¡Baila!

Mueve lentamente los parpados hasta que se abran y te des cuenta de que todo se mueve ante tus ojos.

Pero no son las cosas frente a tí, si nos tus pies, tus manos y tus hombros los que con cadencia se mueven de manera cadenciosa haciendo formas en el aire. Sacude la tensión de tus hombros, relaja tus mejillas para que tus labios se alarguen y tus dientes se muestren. Siente como se derrite tu cuerpo bajo los reflectores de colores, toma con fuerza la mano de tu pareja y tomala fuerte de la cintura.

Baila.

¿Comprar una casa a los 21?

En México es normal que los hijos, desde que nacen hasta que se casan, vivan con sus padres. Es más, aún después de casados o juntados es normal que vivan en la casa de sus padres.

Miles de parodias se han montado al rededor de la familia y de estos núcleos familiares en donde conviven varios padres y madres, hijos que son nietos e hijos que son padres. Pero la realidad es que no estan chistoso cuando te das cuenta de las connotaciones de esta situación.

Por un lado, los jóvenes adultos entre los 18 y 25 años siguen llevando una vida plácida, cómoda, llena de tranquilidades y conscesiones. Son ya adultos para beber, fumar y salir a centros nocturnos de entreteniemiento, pero siguen siendo niños risueños a la hora de pedir dinero para salir a jugar y comprar dulces.

La tan cuestionable moratoria social, ha hecho que los adultos más fuertes productivamente hablando, los jovenes entre 18 y 25 años, sean unos niñotes que no tienen la necesidad de ganarse su propio sustento. Cuando comparamos esta situación con países anglosajones y latinoamericanos podemos observar una brecha abismal, económicamente hablando, de los países que incentivan a los jovenes a volar pronto del nido paternal en busca de una vida independiente comparado con aquellas culturas que abrazan a los hijos y que hasta les reprochan su intención de irse.

Y sin generalizar, y sin ignorar a todas esas personas que por decisión o por necesidad se han sabido valer de si mismos para salir adelante y formarse una agradable vida libre e independiente, la realidad es que México esta lleno de personas que no quieren abrir los ojos, que se quedan con la información que nos dan, que no cuestiona y que no quiere hacer el mínimo esfuerzo por cambiar.

Que quede claro que no hablo de las personas marginadas y sin la oportunidad de acceder a una educación formal. puesto que sus condiciones no les permiten un gran desarrollo, y sería irracional juzgarles o tacharles de algo que ellos jamás serían culpables. Hablo de la gente que estudia una carrera universitaria por más de 6 años, que va por la vida jugando a ser adulto, jugando a ser niño, que no se da cuenta que mañana que tenga una necesidad real, no estará papí para darle dinero.

Saludos.

Rompecabezas de papel

¿Cuántas piezas que encajan perfectamente entre si, se mojan, se hinchan y se echan a perder para siempre dejando incompleto el rompecabezas?

Una cascada delgada y larga derrama millones de errores uno tras otro, miles se desvanecen en el fondo humedo del olvido y se van sin dejar ni manchas. Otro rebotan desquebrajando las piedras y el cartón que cubre las selvas cerebrales, abren caminos dudosos y precipitan decisiones, al final resbalan y se van sin más que lamentar.

Lentamente los hallazgos inconscientes que fluyen desde lo más profundo de la estupidez humana, se pegan como zanguijuelas a la piel de un corazón inocente y vibrante, radiante de luz intensa y cegadora. Convierte en despojos la fina carne que ahora se pudre y se desangra en la mesa, desnuda al anciano que deja ver sus arrugas corporales por todo su cuerpo, se vuelve una bola de fuego que crece y quema lo que encuentra, vuelve cenizas lo bueno que quedaba y derrite los deseos de besos enamorados.

Deja pues las manos sobre la barra y escucha aquella cascada romperse en lo más profundo de mis timpanos, una cascada que nace de mi delirio por no escuchar los sollozos de un corzón herido, que ahorqué con mis propias manos y le prive del aire que le suministraba.

Entonces es momento de volar y pensar. Desarmar la telaraña y reescribir las reglas con las que se juegan los juegos mentales, habrá que arrancar la carne podrida y morada de la piel que aún podemos salvar, y recuperar con tiempo y cicatricez la fuerza para volver a sostener con la misma mano un ramo de rosas rojas con una rosa blanca muerta en el centro.

Sólo quiero guardar silencio y mirar fijamente a muchos puntos a la vez, voy a dibujar con mis dedos en el aire un sendero que nos lleve a donde queremos ir. Cerraré mis ojos y veré con claridad lo que con los ojos abiertos no puedo ver sin los tonos grises, y levantar así del suelo las piezas que puedan salvarse y volver a poner en el papel lo que jamás debí mojar.