From Classic Capitalism to Social Finance GSIX: A Global Social Investment Exchange

Así es ahora el negocio del fútbol


BBC World
Raúl Fain Binda
BBC Mundo

El ex seleccionador de México aseguró que ser director del Notts County será el reto más importante de su carrera.

Notts County, uno de los clubes de fútbol más antiguos del mundo, fue comprado recientemente por un grupo de inversión del Medio Oriente. Emplazado en la cuarta categoría del fútbol inglés, el club ha contratado los servicios como director deportivo de Sven Goran Eriksson, que hasta hace poco era seleccionador de México y fue entrenador de Inglaterra. Fútbol, negocio y especulación vuelven a ir de la mano.

Cabe preguntarse si los nuevos propietarios del Notts County son muy ambiciosos, o si Eriksson tiene un talento especial para encontrar empleo.

La respuesta es afirmativa en ambos sentidos.

Una organización con sede en Suiza, QADBAK Investment Fund, un brazo del poderoso grupo Al Thani, del Medio Oriente, creó una nueva entidad, Munto Finance, con sede en las Islas Vírgenes, especialmente para la compra del club inglés, que se concretó la semana pasada.

La operación fue una ganga: alrededor de 10 millones de libras esterlinas para adquirir y sanear un club que está relegado, sí, pero que tiene una sólida base material, con terrenos a lo largo del río Trent, en Nottingham. De hecho, Nottingham Forest es un club vecino y rival.

Una gestión capaz de invertir y desarrollar todo el potencial deportivo y comercial del club puede obtener jugosas ganancias.

Un superviente del fútbol

En cuanto a Eriksson, que hace poco fue despedido del puesto de seleccionador de México, es un experto superviviente del fútbol.

Cae y se levanta, cae y se levanta, como esos muñecos de los parques de diversiones.

La Federación Inglesa de Fútbol lo despidió tras la decepcionante campaña del seleccionado en Alemania 2006, pero él reapareció en el Manchester City, entonces propiedad del político y millonario tailandés Thaksin Shinawatra.

Inmediatamente después de ser despedido del City, en junio de 2008, Eriksson fue nombrado seleccionador de México, cargo que perdió en abril pasado, tras una campaña de seis ganados, uno empatado y seis perdidos.

Un club con historia

Este tipo de operación del consorcio del Medio Oriente se está haciendo habitual y confirma una tendencia: la irrupción de especuladores en el mundo del fútbol, sin una identificación afectiva o social con el club.
Y ahora estará a cargo de los asuntos deportivos del Notts County, un club fundado en 1862, que se enorgullece de ser el más antiguo del mundo con una trayectoria profesional continuada en el fútbol asociado.

Algunos clubes son más antiguos, como el Sheffield FC, fundado en 1857, pero al principio jugaron otra variedad de fútbol.

Otro motivo de orgullo para la afición de Nottingham es que Juventus FC adoptó en 1903 los colores del Notts County, rayas negras y blancas.

En Inglaterra, Notts County comparte con el Newcastle United, que tiene los mismos colores, el mote de «las urracas».

Especulación

Este tipo de operación del consorcio del Medio Oriente se está haciendo habitual y confirma una tendencia: la irrupción de especuladores en el mundo del fútbol, sin una identificación afectiva o social con el club.

Los clubes ingleses son particularmente atractivos para estos especuladores. Los ingresos por la televisión de los partidos son distribuidos en forma más equitativa que en otros países, de modo que hasta los clubes modestos reciben sumas bastante respetables.

Antes de la llegada de los especuladores, el club estaba en manos de una organización de socios y aficionados, que exigió un compromiso firme de inversiones, con el objetivo de alcanzar la Championship en cinco años.

La Championship es la segunda división del fútbol inglés, tras la Premiership (liga premier). Notts County milita en la división Liga 2 y estuvo a punto de perder la categoría la última temporada.

Nuevos objetivos

El objetivo de los nuevos propietarios es que en cinco años, el club ascienda hasta la segunda categoría.

La contratación de Eriksson es una decisión estrictamente «de negocios». El sueco no estará a cargo de la conducción futbolística en el campo.

Su responsabilidad será el desarrollo de instalaciones, la identificación y contratación de nuevos jugadores, el semillero y, especialmente, «dar la cara» ante otros clubes, las autoridades y los periodistas.

Por imposición de los vendedores, el club prestará una atención especial al desarrollo comunitario (en Inglaterra ya es evidente el paulatino debilitamiento del nexo entre los clubes y la sociedad de la que se nutren). En esto también vendrá muy bien la sonrisa del nuevo director.

Sin Eriksson, la compra del Notts County por un consorcio del Medio Oriente habría pasado inadvertida. Con el sueco en la escena, todos los medios se ocupan del caso y se preguntan sobre el futuro del club.

Más allá de sus dotes para las relaciones públicas, nadie niega que Eriksson sea un hombre de fútbol, que conoce a fondo varias ligas europeas y tiene contactos en todas las capitales futbolísticas.

No es un caso aislado

Es interesante el contraste entre el plan de los nuevos propietarios del Notts County, gradualista y relativamente modesto, y el proyecto urgente y faraónico del Manchester City, también con fondos del Oriente Medio.

Son estrategias diferentes. El City es un club de la Premiership, en una ciudad grande, con un estadio grande y una base de aficionados suficiente para aspirar a grandes cosas.

Aun así, muchos creen que la prisa del City hace más onerosa la transformación del club, y también peligrosa, porque los fracasos se hacen mucho más dolorosos y humillantes.

El enfoque de Munto Finance toma la perspectiva larga: donde el City quiere ser el mejor club del mundo en dos o tres años, el Notts County quiere llegar a la Championship (la segunda división) en cinco años.

Dos formas de gastar el dinero, dos formas de buscar el éxito deportivo.

En el medio, como prendas de cambio, quedan los jugadores y los aficionados.

Cinco consecuencias filosóficas de la crisis

BBC World

Marcelo Justo
BBC Mundo

¿Son racionales los mercados?

La actual crisis económica no se limita a una cuestión de estadísticas, ni se reduce al devastador impacto social del desempleo y la incertidumbre.

Con la debacle mundial, hizo agua una particular visión del mundo que pareció dominante e irreversible con la caída del muro de Berlín.

Esta visión se cristalizó en algunas frases famosas como el «fin de la historia» de Francis Fukuyama, «la sociedad no existe» de la primer ministra británica Margaret Thatcher o los 10 mandamientos del consenso de Washington que impulsaban la liberalización-desregulación-privatización global.

El nuevo dogma tras la derrota del comunismo era todo el poder al sector privado, el mercado como medida de racionalidad económica y utopía, y el individualismo más descarnado como principio ético ordenador.

Con la debacle económica esta visión del mundo también entró en crisis.

BBC mundo identificó cinco consecuencias filosóficas.

clic Filosofía política-económica
clic Crisis del racionalismo de mercado
clic Consecuencia Axiológica: teoría de los valores
clic Azar, causalidad, incertidumbre
clic Consecuencia ontológica

1. Filosofía política-económica

La ley de la oferta y la demanda ejerció un reinado absoluto en la formulación de política económica de las últimas tres décadas.

Según el pensamiento clásico, la oferta y la demanda funcionan como un perfecto sistema homeostático (autorregulado) que tiende al equilibrio perfecto y cuenta con un regulador infalible: el precio.

Estoy asombrado. Durante 40 años o más las pruebas apuntaban a que este sistema estaba funcionando excepcionalmente bien.
Alan Greenspan, presidente de la Reserva Federal de EE.UU. de 1987 a 2006
A mucha demanda y poca oferta de un producto, el precio sube hasta alcanzar la suma que el mercado puede pagar por ese bien.

A la inversa -poca demanda, mucha oferta- el precio se achata hasta que alguien lo adquiere convencido de que no lo va a encontrar más barato.

Ni el premio nobel otorgado al economista Joseph Stiglitz por su investigación sobre el papel que la información cumplía en este mercado -la información con que cuentan los miles o millones de integrantes de un mercado particular no era perfecta y por lo tanto, el precio reflejaba otras variables- destruyó esa confianza ciega en este funcionamiento homeostático.

Con esta premisa teórica, ¿qué mejor que desregular todo y dejar que el mercado se encargue de los equilibrios económico-sociales?

clic Participe: ¿ha cambiado la crisis económica su forma de pensar?

Pero al parecer la realidad económica está llena de fenómenos impredecibles.

En las llamadas burbujas, como la inmobiliaria de las hipotecas «sub-prime» que desató la actual crisis, ¿dónde está el mecanismo autoregulador del mercado en estas burbujas?

¿Reflejaba el precio siempre al alza de la propiedad la situación de la demanda y la oferta?

La conclusión más obvia es que demanda, oferta y precio forman parte de un mecanismo económico-social infinitamente más complejo que esa crasa simplificación que se ha aplicado durante tanto tiempo.

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2. Crisis del racionalismo de mercado

Las preguntas precedentes ponen en entredicho una premisa fundamental de la ley de la demanda y la oferta: el racionalismo de los mercados.

El ser humano viene buscando la racionalidad en materia económica y filosófica desde hace mucho tiempo.

Soros: finanzas y subjetividad

La planificación económica que hizo furor después de la crisis del 29 y la posguerra buscó sintonizar la producción y el consumo con las necesidades de una sociedad.

Con el derrumbe del comunismo, el mercado se impuso como única lógica global.

Según esta ideología, el mercado era racional y eficiente para asignar recursos, tanto en el ámbito laboral, como productivo y financiero.

La debacle mostró que el mercado tiene la misma dosis de irracionalidad, capricho, imprevisibilidad que cualquier individuo o grupo humano.

Lo que nos enfrenta a una problema inquietante.

Si los mercados o el Estado no son la base de un funcionamiento socio-económico racional, ¿quiere decir que estamos a merced de los elementos?

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3. Consecuencia Axiológica: teoría de los valores

Este aparente desamparo de nuestra praxis económico-social se complementa con una crisis de fundamentos éticos.

Desde los ’80 y en particular con la caída del muro de Berlín, se impuso un individualismo a ultranza que se basaba en una teoría del egoísmo como valor organizador ideal de una sociedad.

En términos filosóficos los economistas son materialistas para quienes las bolsas de trigo son mucho más reales que las carteras de bonos.
Perry Mehrling del Barnard College, Columbia University (citado por «The Economist»)
La teoría se retrotrae a Adam Smith y su consideración de que la mejor manera de comportarse socialmente – de beneficiar al conjunto- era que cada uno persiguiese su propio interés ya que la «mano invisible del mercado» iba a arreglar todos los entuertos que se produjesen en el camino.

Adam Smith jamás negó la acción social ni la labor del Estado, ni la presencia de los valores (la justicia era fundamental en su sistema) como se interpretó con ignorancia o mala fe tiempo después.

Pero uno de sus seguidores, Frederich Von Hajeck y su discípulo Milton Friedman radicalizaron sus ideas.

Ayn Rand, una novelista y filósofa que empezó a ser conocida en los ’40, le dió vuelo filosófico y subjetivo a este viraje, planteando que el egoísmo – la búsqueda ciega del propio beneficio- era el fundamento de la civilización.

Entre sus discípulos se encontraba Alan Greenspan, quien años después estaría al frente de la Reserva Federal de Estados Unidos de 1987 a 2006, es decir, durante el período de la más completa desregulación financiera.

El mismo Greenspan reconoció ante el Congreso que su edificio teórico tenía fallas.

«Estoy asombrado. Durante 40 años o más las pruebas apuntaban a que este sistema estaba funcionando excepcionalmente bien», dijo Greenspan.

El consenso hoy es que la búsqueda desenfrenada del propio beneficio ha sido determinante en las dos megacrisis mundiales de los últimos 80 años – la gran depresión y esta crisis.

¿Se necesita alguna otra prueba que el impacto devastador de estas dos debacles?

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4. Azar, causalidad, incertidumbre

Una premisa que viene del iluminismo y que durante dos siglos nos sostuvo con su fe, fue la posibilidad de correspondencia entre lo que decíamos y la realidad.

Esta correspondencia era el fundamento del conocimiento científico y la predicción de fenómenos y tendencias.

El dinero no es algo completamente real. El dinero es la promesa de que uno va a poder comprar algo. Igual que el dinero que uno tiene depositado en el banco. Uno tiene una promesa de que el banco va a pagar. Si el banco quiebra, la promesa deja de existir.
Jon Danielsson, London School of Economics
Desde principios de siglo XX ha habido numerosos cuestionamientos a esta premisa (desde Ludwig Wittengstein hasta el principio de incertidumbre del físico Werner Heisenberg y el radical relativismo de los posmodernos), pero una fe básica en sus fundamentos ha sobrevivido en muchos campos, entre ellos la economía.

Dos conocidos financistas, bien inmersos en los debates de la filosofía, creen que esta crisis exige volver a pensar las cosas.

George Soros estudió filosofía en la London School of Economcis con Karl Popper y acaba de publicar sus conclusiones en «The Crash of 2008» que lleva el sugestivo subtítulo de «El nuevo paradigma de los mercados financieros».

Según Soros, pretender que los mercados financieros reflejan la marcha de la economía real y se manejan por la oferta y la demanda es desconocer el papel fundamental que cumple la subjetividad y un proceso que llama reflexividad.

El valor del oro o la propiedad no sube porque refleje como un espejo una realidad subyacente de demanda y oferta, sino porque los operadores del mercado por su misma interacción influyen en este precio como sucede en las burbujas financieras que se arman en torno a un producto o el comportamiento en manada (todos quieren comprar o vender un producto al mismo tiempo)

Otro inversor con iguales inclinaciones filosóficos, Nassim Nicholas Taleb, publicó en 2007 «El cisne negro», en donde dice que sólo podemos predecir lo obvio y jamás el cambio.

Taleb lo pone con el ejemplo del cisne negro. Durante mucho tiempo se pensó que todos los cisnes eran blancos porque la observación había acostumbrado al hombre europeo a que así eran las cosas.

Hasta que en Australia apareció un cisne negro y hubo que revisar todo.

Según Taleb nadie predijo ningún cambio sísmico en la historia humana.

Desde el advenimiento del cristianismo hasta la caída del comunismo y los atentados del 11 de septiembre, sucedieron sin que nadie los anticipara, aunque a posteriori se construyó una narrativa explicativa llena de causas que volvían inevitables estos fenómenos.

Si no podemos anticipar lo más importante, ¿qué sabemos?

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5. Consecuencia ontológica

Después de todo lo dicho, cabe formularse la pregunta central de la ontologia, la rama de la filosofía abocada al conocimiento sobre los entes.

En este universo económico-social: ¿qué existe?, ¿qué es lo real?

En el siglo XVII Descartes tuvo que retrotraerse a su propio pensamiento para alcanzar una certeza subjetiva sobre qué existía efectivamente: pienso, luego existo.

Descartes: piensa, luego existe, ¿y los mercados?

El pobre Descartes no vivió en este mundo casi irreal de las finanzas del siglo XXI.

Si es relativamente fácil fundamentar la realidad de la producción y el consumo, es mucho más complejo comprender el status existencial de instrumentos financieros como los famosos activos tóxicos (deudas prácticamente incobrables) o los derivados (contratos de compra a futuro apostando al valor que tendrá este producto o activo: materia prima, hipotecas, moneda, etc), fundamentales para comprender la crisis que vivimos.

En 2007 se calculaba que el PIB mundial (todo los bienes y servicios que produjo el mundo) era de 63 millones de millones.

En ese mismo año se estimaba que el mercado de los derivados era de 596 millones de millones – casi 10 veces más que lo que producía el planeta.

El valor del PIB se refiere a algo tangible.

¿Qué realidad tienen esas gigantescas apuestas a precios futuros que son los derivados o las burbujas?

Esta pregunta no se la hacen sólo los neófitos en materia económica.

«En términos filosóficos los economistas son materialistas para quienes las bolsas de trigo son mucho más reales que las carteras de bonos», explicó al «The Economist» Perry Mehrling del Barnard College, Columbia University.

Y, sin embargo, la economía tiene una realidad mucho más elusiva como lo demuestra el funcionamiento mismo del dinero.

«El dinero no es algo completamente real. El dinero es la promesa de que uno va a poder comprar algo. Igual que el dinero que uno tiene depositado en el banco. Uno tiene una promesa de que el banco va a pagar. Si el banco quiebra, la promesa deja de existir», explicó a BBC Mundo Jon Danielsson de la London School of Economics.

Si se multiplica esto por las miles de millones de transacciones diarias que se hacen en dinero contante o en bonos, títulos y otras volatilidades del mundo financiero, se ve cuántas promesas se quebraron.

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Hacker Says iPhone 3GS Encryption Is ‘Useless’ for Businesses


(By: Wired.com)
* By Brian X. Chen Email Author
* July 23, 2009 |
* 3:20 pm |
* Categories: Phones

Apple claims that hundreds of thousands of iPhones are being used by corporations and government agencies. What it won’t tell you is that the supposedly enterprise-friendly encryption included with the iPhone 3GS is so weak it can be cracked in two minutes with a few pieces of readily available freeware.

“It is kind of like storing all your secret messages right next to the secret decoder ring,” said Jonathan Zdziarski, an iPhone developer and a hacker who teaches forensics courses on recovering data from iPhones. “I don’t think any of us [developers] have ever seen encryption implemented so poorly before, which is why it’s hard to describe why it’s such a big threat to security.”

With its easy-to-use interface and wealth of applications available for download, the iPhone may be the most attractive smartphone yet for business use. Many companies seem to agree: In Apple’s quarterly earnings conference call Tuesday, Apple chief operating officer Tim Cook said almost 20 percent of Fortune 100 companies have purchased 10,000 or more iPhones apiece; multiple corporations and government organizations have purchased 25,000 iPhones each; and the iPhone has been approved in more than 300 higher education institutions.

But contrary to Apple’s claim that the new iPhone 3GS is more enterprise friendly, the new iPhone 3GS’ encryption feature is “broken” when it comes to protecting sensitive information such as credit card numbers and social-security digits, Zdziarski said.

Zdziarski said it’s just as easy to access a user’s private information on an iPhone 3GS as it was on the previous generation iPhone 3G or first generation iPhone, both of which didn’t feature encryption. If a thief got his hands on an iPhone, a little bit of free software is all that’s needed to tap into all of the user’s content. Live data can be extracted in as little as two minutes, and an entire raw disk image can be made in about 45 minutes, Zdziarski said.

Wondering where the encryption comes into play? It doesn’t. Strangely, once one begins extracting data from an iPhone 3GS, the iPhone begins to decrypt the data on its own, he said.

To steal an iPhone’s disk image, hackers can use popular jailbreaking tools such as Red Sn0w and Purple Ra1n to install a custom kernel on the phone. Then, the thief can install an Secure Shell (SSH) client to port the iPhone’s raw disk image across SSH onto a computer.

To demonstrate the technique, Zdziarski established a screenshare with Wired.com, and he was able to tap into an iPhone 3GS’ data with a few easy steps. The encryption did not pose any hindrance.

Nonetheless, professionals using the iPhone for business don’t seem to care, or know, about the device’s encryption weakness.

“We’re seeing growing interest with the release of iPhone 3.0 and the iPhone 3GS due in part to the new hardware encryption and improved security policies,” Cook said during Apple’s earnings call. “The phone is particularly doing well with small businesses and large organizations.”

Clearly, the gigantic offering of iPhone applications is luring these business groups. Quickoffice Mobile, for example, enables users to access and edit Microsoft Word or Excel files on their iPhone. For handling transactions, merchants can use apps such as Accept Credit Cards to process a credit card on an iPhone anywhere with a Wi-Fi or cellular connection.

Several employees of Halton Company, an industrial equipment provider, are using iPhones for work, according to Lance Kidd, chief information officer of the company. He said the large number of applications available for the iPhone make it worthy of risk-taking.

“Your organization has to be culturally ready to accept a certain degree of risk,” Kidd said. “I can say we’ve secured everything as tight as a button, but that won’t be true…. Our culture is such that our general manager is saying, ‘I’m willing to take the risk for the value of the applications.’”

Kidd noted that Halton employees are not using iPhones for holding confidential customer information, but rather for basic tasks such as e-mailing and engaging with clients via social networking sites such as Facebook and Twitter. Halton also plans to code apps strictly for use at the company, Kidd said.

According to Kidd, a security expert performed an evaluation of Halton, and he said it was possible for any hacker to find an infiltration no matter the level of security. Therefore, Halton has measures in place to respond to an information security threat rather than attempt to avoid it.

“It’s like business continuity,” Kidd said. “You prepare for disasters. You prepare for if there’s an earthquake and the building breaks down, and you prepare for if there’s a crack in [information] security.”

But Zdziarski stands firm that the iPhone’s software versatility isn’t worth the risk for use in the workforce. He said sensitive information is bound to appear in e-mails or anything that can be contained on the iPhone’s disk, which can be easily extracted by thieves thanks to the new handset’s shoddy encryption.

Zdziarski said it’s up to the app developers to add an extra level of security to their apps because Apple’s encryption feature is so poor.

“If they’re relying on Apple’s security, then their application is going to be terribly insecure,” he said. “Apple may be technically correct that [the iPhone 3GS] has an encryption piece in it, but it’s entirely useless toward security.”

He added that the ability for the iPhone to self-erase itself remotely using Apple’s MobileMe service isn’t very helpful, either: Any reasonably intelligent criminal would remove the SIM card to prevent the remote-wipe command from coming through. (In a past Wired.com report, Zdziarski said the iPhone’s remote-wiping ability pales in comparison to Research In Motion’s BlackBerry, which can self-delete automatically after the phone has been inactive on the network for a preset amount of time.)

On top of that, the iPhone isn’t well protected in general usability, said John Casasanta, founder of iPhone development company Tap Tap Tap. He said though Apple’s approval process scans for malicious code, a developer could easily tweak the app to send a user’s personal data, such as his contacts list, over the network without his knowing.

“Apple can see if something is blatantly doing something malicious in the approval process, but it wouldn’t be very hard to do something behind the scenes,” Casasanta said.

Evidently, it isn’t difficult to sneak unauthorized content into the App Store. In May, Wired.com reported on an exploit demonstrated by the iPhone app Lyrics. Apple initially rejected the app because it contained profane words, and then Lyrics’ developer snuck the profanity into the app with a hidden Easter egg. Apple then approved the application.

Zdziarski added that there are other weaknesses with the iPhone: Pressing the Home button, and even zooming in on a screen, automatically creates a screenshot temporarily stored in the iPhone’s memory, which can be accessed later. And then there’s the keyboard cache: key strokes logged in a file on the phone, which can contain information such as credit card numbers or confidential messages typed in Safari. Cached keyboard text can be recovered from a device dating back a year or more, Zdziarski said.

Though Apple has declined to comment on iPhone security issues, the company has more or less admitted iPhones are vulnerable to security threats, because an emergency measure exists. In August 2008, Apple CEO Steve Jobs acknowledged the existence of a remote kill switch for iPhone apps, meaning if a malicious app made its way onto iPhones, Apple could trigger a command to delete the app from users’ devices. There is no evidence that the kill switch has ever been used.

So, what kind of business should you do with an iPhone if the device is not very secure? Zdziarski said there are some business-savvy apps that have managed to integrate better security (such as secure data fields to prevent key-stroke logging of credit card numbers, for example), but he warned companies to be cautious about investing too much trust in the iPhone and the apps available for it.

“We’re going to have to go with the old imperative of ‘Trust no one,’” he said. “And unfortunately part of that is, don’t trust Apple.”

Es cuestion de tiempo

Como muchas cosas, (aunque muchas cosas no lo son) es sólo cuestion de tiempo para que las aguas comiencen a aclarse. Y no sólo las aguas del mar sino también de las aguas profesionales, emocionales y personales.

Si bien no es una garantía que con el paso de los años todas las cosas se iran dando, cuando se tiene un sistema de hacer las cosas y se pretende llegar a objetivos ya planteados, se debe tener paciencia, no dejar de caminar en esa dirección y esperar que el fruto del trabajo y de la constancia comience a florecer. Sobre todo los grandes proyectos, toman tiempo en poder dar frutos, dado que la consecución de ciertos eventos es indispensable.

Aunque es importante tener en cuenta que todos los días debemos poner trabajo y una dosis de valor único, lo más importante es no rendirse, medir los avances y mantenerse concentrado en el objetivo.

Asi que con una meta, un buen plan de acción definido, y una medición constante de hacia donde vamos, es sólo es cuestión de tiempo.

3 Reasons Why U.S. Cybersecurity Sucks


* By Michael Tanji Email Author
* July 14, 2009 |
* 8:44 am |
* Categories: Info War

Good news, cybersecurity nerds: You ain’t running out of work, anytime soon. As last week’s cyber panic about North Korea showed, when there isn’t a teenager-simple denial-of-service attack that delays your access to a government website, there is a voracious hype machine that feeds on the tiniest slivers of data – both significant and trivial – and expels massive quantities of fear and misinformation. And where there’s cyber fear, there’s cybersecurity work to be done.

It’s sad that this sham is allowed to continue unabated. But worse still, it’s dangerous. Despite the expenditure of tens of billions of dollars and countless studies on what needs to happen (not to mention all the offices, centers and commands, that are supposed to implement those reports), we’re still largely screwed when it comes to threats of the online variety.

The problem is multifaceted, but can be broken down into three meta-categories:

1. Bullshit. It’s the North Koreans! It’s the Chinese! It’s the Ruskies out to steal our essence! The one thing you can be sure of is that very few people know who is behind any cyberattack. Code analysis helps to a degree (”Hey, there are some Chinese characters in here!”) but code-reuse is not exactly an unknown phenomenon online. There is no serious attribution methodology, so to some extent everyone is guessing.

2. Ineptitude. There are a lot of people working on cybersecurity issues, a lot of people “managing” these issues, but not a lot of people leading on these issues. Cybersecurity doesn’t lack for brainpower; it lacks the vision, the juice and the intestinal fortitude to realize the vision. When your focus is billets and resources and dollars and org charts (read: management) it’s easy to see why cybersecurity fails. Why? Cyber doesn’t kill, it doesn’t maim, it rarely has negative impact on any scale and when it does it is almost always a readily recoverable event. Managers don’t deal with the nebulous, intangible and anything that involves “maybe” very well.

3. Complexity. The people at Verizon look on bemused when the military talks of achieving information-space dominance, when with the flick of a switch, a technician in overalls and a tool belt can render our digital military might inert. Attack and defense tools are built for computer-based warfare, but planetwide more people access the net with phones than desktops. There has yet to be a study that has looked at these problems in a truly comprehensive manner (read: not dominated by geezers who have other people read and respond to their e-mail). Mostly they’re focused on legacy futures, which is cool if you’re not interested in forward progress.

Cybersecurity is a real problem. It has been since computers were invented and connected to one another, but we’re no better off today than we were then. It is not as if we don’t have any lessons learned to draw from. We are in fact worse off because of the extent of our inter-connectedness, and that says a lot more about those who purport to be about enhancing cybersecurity than it does those who are out to subvert it.

[Photo: USAF]

(By: Wired.com)

Miedo a decir

Es tanta la responsabilidad que cae sobre nuestras palabras, que es posible que llegue un punto en que preferimos callar. No es sólo una cuestión de no saber que decir, sino más bien el saber exactamente lo que se quiere decir, pero la posible consecuencia de decirlo, nos lleva a la autocensura.

A pesar de la libertad oficial que tenemos hoy en día, las limitantes no oficiales a la libertad de expresión, pueden resultar practicamente igual de castrantes que las utilizadas con anterioridad en los regímenes totalitarios, la inevitable y triste consecuencia, es que los individuos se convierten en candados a sí mismos y muchas ideas, quedan atrapadas en las entrañas enfermas de una persona que prefiere guardarse las cosas.

Que implicaciones tendría que un padre expresara abiertamente que su hijo frustró sus sueños de ser músico, o un saceerdote que siente deseos sexuales homosexuales, o una niña que siente deseos de matar a su hermanito por celos? Sin duda actos tan humanos como las explosivas emociones mismas, pero sin juzgar lo correcto o lo incorrecto de un deseo, la necesidad de expresión se vuelve algo tan necesario que el estriñimiento intelectual o expresivo se puede volver una terrible migraña en los sesos del corazón.

Tratemos de entender las palabras como el transporte de las emociones humanas y no sólo como hechos dados que deben concretizarse, dejemos que ese transporte pueda también sacar la basura que vive y se pudre adentro de nosotros.

Liberemos el exceso de equipaje y abramos más la boca.