Selección Mexicana: Un fútbol triste

El día de ayer México venció por la mínima diferencia de 2-1 al seleccionado de Trinidad y Tobago. Es ya bien sabido que los trinitarios no tienen una liga profesional de fútbol en su país y que la gran mayoría de los convocados ejercen algún otro oficio en su país.

Más allá de hacer una reflexión sobre lo que fue el partido, quisiera expresar mi tristeza, desencanto y rabia pasiva que me provoca el fútbol mexicano, su liga y su seleccionado nacional a últimas fechas.

Como un jugador desde pequeño y fan desde antes de nacer, para mi como para muchos mexicanos, es parte de mi formación como persona, aprendí la disciplina, el compromiso y el trabajo en equipo gracias un balón de fútbol y a unos estrictos entrenadores que recuerdo con gusto. Tuve la oportunidad de jugar contra equipos de otros países y aún mejor jugar en otros países, y así logré tatuar en mi sangre el deporte más hermoso del mundo.

Hace ya varias temporadas, el fútbol mexicano ha caído en una constante desigualdad entre fútbol, patrocinadores y dueños. Cada vez más se ven ir y venir jugadores de diferentes personalidades y cualidades por equipos de cualquier nivel. Las liguillas son una burla y los campeones indignos. Me resulta decepcionante el mediocre sistema de competencia que tenemos aquí, comparado con el de otros países, nos estamos quedando rezagados.

Pero creo que esta observación la puede hacer cualquiera y hasta ahora los directivo se defendían diciendo que al final el fútbol es espectáculo. Sin embargo ¿Qué es lo que sigue? México tiene el seleccionado nacional más débil de los últimos años y paradojicamente con los mejores jugadores que he visto llegar a la selección desde hace muchos años.

Hoy los jugadores no tienen vergüenza, no tienen sentido del orgullo ni ganas de alcanzar cosas que no sean dinero. No importa que tan mal juguemos o como humillen a una nación entera, ellos tienen puntualmente sus cheques cada 15 días.

Estamos hundidos en la peor crisis futbolística de muchos años y lo peor es que no parece haber indicios de mejoría, ni nada que pueda enderezar este barco. Sólo hay algo que nos podría sacudir lo suficiente para reaccionar, algo que ni en los sueños más horribles los mexicanos queremos concebir, algo que no era imaginable dentro de la CONCACAF, algo que de llegarse a consumar cambiaría por completo una parte de nosotros: No calificar a la copa mundial.

Ya no sé si apoyar o resignarme, veo a los jugadores y no me siento representado, veo las tribunas llenas de tanto corazón y me parece increíble que ni uno de la cancha pueda darse cuenta de eso. Si no fuera por Cuauhtémoc Blanco México estaría sumido en el fondo de la clasificación mundialista.

Hambre

La sensación de hambre es un suave ardor estomacal, pero basicamente es la materialización de la ansiedad y la supervivencia.

cuando nuestras tripas tiemblan y se gruñen entre si, representa al hombre que más allá de sus delirios de grandeza sigue siendo un animal, que si come se muere.

¡Fútbol otra vez!

Ahora en tiempos de total sequía futbolística por la carencia de un torneo regular, nos viene de maravilla las eliminatorias mundialistas para deleitarnos con algo de fútbol y también excelentes opciones para hacer buenas apuestas.

Hoy México se juega prácticamente la vida ante una selecciónón de Trinidad y Tobago que se defiende como puede y con lo que tiene, hoy de visita por la Ciudad de México.

Buena suerte a los verdes y buen criterio a su entrenador, regalanos otra gloria Cuau, que es lo único que nos queda a los mexicanos, bueno a los que nos gusta el fut, a los que no, si ya de plano no les queda nada esperanzador.

Venga México.

México, nuevo basurero de Monsanto

Este fragmento lo tomé de Rebelion.org muy recomendable para personas de amplio criterio.

«Durante el Foro Económico Mundial en Davos, Suiza, a finales de enero, Hugh Grant, no el actor, sino el presidente mundial de Monsanto, se reunió con el presidente Felipe Calderón y después de felicitarlo por su política hacia el campo, principalmente hacia los pequeños y medianos negocios, reiteró su interés en apoyar la formación tecnológica de México.

El 6 de marzo pasado, un decreto presidencial puso fin a la moratoria de facto a la siembra de maíz transgénico que desde finales de 1998 había impedido el establecimiento de plantíos experimentales o comerciales en el país.

La decisión unilateral del presidente dio el banderazo de salida al avance del maíz transgénico, aunque el camino ya estaba pavimentado por la Ley de Bioseguridad y Organismos Genéticamente Modificados, popularmente conocida como ley Monsanto (2005).

Sólo un mes después, Monsanto solicitó la aprobación de 12 siembras experimentales de tres variedades de maíz transgénico en regiones de Sonora, Sinaloa, Tamaulipas y Chihuahua, y en mayo, Dow y Pioneer-Dupont, otras dos corporaciones de las seis que monopolizan el mercado de las semillas genéticamente modificadas, solicitaron la experimentación de otras 12 variedades en los mismos estados.

Las corporaciones buscan iniciar estas pruebas durante el próximo ciclo de siembra otoño-invierno en los campos experimentales de investigación pública, y en las tierras de agricultores cooperantes del norte. El INIFAP y Monsanto supervisarán la investigación.

La experimentación es la fase exigida para simular que se toman en cuenta aspectos de bioseguridad y poder brincar a la siguientes etapas, piloto y comercial. La experimentación únicamente se centra en aspectos agronómicos como rendimientos, costos y efectividad contra plagas y deja fuera los impactos en la biodiversidad, el ambiente, la salud, la agricultura campesina y ecológica, la cultura.

Tres son las variedades transgénicas de maíz con las que Monsanto solicita experimentar: el maíz resistente al herbicida RoundUp Ready, producido también por Monsanto y que investigaciones independientes han catalogado como altamente tóxico en experimentos con ratas y embriones.

Una segunda variedad de maíz Bt, resistente a insectos (Mon 89034 x 88017). La prohibición europea de la variedad MON 810 tuvo como base el estudio realizado en ratas alimentadas con maíz Bt (MON 863) que demostró signos de toxicidad en hígado y riñón. Otros estudios reportan alta toxicidad del polen de maíz Bt para larvas de mariposas, así como destrucción de la fertilidad de los suelos. La tercera variedad es una combinación de ambas.

La Sagarpa sostuvo que México no podía quedar rezagado de esta tecnología. Sin embargo, después de casi 14 años de siembras transgénicas, se puede notar que Monsanto y compañía se han refugiado en los países del sur, en donde la ausencia de regulaciones ambientales constituye una de sus principales ventajas comparativas. La siembra de maíz transgénico en México nos convierte en el nuevo basurero de Monsanto». (Rebelion.org)