pero invariablemente, el amor, la plenitud y la felicidad se encuentran en cualquier parte del mundo y bajo la sonrisa de cualquier ser humano.

Me he cruzado con buen número de personas de muy distintos orígenes y me siento tranquilo de decir que todos somos iguales.

Estoy muy mareado, veo lucecitas y está empezando a llover. Según la japonesa-peruana que conocí en el “after” de Hong Kong, sobre Holliwood St, es posible que me sienta de esta forma por que le han puesto algo a mi trago, o es porque cambié el desayuno por unos whiskys con coca, o porque en Dubai ahora son las 5am de la mañana, que en realidad no importa porque salí de San Francisco ayer en la madrugada.

Osea que en resumen ayer en la noche salí de San Francisco y llegue a las 6am a Hong Kong. Tomé un ferri a la estación Hong Kong y después de conocer a una local, que parecía mexicana pero hablaba ingles con acento británico, me dijo en donde encontrar la zona de bares… …50 fotos después, varios callejones y toda mi incredulidad, llegué a un “after” tipo Rioma, lleno de sudakas que se metían mucho perico. Que pequeño es el mundo.

Ahora estoy en un parque. Confundido, mareado y feliz.

Mi mente aún no procesó todo lo que mis ojos han visto, los que mis manos han tocado, y lo que mi lengua ha dicho.

En muchos idiomas y en muchos niveles, he compartido mi experiencia de vida con cientos de seres humanos directamente y con miles indirectamente.

Pude sentir las miradas curiosas de muchas personas tratando de entender por que hacía lo que hacía, y al mismo tiempo me he sentido asombrado de todas las variedades humanas y arquitectónicas que presente este planeta.

Seguiré caminando (escribo más tarde).

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