La melancolía

Que deliciosa es la miel melancólica de la melancolía.

Que fácil es juzgar la desventura que nos lleva a tan frío estado del corazón, pero que duros somos al juzgarle sin sentirla intensamente.

“Qué sólo cuando no te tengo, ni existes, ni estoy en posibilidad práctica de tenerte que me siento de esta forma, y si hablamos de las condiciones de posibilidad del ser como infinitas y que el hombre ambicioso se concentra en obtener… Bien vale la pena hacer notar que este camino sin retorno es tan fortuito, como ganarse la lotería”

Si en verdad no puedo poseer lo que deseo si en verdad está absolutamente fuera de mi realidad y de todo lo que como ser humano puedo aspirar en la brevedad de mi propia existencia, en serio debe ser doloroso mirarte sonreír.

Pero dicho dolor no puede ser más efímero que al pronunciarlo se destruye, ya no existe, ya no está. porqué mientras ella para mí es posibilidad imposible y probabilidad inalcanzable si es que a caso yo fuera una ecuación derivada de la integración de otra cosa… “Se fue la luz”

… No soy yo al mismo tiempo posibilidad interminable de alguien más. ¿Cuántas historias no tendrán su final y su principio en mi? Debo ser principio y leimotiv en más de 1,000 conversaciones cada año, por necesidad absoluta de la convivencia social. Aún la gente que me odia debe odiarme a consciencia, aún la gente que me olvida debe utilizarme como escalafón para construir la diferencia entre los que si recuerda.

Por tanto imposible será pues borrar mi existencia sin pena ni gloria, si es que dicha situación me mantenía alarmado, pero no quiero admitir que lo dicho sea necesariamente el caso. El argumento en lo que vienen dichas palabras, es que es pues, la melancolía es “un garbanzo de a libra”

Pues no todos los días nos encontramos frente a la posibilidad real de atraparnos a nosotros mismos en un callejón sin salida. Pues generalmente actuamos para a toda costa evitar dichas calamidades. Pero si ya estamos aquí, sentados en el fondo de lo que entendemos como fondo, si nos jactamos de vivir al pie de nuestros sueños y con el alma en cada instante que respiramos, la melancolía no es más que la resaca de una noche de intoxicarse en forma suicida de amor por la vida.

Por me enorgullezco de sentirme melancólico, intranquilo, desdichado y miserable.

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