Brillo opaco

Bebo una cerveza con los días de ayer;
Me platiquen de nosotros, me platican de tí;
Dicen que en donde están ellos estamos tu y yo;
Que de los vientos nuevos sólo queda un dulce perfume.

Fumo un cigarro con el tiempo que perdí;
Me habla en silencio de mi vida;
Me cuenta que brotaba sangre de mis ojos;
Piensa que yo ya estaba muerto.

Salgo a la azotea y miro hacía la ciudad;
Entre tantas luces un día soñé con ser una;
Y me eesfume en medio de tanto brillo.

Cuenta el diablo que un tiempo dejó de ser diablo;
Que se durmió y lo llamaron hombre;
Y un día un hombre despertó y llamaron diablo;
Y entonces caminó hasta llegar al infierno.

¿Cuántas lágrimas se necesitan para olvidarme?;
Son tantos los golpes que me he dado que me he vuelto otro;
He olvidado que un día brillé;
Que con el miedo me volví débil;
Que soy tan fragil que mis pedazos son peligrosamente afilados.

Brain’s Wrinkles Protect Against Head Banging

(By: Wired.com)

As you greet the new week by banging your head on your desk in office despair, rest assured: The brain’s wrinkled surface protects you from non-existential damage.

The prevailing explanation for the brain’s crenellations is that they increase computational capacity by packing a large surface area into a small space. Exactly how this works is a matter of speculation, but abnormalities have been linked to disorders like autism and depression.

In a paper published online Monday in the Journal of Biomechanics, researchers simulated the effects of trauma on three-dimensional computer models of normal and wrinkle-free brains. In the smooth models, almost every brain structure, from brain stem to frontal lobe, was more vulnerable to damage. Our brains appear to have a built-in crumple zone.

The results should improve models of traumatic impacts used to design protective headgear and investigate injury. In the meantime, the protective effect of the wrinkles, known technically as sulci, doesn’t mean cognitive explanations are incorrect. The two features are complementary, a testament to the exquisite piece of evolutionary engineering that is the brain.

La medida del daño

Todos los seres humanos desde nuestro nacimiento infrigimos dolor a otros. Todo parece indicar que dentro de nuestra propia existencia está implicito el provocar repercusiones en otras personas. Sin embargo cual es la línea entre una sana convivencia «dañina» y un grado de agresión a un tercero. ¿Qué la define?, ¿Quién la regula?, ¿Se ecuentra en un constante estado cambiante o es absoluta?

No me queda claro aún que tan dueños somos de nuestras propias decisiones si al final afectamos y causamos a daños a otras personas, y que en algunos casos, están tan ligadas a nuestra propia vida que viendolo desde una posición están coartando nuestra libertad, pero desde otro ángulo nosotros estamos coartando su felicidad.

En el peor de los casos cuando termina esa interacción entre seres humanos, si es que va más allá de los hechos mismos. ¿Es esta interacción capaz de destruir por completo a un ser humano? ¿De quién es la culpa, de quien infrige en otros y de quien permite se trasgredido? Dudo que la responsabilidad sea de un sólo lado, pero también dudo que en todos los casos el origen sea necesariamente de ambos.

Es posible, muy posible de hecho, que una mente irregular, de pensamientos aleatorios, tenga la capacidad de sin ningún consenso o motivo aparente lleve a cabo actividades que resulten en conflictos para otras personas por simple y sencilla razón de su completo desvario.

Pareciera ser que la solución sería no confiar en la gente o mantenerse siempre a la suficiente distancia para evitar ser agredido por otro ser humano sin embargo el aislamiento y la falta de interacción afectiva con otros seres humanos, a la larga es más doloroso que el hecho de la «violenta» convivencia con otros seres humanos.

Gris


Dejo al aire dos líneas;


Una para que lo piense;
Y otra para que lo hagamos juntos.

Dejo un par suspiro en el aire;


Uno por tí;
Otro clamando perdón.

Dejo en el aire una moneda;

Una cara por si es que es posible;
Y la otra para luchar eternamente si no lo es.

Querer y Creer

Quiero creer que te creo que me quieres también;
Creo que quieres quererme porque crees que así es mejor;
Quieres creerme que te quiero y que creo en el querer de los dos;
Creeme que quiero querererte tanto, hasta que quieras creerme.

Quisiera que la creencia de querer la tuvieras;
Creí que queria irme cuando me di cuenta que mal creí;
Quiero quedarme y creer por siempre en el quererete a tí.

Quiereme aunque no me creas;
Creeme que te quiero a ti;
Quiero que sepas que creo en nuestro querer.