El tractatus logico-philosophicus, ensayo

El libro es básicamente una elegante argumentación sobre la relación entre la realidad y el lenguaje. Que por su origen basado en la estructura lógica ha sido considerado como una obra precursora de la filosofía analítica, cuando en realidad su verdadero significado, valga la ironía, es mucho más ético casi místico.

Por medio de argumentos comienza a englobar todas las concepciones del mismo pensamiento y empieza generar estructuras desde las bases del mismo lenguaje hasta ir construyendo la realidad actual de la época, por medio del enlace de elementos básicos, hasta crear estructuras más complejas.

Según Wittgenstein la unidad básica es el hecho (the fact) aunque está a su vez se compone de otros objetos, o por lo menos se componen de estos objetos de manera teórica, pero partiendo de la base de los hechos, comienza a explicar la formación de objetos y cosas más complejas por medio de las particularidades, las propiedades y las relaciones.

Después el autor, por medio de algo que llama “los estados de las cosas” o de los objetos, muestra las conexiones entre los objetos y como a partir de estas conexiones se forma lo que es real y lo que es posible, que no implica una cosa a la otra.

“4.24. La proposición más simple, la proposición elemental, afirma la existencia de un estado de asuntos”.

Y así liga la existencia con la esencia y con el lenguaje, por eso cuando se refiere a que de lo que no se sabe es mejor callarse, no es precisamente una expresión arrogante o cerrada, sino que simplemente comprendió que existen pensamientos, ideas o sensaciones que no pueden encasillarse en el lenguaje.
Esto quiere decir que por un lado acredita a la lógica como la única manera de acceder y diferenciar entre lo real, lo falso, lo posible, lo que tiene sentido y lo que no lo tiene; y por el otro lado acepta la imposibilidad de la lógica para desentrañar pensamientos metafísicos mas no por eso niega su existencia, o afirma su existencia, digamos que no es siquiera tema a discusión la materia metafísica en ningún momento. Pero creo que es muy importante aclarar que no por eso esta no existe.

Wittgenstein utiliza algunas palabras para referirse a la sustancia y otra distinta para al objeto en el lenguaje que le representa, un ejemplo es la distinción entre signo y símbolo. Lo anterior puede resultar arbitrario, sin embargo es muy cuidadoso y trata de mantener la misma a lo largo de todo el tractatus lo cual le da solidez y permite la compresión del punto al que quiere llegar, aunque en un principio la distinción pueda parecer ambigua y hasta se corra el riesgo de confundir una palabra con otra como genéricas.

Y de esta manera él creé explicar absolutamente como todas las cosas en el mundo corresponden a las cosas mismas en el lenguaje, pero incluso, y esto es importante señalar, como si fuesen imágenes de la cosa misma en el mundo.
La visión de Wittgenstein es profunda y su intención y osadía admirables, tratar de explicar al lenguaje como un reflejo de lo real, es muy adelantado para su época pero además mucho más metafísico de lo que él pensó siquiera, o las personas que estudian su trabajo.

Obviamente al tener que argumentar sobre cuestiones de la realidad misma, debe incurrir en supuestos, o en relaciones que podrían sonar erróneas, o incongruentes desde un punto de vista abiertamente subjetivo. ¿Por qué decidió que cierta palabra fuera la esencia y tal otra el reflejo?, pudo haber sido distinto y existiría la misma discusión.

Sin embargo si esto fuera de esta manera, las cosas que pudiéramos afirmar serían mínimas, dado que si comenzamos a hacer relaciones diversas entre elementos en la realidad, estaríamos cayendo por completo en lo subjetivo y no podríamos llegar a conclusiones verdaderas, claro desde la perspectiva del autor. Por otro lado, considero, que no es una limitación como tal, sino un reconocimiento a la naturaleza o a la realidad, y aceptando que el lenguaje no tiene la capacidad de englobarlo todo, más bien el lenguaje se limita a segmentar un grupo de cosas reales y las cuales pueden ser expresadas y concebidas como separadas y únicas aunque formaran parte de una unidad única (sería posible percibirlas separadas) gracias a la inclusión de ese objeto en el lenguaje, pues todo lo demás no se puede expresar en el lenguaje.

Una discusión central que puede resultar de la interpretación anterior de la realidad es las consecuencias de concebir el sinsentido como cualquier cosa que no describa hechos meramente del significado. Esto conlleva a pensar que la ética, la estética y la metafísica se encuentran dentro de la insensatez y el sinsentido, y raíz de esto se erige un pensamiento cerrado y determinista, que no permite la apertura a ideas que no encajen dentro de estos parámetros tan cuadrados, y así se desarrolla toda una corriente de la filosofía por muchas reproducida, ampliada y evolucionada. Pero desde mi punto de vista esta es una mala interpretación del mismo texto, o tal vez una interpretación muy simple. Dado que el hecho que dichas materias no sean temas del lenguaje no quiere decir que estos carezcan de fondo y de forma simplemente que por medio del lenguaje que tenemos y las condiciones de las cuales se compone el mismo no es posible obtener conclusiones ni premisas con un valor de verdad en dichos temas, lo cual puede ser discutible, sin embargo en ningún momento se censura o se saca del plano del pensamiento simplemente del plano del lenguaje.

Por otro lado este muestra una clara inclinación hacia ciertas áreas del pensamiento que Wittgenstein pone por encima de otras con base en su propia interpretación de las prioridades humanas o por lo menos del pensamiento, lo que también limita su propia explicación de la totalidad misma, al parecer el mismo queda atrapado dentro de sus propias limitaciones lo cual es muy usual en las explicaciones generales de cómo funciona todo.
Esto es, habría que ampliar el lenguaje, o aprender a distinguir con finura y tacto entre los diversos conceptos e ir generando nuevos, con la capacidad de convertir todos los elementos de la realidad en símbolos inteligibles para su completo uso dentro del mundo del lenguaje.

Y entonces por medio de la creación de nuevos símbolos y nuevos lenguajes tendríamos la capacidad de ampliar la experiencia de la comprensión de la realidad, y de esta forma dar cabida a todos los tipos de pensamiento que el mismo Wittgenstein deja fuera, sin embargo esta visión tampoco es tan sencilla porque para la creación y adopción de un nuevo lenguaje sería necesario la asimilación del mismo por la sociedad y por lo tanto resulta muy complejo impulsarlo desde las estructuras de gobierno de las diferentes sociedades en el mundo.
Por otro lado, algo que ya sucede en todo el mundo es la mezcla de idiomas, lenguajes técnicos y adopción de palabras de otros idiomas para generar nuevas experiencias y conceptos en cada uno de los idiomas y así enriquecer la experiencia de cómo miramos las realidad, no sólo en las cosas que podemos ver, sino también en la interpretación de nosotros mismos, de nuestros sentimientos, sensaciones e impresiones estéticas.

Este proceso de seguir creando el lenguaje antecede a la filosofía y la intención de ir siempre enriqueciendo, simplificando, concretizando, ampliando, destruyendo y construyendo palabras, frases expresiones, reflejan de modo claro, la dinámica de la convivencia social así como la experiencia real de lo que se busca por medio de la comunicación. Conforme las experiencias se empiezan a repetir y poco a poco un gran número de personas comienzan a vivir la nueva experiencia, es cuando esta puede recibir un nombre y entonces se genera una extensión del lenguaje y en ese mismo instante, siguiendo la filosofía del tractatus una ampliación de la realidad y de lo verdadero, pues se crea una inmediata correspondencia entre el símbolo y el signo, entre el lenguaje y la realidad.

Finalmente hay que hacer un importante reconocimiento a la estructura lógica utilizada en el tractatus lo cual es un claro ejemplo de la solidez de los argumentos desarrollados durante todo el texto que en realidad es una gran argumentación, y si bien muestra las limitaciones naturales de la lógica analítica, también explota a su máxima expresión todas las posibilidades de enlaces entre premisas y utiliza a la perfección la validez de sus premisas bajo una base argumentativa, sólida y clara para presentar sus ideas, estemos de acuerdo o en desacuerdo no podemos desacreditar sus argumentos por la vía de la lógica.

Bibliografía
Tractatus Logico-philosophicus, Paris, Gallimard, Avant propos, p.31

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