Todo vuelve a empezar

Ya me quiero dormir, por eso te escribo a ti, haber si te quedas aquí, y te vas un poco con quien te vaya leyendo. Contágialos de esa enfermedad que entra por los labios y te devora la parte posterior del cerebro, se planta ahí y te vuelve loco.

Llénalos de intranquilidad y no los dejes dormir, oblígalos a dar vueltas en la cama sin cesar. Agudiza su oído al máximo, róbales la paz para siempre, hazlos que deseen gritar todo el tiempo y no lo puedan hacer, que lleven por siempre en la punta de la lengua tu nombre, aunque no lo conozcan.

Inyecta en sus cuerpos ese deseo insaciable de ti, de tu suave y dulce cuerpo, de tu olor, que en sus ideas sólo existas tú, envuelta en sabanas blancas, tu piel desnuda escapando de las cobijas de mi cama, tu cara de ángel sonriendo enamorada.

Hazlos caminar intranquilos por cualquier calle, que busquen tu rostro en cualquier persona, que imaginen una y otra vez como será ese amor que vendrá, tortúralos con la idea de que nunca vendrá, de modo que necesiten inventarse explicaciones de porqué no están contigo.

Pero por favor, sea lo que sea, llévate su alma, abstráela de sus cuerpos inocentes y hazla tuya, extiéndela por todo tu cuerpo, cúbrete con ella, hazte una armadura, vuela lo más alto con las alas ajenas de quien te ama sin conocerte.

Y sí un día despierto, y estoy tranquilo, si el Sol de la mañana y el rocío frío me parecen deliciosos, si puedo disfrutar del camino a mi oficina y llegar con una sonrisa auténtica. Y sí así pasan los días en una santa paz y completo goce de mi mismo, por piedad…

No te aparezcas de repente, porqué todo vuelve a empezar.

Eres de fuego

De mirada lejana cuando lo decides,
de labios rojos cuando los pintas,
siempre de mirada profunda,
aún cuando tus ojos quieren llorar.

Silenciosa cuando tienes miedo,
Incallable cuando estas contenta,
Incontrolable cuando eres tú misma,
Impresionantemente bella cuando caminas.

De buenos sentimientos,
y pocas palabras,
de carácter intempestivo,
de un instante al otro amas y odias,
con brutal intensidad.

Cuantas palabras hacen falta,
escribes sin detenerte con la huella que vas dejando,
una estela de luz,
una inocente voluntad en busca de un sueño.

Atrapada por momentos,
navegas sin rumbo encontrado muchos destinos,
estas segura de saber quien eres,
sin tener idea en realidad.

Por eso te aman y te odian,
te admiran y te envidian,
a mi me gusta mirarte,
escucharte,
un poco desde lejos.

Porque eres de cristal,
y te puedes romper,
porque eres de fuego,
y me puedes quemar.