Marzo 2019

Antes de que te acabes prematuramente como Enero y Febrero, digamos estas palabras para ti:

¿Has notado, lo que pasa con nosotros los humanos que quedamos?

Yo creo pronto nos vamos a extinguir todos, para bien del hermoso universo que existe a nuestro al rededor, pero más importante, para este hermoso planeta que nos ha brindado su corazón integro, delicioso y sagrado.

Pero tus días calurosos inusualmente sofocantes, sólo auguran lo desastroso de la situación de contaminación que hemos alcanzado en este mundo humano, donde vivimos empecinados en fabricar cada día más chatarra inservible para acumular una moneda de papel, que cada vez tiene menos sentido.

No siento haber perdido la esperanza. Siento que ésta, se volvió más noble y universal. Me alegra sentir que el universo es suficientemente grande y sabio para sacudirse esta incómoda, por decir lo menos, plaga de personitas humanas amantes del plástico y el combustible.

No te preocupes por el aire o por el agua, que se van a salvar. Sabrán escupir toda la cosa horrible que nosotros plantamos aquí por ignorantes, por egoístas y por miedosos. No estamos pasando la prueba de ser compasivos y realistas, es tan grande el privilegio de algunos, que el mundo no tiene voluntad genuina de cambiar, somos adictos al placer, y si podemos darnos placer eternamente, nada nos detiene. Hasta ahora que se va acabar este mundo y ya no van a tener en donde reencarnar estos seres grisaceos con intenciones oscuras.

Vamos a disfrutar el calor de este pequeño verano que nos regalas en invierno. Vamos a beber y celebrar la vida como si fueramos a morir muy pronto. Degustar de esta vida todos los sabores y sensaciones posibles, al precio que sea, al costo humano o material o ecológico; porque existir es ser el responsable de una cadena personal de destrucción desde el día uno en forma de pañales hasta el último aliento en forma de caja de fibra de vidrio.

Soñaremos, como siempre, con lo imposible y jugaremos bajo las reglas del amor y la compasión. Enfrentaremos a nuestros demonios con todo el poder de nuestras chiqui existencias, si en este cuerpo humano se puede ser fuerte, mi espiritu puede hacer arder todo el universo o convertirlo en una inmensa roca de hielo.

Pero para eso estamos aquí, para maravillarnos de todo lo que no podemos hacer, aprender a ser humildes y respetar el ritmo divino, el que gira en armonía con todo y con todos; el ciclo eterno de la luz.

Namasté.

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