Belleza divina

Bronceadas formas de mujer envueltas en llamas,
exageran la realidad para parecer el más agradable sueño,
llegas de entre mundos distintos y con ideas raras,
armas a mi alrededor un escenario dulce casi mágico.

Decenas de miradas cruzan desapercibidas,
entre tantas me crucé con la tuya,
a penas pude resistirme a mirarte todavía más.

Buenos momentos empiezan a planearse en el tintero,
en mejores recuerdos, y en perfectos errores incompletos,
la manera más simple de seguir, seguramente es deternerse,
la mejor forma de volver a andar,
alegrarse el alma en tu presencia.

Dime que te quedarás un poco más,
esta vez iré más despacio,
acepta esta flor metálica que no se marchita.

Brazos entrelezados que abrazan el tiempo,
están unidos en tí y en el tiempo,
lagunas de lágrimas se vacían ante tí,
luego vienes y vuelves el mundo en luz que emana de tu cuerpo,
aún cierro los ojos para ver los tuyos.

Darte mis manos para que pintes con ellas,
enamorarme eternamente una y otra vez en tus piernas,
ahora que a andar de nuevo vuelva.

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