Me debo una explicación

Sin rigor y sin prisa, por el simple placer de escucharme y recordar que mi discurso tiene un valor en sí mismo, y que además orgullosamente ha formado mi carácter y mi realidad quiero enunciar, para ser dichas en voz alta por mi mismo, las siguientes ideas.

(El siguiente contenido es responsabilidad del autor y no necesariamente es la opinión del Blog de Eddie, aunque el único que hace este blog, es el autor del contenido, pero en teoría, esta aclaración sería suficiente para no ir a la cárcel.)

Sobre la creación de la realidad por medio del pensamiento:

“La mente es tan poderosa, que sí tu crees firmemente que no puedes construir tu propio destino, así será”

Existe un profundo escepticismo sobre el poder de la mente sobre nuestra vida diaria, sobre todo porque por alguna razón, probablemente por lo mal que explicamos los que así pensamos, la gente cree que hay una completa disociación entre la acción y el pensamiento.

La cuestión es que pensar en lo que uno quiere sin restricción, permite generar ideales amplios y ambiciosos, que se van formando con los elementos más cercanos que se encuentran en la realidad, esto genera un estado óptimo entre los sueños más profundos y ambiciosos, y la sensación de realización día con día en la vida.

Una vez que existe en la cabeza una idea que se vuelve motor de las acciones de la persona, todo cobra una perspectiva distinta, las cosas parecen estar puestas en el plano real de manera ordenada y no deliberada, como es posible que estén en realidad, sin embargo esta percepción del mundo permite vivir bajo una sensación de seguridad personal creadora, ¿Es un engaño de la percepción? ¿Es un cuento de hadas?

La felicidad, la meditación y el sexo, son ejercicios de autosugestión. El amor, el miedo, el odio, la depresión, son estados mentales que se transforman en estados físicos, a fuerza de ser pensados de manera incesante y nadie los cuestiona, gran parte de los seres humanos los han experimentado e invariablemente su proceso de asimilación es profundamente parecido.

El problema es que a los seres humanos nos resulta más sencillo pensar en negativo que en positivo. Si algo esta bien es una fortuna, pero si esta mal es una desgracia, ¿Porqué la gente acepta como lógica la desgracia sobre la fortuna? El peso ontológico de estas percepciones marcan diametralmente la vida diaria de las personas.

Y aunque supongo que en cualquiera de las dos percepciones de vida se pueden alcanzar estados conscientes de profundo placer y bienestar, mi concepto de vida me obliga a preferir lo positivo sobre lo negativo filosóficamente hablando, es decir, mi ideología de vida me obliga a preferir ver el vaso medio lleno por encima del medio vacío, dado que la vida es efímera, pequeña, insignificante, agria, pero sensible, sabrosa, musical, placentera, emocionante, salvaje, aventurera, loca, pasional, enferma, infernal y celestial.

Darle un “rotundo y desgarrador Sí a la vida”, en palabras de Nietzsche, es aceptar que la vida es una, que se va a acabar y que puedes pasar tus días en paranoia, soberbia y alejamiento, o puedes abrir los brazos y tirarte al precipicio sin miedo. Ambos son respetables y cabe señalar que es posible que haya mayor profundidad y valor en la negativamente del que aquí expongo, pero no puedo abundar en ello porque no lo conozco.

Sobre la honestidad y la doble moral

“Aceptar que se tiene errores no es igual que estar orgulloso de tenerlos”

Reconocerse imperfecto habla de responsabilidad, profundidad y madurez, pero pensar que dicha imperfección es un estado óptimo y preferible, es arrogante.

No cabe duda que bajo los parámetros sociales y de convivencia en los que se forja cualquier tipo de sociedad, además del machismo y la figura ambivalente sobre el papel de la mujer, sobre todo en sociedades latinoamericanas, es imposible pensar que existe una relación de pureza y honestidad en las personas, es claro que todo el mundo muestra una mascara con la cual pueda interactuar con las demás personas, es prácticamente un código social a seguir y que sin él, la convivencia social, prácticamente no sería posible.

Sin embargo hay una importante diferencia entre tener consciencia de este hecho y fundamentar la creencia en que las personas deben vivir bajo esas mascaras. Si bien es cierto, no todas las personas son compatibles con todas las demás, existen una innumerable cantidad de variables que definen la personalidad y todos tienen derecho de acercarse a las personas como lo deseen, también es cierto que esta convivencia social debe derivar en convivencia humana y esta debe de facilitar la comunicación entre las personas, la consolidación de relaciones afectivas, y la confianza en la seguridad extendida que ofrecen estas personas.

¿Qué no aún los poderosos, quieren vivir en pareja? ¿Aún los intelectuales, desean tener hijos? ¿Las mujeres no desean embarazarse? ¿Hay algo material que supere un verdadero amor? ¿No chismeamos por el deseo de compartir algo?

Por lo tanto no hacer un esfuerzo por llevar a cabo esta comunicación y convivir de manera ambivalente entre la realidad y las mascaras, es darle a la sociedad el mando absoluto de nuestra vida y de nuestras relaciones humanas, mismas que no pueden ser llevadas desde el patrón de la colectividad, puesto que ese modelo de convivencia social está pensado para ser funcional en un nivel general de la existencia humana, y no en cada caso particular.

Es claro para todos los seres humanos que hayan tenido la dicha de tener un amigo, un padre, un hermano, o una pareja, que la convivencia que se logra una vez superada la barrera primaria del estereotipo social, y es profundamente refrescante, es quitarse los zapatos después de un largo día de trabajo, es aprender con base en otros modelos de convivencia, es la oportunidad de desarrollar por medio de la otredad el sí mismo, o en términos coloquiales, aprender de los demás sólo por convivir con ellos.

Sin importar si son brillantes, buenos o malos, astutos, atractivos, etc. todo ser humano engloba en sí, una filosofía de vida, que puede ser desde la más simple hasta la más compleja, pero que aún en el caso de la más sencilla filosofía, hablemos del niño, hablemos del ignorante, representan un hilado de conceptos, de actitudes y actividades que, de forma consciente o inconsciente, operan todo el entramado humano que ese ser humano. Esto quiere decir que existen elementos en esa filosofía que tienen una postura con respecto al amor, al miedo, al triunfo, al placer y a la trascendencia. Por lo tanto aún del más sencillo de los hombres existe una capacidad creadora de sabiduría inmersa.

Pero no entendamos el aprendizaje desde su discurso verbal e intelectual, sino de la connotación de si mismo, desde como se mueve, las palabras que usa y el sentido con el que enfoca su discurso, son fuentes de profunda sabiduría, al compararle con otros, al compararle con uno mismo, al contrapuntear sus ideas con las propias, ¿Qué tanto de esa persona hay en mi? ¿Qué tanto dista él de mí? ¿Hay algo en esta filosofía que podría hacer mio?

Alguien alguna vez me dijo que los seres humanos somos oportunistas, y no dudo que así sea, y esto viene porque, si para los seres humanos no les es suficiente el contacto humano y no encuentran un valor real en la convivencia humana, si escuchar la emoción en las palabras de un niño, la añoranza y el recuerdo en las palabras de un viejo, la devoción y la creencia de un cristiano, la picardía de un joven emprendedor, la sensualidad de una mujer hermosa, la astucia de una mujer inteligente, por lo menos deberían entender que hay mucho provecho en escuchar a los demás.

Por todo lo anterior e invariablemente, la gente que se aleja de la comunicación verdadera, de la convivencia humana, que se refugia en los escudos de la convivencia social, superficial y aparente, deja de crecer, se aleja de la gente, se vuelve temerosa y solitaria, se rodea de personas que no quiere y en cuanto se abre una pequeña brecha de comunicación verdadera, no puede parar de quejarse. Invariablemente esto conduce a una actitud arrogante y defensiva, autodestructiva, que enferma al cuerpo y a la mente, y se pierde la dicha de ser libre en sí mismo.

Si bien cada persona tiene una forma distinta de crear relaciones con las personas, definitivamente la actitud con la que esa persona entiende al otro, definirá sus relaciones interpersonales, si una persona cree que las personas son entes peligrosos de los cuales hay que protegerse, sobre esa base forjará sus relaciones y obviamente desnudar su alma ante ese enemigo le costará mucho tiempo, probablemente lo logré con algunas personas a lo largo de su vida, y sólo ahí, si tiene la capacidad de verdaderamente escuchar, podrá saber lo que es la convivencia humana, y no la convivencia social.

Sobre las ambiciones en la vida y el miedo a ser uno mismo

Al final todo lo anterior es sólo para explicarme a mi mismo quien soy, que creo y por que creo que lo que creo. No son ideas aisladas apiladas y hechas para ser contrario a lo que piensan la mayoría de las personas, es que si vivimos en un mundo en donde la segunda causa de muerte es la depresión y la primera las afecciones cardíacas, o del “corazón” permitiéndome la connotación de la palabra con base en su relación con el entendimiento colectivo, me parece fundamental dar un giro, ver la vida de una forma más amplia y conquistar el miedo que nos impide ser individuos, y nos convierte en ciudadanos, pobladores, consumidores, empleados, prácticamente toda relación con el mundo nos masifica, por lo menos adentro de nosotros deberíamos entendernos como individuos, individuales, únicos, valiosos, ojalá existieran más palabras para ensalzar la necesidad de recobrar el valor en uno mismo.

Y entonces salir a la calle y darle al mundo la cara única que poseemos, todo lo demás se encargará de encasillarnos y de meternos en grupo social, estrato socioeconómico, profesional, de genero, ¿Porqué no dejar estos juicios al mundo externo? Es cierto que se nos enseña a encajar, pero ¿Cuando cobramos consciencia de que eso no es lo único? Una vez que se rompe con ese estereotipo en un nivel filosófico, o interno, o en la percepción personal, no significa entregarse en cualquier esquina, no significa irse a vivir a la montaña, no significa perder toda conexión con las mascaras sociales y la convivencia social, en los términos que la he definido anteriormente, simplemente es un respiro interno, es encontrar paz sin salirse del caos, es entender toda relación de sujetos, objetos y acciones como fuera de toda moral, por lo menos, para entender que nada de lo que en el mundo exterior, fuera de nuestra mente, es capaz de destruir nuestro carácter individual, nuestra propia paz, nuestros sueños, lo que somos verdaderamente.

Y una vez, que se ha aceptado dicha realidad, y que se tiene control por lo menos en sentido teórico de uno mismo, entonces comienza la verdadera conquista de los propios deseos, de los sueños, de las experiencias que uno quiere vivir, de las cosas que uno quiere conocer, pero desde uno mismo, y no desde los ideales de la sociedad. Y es aquí de donde debe surgir el deseo de cambio social, libertad y equidad, y querer hacer algo por los demás, no de la arrogancia de pensarse mejor que los demás, no del ideal adquirido por la filosofía de otros, si no por el genuino deseo de la consciencia que proviene autenticamente uno mismo.

Si bien el mundo nos necesita, nosotros necesitamos primero saber quienes somos, para poder estar ahí para el mundo.

3 comentarios en “Me debo una explicación

  1. Muy estimado Eddie,

    Me impresiona increíblemente el hecho de que tu filosofía se asemeje tanto a la mía. Eso en términos de opinión personal me permite empatizarme con tu pensamiento y comprenderlo.

    Ya he sacado mis propias tesis al respecto y aplaudo crees las tuyas a pesar de los grandes convencionalismos que aprisionan, queramos o no, nuestra libertad del ser.
    Ahora lo más complejo es llevar esas ideas a la realidad terrenal. Se sufre, lamentablemente, puesto que la gente tiene sus propias visiones (si es que son suyas o simplemente fueron educados así) a un rechazo inevitable y descubres que el propio descubrimiento va más allá del tener claras las ideas. Con ello quiero decir que el llevar a cabo la práctica de quien somos es difícil porque empiezan a surgir dudas sobre si esas ideas son las que verdaderamente queremos. Una cosa es tenerlas claras y otra cosa el desearlas para nosotros.

    Todo el choro lo ejemplifico con mis propias vivencias: raparme es un gran paso de libertad y el rechazo a la crítica antes que el “engrane” con la sociedad; en otro aspecto el pertener a una relación dependiente (con un miembro de mi familia), saber que está mal, pero no querer dejarla por “decisión” propia.

    Te invito a preguntar si esas tesis realmente las quieres aplicar.

    Magnífica entrada, me la ganaste 😉

    Un fuerte abrazo.

    A

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