I´m sorry

What was your last thought the day you left me?
Were you disappointed because I beg you stay a little longer?
Were you offend because I couldn’t stop?
I guess, I’m deeply sorry.

And it is not because we are dispair,
that I can love you less,
I believe is all backwards.
because my heart is burning in love with you!

Shall I stop?
Should I continue?
Who cares…
I just wanted to say I’m sorry.

Porque no estas aquí

Con la inonencia que un niño llora a su madre,
con el deseo ferviente de estar,
con la tristeza inmesa de perderte,
con el dolor eterno de pensar.

Muy tarde para arrepentirme,
muy tarde para llamar,
muy pronto volver,
muy duro jamás regrear.

Tal vez sea sólo el tiempo,
tal vez el destino una lección,
tal vez seamos los dos ciegos,
tal vez regreses otra vez.

Sin miedo de llorar amargamente,
sin tiempo para pensar una vez más,
sin remedio perdiendome en tí,
sin rumbo en busca de ese eterno nosotros.

Porque en tu ausencia me enamoras más,
porque pensandote me haces falta,
porque al recordarte te extraño,
porque no estas aquí.

Sensations

Please, do not ask

Nothing else to say but this:
Heart, I understand you are in pain and I am sorry, I had never meant to destroy you with my hands covered in blood, and twist your soft and kindness mind, It was just a brutal time mistake.
To my old bike, I always wanted to thank you because you bring me to the most glorious moments in my life as a child.
At this time, I could ask anything but actually I dont want to, usually answers are not the same to what we would like to hear, because if we knew the content of the different arguments around the topics…, but we dont.

Or maybe we do, or at least, usually, we have enough arguments to think on an accurated afirmation that can came from an specific question. So what to do? Breath, ask just if you must know.

Leather lines of suffer.
Awake or try to do so.
Try to die but it’s not up to you.
Weirdness is the price of being authentic.

Serafines 2.0
Que ojos tan profundos y claros,
como una armada, armada hasta los dientes,
cubiertos de encantos, medusas y perfumes,
con la maldad de un niño, que pisa un bicho sin saber.

Suenan las agujas golpenado cadenciosas con el suelo,
asemejan una lluvia de estrellas deslumbrantes,
si te miran, te vuelves de cristal.

Como una leyenda, una plaga, un deseo,
desconocen por completo el miedo,
no sienten cansancio, ni frío, ni calor.

Envueltos en sedas suaves de tonos complejos,
son de sól, son de sombra, son de mar,
van y vienen y volverán.

Están en todas partes y no los puedes tocar.

Los ves, los ves, mas no los sientes,
Son tan lejanos que no pueden ser humanos,
pero en el fondo lo són.

Y al final existen, para darnos regocijo,
a los que si estamos vivos.

Instrucciones para llorar amargamente

Para llevar a cabo de manera cabal, y decidida esta tan necesaria actividad corporal, que consiste en liiberar de sus ojos gotas de agua también conocidas como lágrimas, siga las siguientes instrucciones:
Fije su mirada. Puede perderla en la inmensidad o mirar a un punto en específico, la concentración faclitará en mucho la labor de llorar.
Apriete los labios, esto ayudará a sentir con mayor intensidad la concentración previamente lograda.

Piense en los momentos que ha perdido para siempre, la niñez, algún familiar, un amigo que no volverá jamás, llene su mente de ideas rotas, sueños inconclusos, fracasos, incluso la verguenza de ser humillado por alguien más.
Pierda la fé. Toda esa esperanza que alberga, sea grande o mínima, olvidela. Aún cuando exista una luz en el fondo de su alma, ignorela, piense que nada en el mundo puede ser solucionado por usted.
Frunza el ceño, materialice el dolor antes descrito en un rostro compujido y atormentado, mezcle en sus mejillas y en su mirada un rostro miserable, falto de aire y de calma.
Sienta como un calor comienza a subir desde cada rincón de su cuerpo hasta agolparse de frente en sus cienes. Afloje los hombros. Deje salir un pequeño alarido, ya sea audible o de esos que vienen del alma y su frecuencia es imperceptible para el oído, pero aquellos al rededor podrán sentir un escalofrío.
Una vez que ha pasado por todo lo anterior, permita que las lágrimas escurran por sus mejillas, no las limpie ni las esconda, portelas con orgullo.

Si la amargura no se va de una buena vez repita los pasos de estas instrucciones cada noche, hasta la eternidad, o hasta que su situación mejore.

What I miss, Is you

Personas hay por todos lados,
canciones suenan en cualquier lugar,
palabras son dichas todo el tiempo.

Lo que yo extraño es:
esa persona,
que me cantaba sus canciones,
y me hacia volar con sus palabras.

Cada instante es un momento,
cada día tiene Sol,
y cada noche Luna.

Yo extraño:
esos instantes de cada día,
que se hacían momentos,
al llegar la luna a nosotros.

Todo lo pasado es recuerdo,
y lo que se guarda es memoria,
lo que pasa simplemente, es historia.

Lo que yo extraño:
Vivir contigo hoy nuestros recuerdos,
escribir por siempre una memoria compartida,
vivir juntos de nuevo esta historia.

Eso que extraño,
eres tú.

Y después

Lunas llenas del color de tu cabello,
millones de estrellas con tu nombre,
colores brillantes envuelven los cielos,
y tu voz guía el curso del viento.

Sonoros los recuerdos que vienen a mi,
frases, cartas, fotos, estampas,
de todos modos nunca es suficiente,
siempre se puede querer más de ti.

Y después,
de ti,
después no hay nada mas.

Mezcal mondays

there they are, there they go…
So small when they are in God’s hands,
traveling across the sound, sounds of love,
taking all this greyness and becoming softer.

Suddenly over the frequency of humans,
percussions, dark percussions over the caribbean,
Songs of love and forgiveness.

This is a start, that was a start over and over again,
now i’m fine,
no nights… just daylights,
no mistakes, just another monday.

Antes que salga el Sol

 

Me quedan pocos minutos antes que se haga de día,
y no quiero importunar a la luz del Sol,
hablando de tu inmensa belleza,
porqué el no tiene la culpa que tu brilles más.

Antes que se haga de día y todo se vuelva cotidiano,
quiero decir que no hay más nada que pueda contigo,
nada que tu perfume no transforme por siempre,
es mejor hablarte antes de que tu luz cegue al universo.

Antes que salga el Sol quiero mirarte,
y quedarme ahi descansando en tu mirada,
haciendo con nuestras almas miles de historias,
de la mano por el mundo una larga caminata.

Y ahora ya puede venir el Sol,
que no tema un eclipse contigo,
que es momento de que lleves esa luz,
a un bello encuentro conmigo.

Serie fotográfica

Una tras otra, la misma imagen se reproduce una y otra vez,
sin compromiso alguno se multiplica la misma imagen,
no depende de si misma, no puede evitar lo que sucede.
Se vuelve lentamente la unidad en un millar.

Con admirable inocencia y sin notarlo,
esboza una tierna sonrisa, a penas advertida,
sólo unos ojos negros le sonrien de vuelta,
un sentimiento se genera entre dos viejos conocidos.

Así la serie de imágenes cobra vida lentamente,
entre silencios y miles de pequeños instantes fijos,
una mirada y una imagen se coquetean curiosos,
como si se conocieran, como si acabaran de conocerse.

La composición de los colores explotan con naturalidad,
y penetran la inmesidad de la mirada fija,
entre tanto una fuerza natural que nace de la unión de dos seres,
hace un nuevo arreglo inexistente a la percepción de los demás.

Ahora somos colores,
mirandose unos a otros,
son lo mismo y no lo notan,
no pueden verse,
se contienen el uno al otro.

Observador y Objeto,
vueltos unidad.

Porqué te amo

Si no te amara me quedaría aquí un rato más,
esperaría a que todo saliera mal para poderme ir,
podría ver en tus ojos el dolor y el odio,
y entonces irme cuando ya absolutamente todo,
arda en llamas.

Pero te amo tanto que prefiero irme,
y privarme del placer de tu cariño,
de tus besos y tu absoluta perfección,
prefiero verte en otros brazos feliz,
que llorar contra mi pecho,
prefiero sufrir en silencio,
que seguirnos gritando.

Te amo tanto que debo ser fuerte,
y dejar de pensar con mis instintos,
debo poner antes que mis deseos,
nuestro amor,
Pensar como te puedo dar más amor,
y tal vez es estando lejos de tí.

Al final tu belleza te acompañará siempre,
y más de mil noches tus manos extrañaré,
pero prefiero llorar tu ausencia,
a sufrir nuestra presencia,
quedarme aquí en este punto amandote,
que ver como se nos muere el amor en las manos.

No sé si tenga el valor de afrontarlo,
o la fuerza de llevarlo a cabo,
pero debo hacerlo,
o moriré sin haberlo decidio.

Y ya no seré yo.

Un sueño

Deslizantes sombras de menta caminan asechando,
entre sonidos de acordes incompletos y notas muertas,
una mesa cubierta de deseos llenos de polvo,
un jarrón olvidado en la mesa del jardín,
y a la distancia una voz.

Enredados los cabellos amanecen entrelazados,
dos cuerpos que se miran de espaldas,
las sabanas no ocultan los sentimientos desnudos,
la libreta de apuntes desdoblada en la mesa del tocador,
y en el silencio un anhelo.

Atiborrados de seres humanos los caminos enmaquinados,
los gélidos vientos infernales invernales pintan los cielos de gris,
de nuevo el monitor se viste de letras y signos irrelevantes.
y en mi mente un sueño.

Los besos que no vendrán

Le escribo al amor que se fue,
pero también al que jamás tendré,
ambos me escuchan al mismo tiempo,
y ninguno tiene nada que decir.

Entre los besos del pasado,
y los del eterno mañana,
esos que no vienen,
y estos que no se van.

Esa que me llama,
y la que nunca me habrá de llamar,
todos los besos que existen,
y los que jamás existirán.

Descanso en silencio pensando,
abrazo tus besos que no tengo tiempo de extrañar,
Añoro los que no me quieres dar.

Y respiro tanto amor,
que me asfixio de tristeza,
de nostalgia de amar.

Por: Edgar Estrada
con fotografìas de Mariano Bravo

Abandon Ownership! Join the Rentership Society!

(By:Wired.com)

 Photo: Mauricio Alejo
In the American mind, renters are regarded as an unsavory lot, willful dissidents from the American dream. They do things like put cars up on cinder blocks in their front yard or, worse, live in your basement. The vision of an Ownership Society was about more than just houses, but the promotion of homeownership was, for a time at least, its most successful element. You know the story by now: The rate of homeownership climbed to almost 70 percent, sellers walked out of closings trundling wheelbarrows full of cash, and the phrase “granite countertops” seemed to hold as much promise as “plastics” did in The Graduate. Then it all fell apart. We woke up in a Rentership Society, and it’s starting to look permanent. And you know what? Thank goodness. Ownership, it turns out, is for suckers.

For renters today, finding a new apartment on craigslist is almost as easy as streaming a movie. (OK, not quite, but you get the point.) Homeowners don’t reside in this frictionless economy: They’re stuck in one place, unable to quickly downgrade to a cheaper residence when times are lean (or upgrade when times are flush). And it costs thousands of dollars in renovations to beat the depreciation curve.
I speak from experience. My wife and I bought and sold two condos during the latter stages of the real-estate boom, escaping both as break-even propositions (after transaction costs). When we moved into a rental apartment a couple of years ago, we realized that ownership had been a burden, a time sink, and a money pit. Now we ask the landlord to fix things when they break, and we don’t mind that the floor is not the one we would have chosen. We pay less each month than we would on a mortgage, and we bank money that once would have gone into installing central air.
We discovered that this emancipating, and remunerative, mindset applies to a lot of things that in the pre-Internet age you had to accumulate in order to enjoy. We sold our car and now use Zipcar or Avis when we need one — my somewhat technophobic wife refers to Zipcar as “Netflixing a car.”
Granted, I live in Manhattan, where you don’t need a car to get around every day. But no matter where you live, you’ve probably begun to embrace the Rentership Society without even realizing it. When was the last time you bought a DVD? Sales have plummeted because we all stream our video or get discs by mail. Amazon reportedly wants to get into the rental business, too, by creating a streaming service — their current (failed) model sells TV shows by the episode. I get my music from Microsoft’s Zune Pass service these days — $15 a month buys me flexibility, mobility, and freedom from having to upgrade when a new standard replaces MP3s (which it inevitably will).
I’m no freegan, mind you. I don’t dig through dumpsters for my dinner, and I believe in the virtues of property rights. The Rentership Society doesn’t have to mean the Tragedy of the Commons — the stuff I rent isn’t owned by the government or by everyone. It’s owned by someone — someone else. I just pay for use. Those of you with a profit instinct (and storage space) can even become landlords: Websites like SnapGoods and Zilok let people rent out their stuff — lawn mowers, vacuum cleaners, tools — to the tenant class (as discussed by Clive Thompson in issue 18.09).
For the rest of us, we’ll always own some things. There’s stuff we use all the time, like furniture and clothing, and objects with sentimental value (take your stinking paws off my Yoda figure with plastic snake). But the Internet is creating markets that enable us to own much less. The winner of the ebook sweepstakes will be the bookseller who becomes a bookrenter. I don’t want to own hundreds of books on a Kindle at $10 a pop. I want to Netflix them — pay for access to every book ever published. I’d rather be a renter in Borges’ library than the owner of my own.
Everything, everywhere, all the time. That’s the dream of the Rentership Society. And we’re almost there. If you want to be able to possess some things, in some places, some of the time, well, keep on buying. But I vote for infinite abundance, on demand. Doesn’t that sound like the new century’s American dream?

Chris Suellentrop (chris.suellentrop@gmail.com) is a story editor at The New York Times Magazine.