Sobre la unidad de los pensamientos, los sentimientos y el destino

Mi inquietud es la siguiente. Hay personas que creen que los sentimientos y los pensamientos son cosas distintas, yo lo pensaba, además existen personas que creen que hay cosas que los seres humanos no podemos controlar dentro de nuestros propios pensamientos, como el hecho de decidir de quien enamorarse.

Antes de continuar exponiendo mis ideas, quiero aclarar que esto es una opinión personal y que trataré de argumentarla de la mejor forma y espero que quien piense distinto también tenga elementos argumentativos para explicarme porque piensa como piensa porque me temo que el hecho de que me digan “es que así es” o “pues no sé cómo explicarte pero yo eso creo” es válido, bueno no lógicamente, pero no me ayuda a entender mejor su pensar.

Dicho lo anterior comienzo con lo siguiente:

Las ideas que están en nuestra cabeza, como todo lo no físico que nos sucede se genera en nuestra mente, aún cuando hablamos de nuestro corazón, o de nuestro cerebro, o nuestra sensibilidad, todo se remite a ideas de sensaciones que tenemos, y tanto el amor, como el odio, el orgullo, el miedo, la tristeza, la felicidad y cualquier otra cosa que podamos etiquetar como un valor o un sentimiento.

Efectivamente hay sensaciones como el frio y el calor, la adrenalina, el gusto, el olfato que aún cuando no entendiéramos que son, los percibiríamos, como los animales perciben ese tipo de impresiones provocadas por el entorno, este tipo de sensaciones, son inherentes a los seres con sentidos, pero no es algo que me preocupe abordar ni abundar, simplemente me quiero referir a los sentimientos que se generan a partir de interacciones humanas y construcciones sociales, así como las construcciones internas de cada persona.

Por lo tanto, cada que nos referimos a nuestros sentimientos en realidad nos referimos a ideas en nuestra cabeza, a maneras de interpretar y sensibilizar lo que físicamente percibimos, claro está afectado por nuestras creencias y la formación que tenemos como individuos.

Existe una construcción social sobre la separación entre “la razón” y “el corazón” por llamar de una manera cursi a los sentimientos y por eso gran parte de las personas piensan que sentir es completamente diferente a pensar.

Aunque no puedo abundar en profundidad en los efectos de los pensamientos en el cuerpo, dado que no tengo los conocimientos suficientes en Fisiología ni en Psicología, sería pretensioso decir que todo lo que creemos sentir a raíz de nuestros pensamientos/ emociones es sugestión. Sin embargo me queda claro que todo sentimiento se siente en el cerebro y no en el pecho, aunque creamos sentir lo contrario, aún una depresión que generalmente conlleva a ese vacío en el estomago forma solo parte de una gran maraña mental con interminables terminaciones fatales sobre hechos que ni siquiera han sucedido.

Una persona puede sentirse miserable al imaginar a su pareja en los brazos de alguien más. Imaginar que la pareja de uno, está teniendo relaciones sexuales con otra persona es algo profundamente fuerte y doloroso, en la mayoría de las personas. Probablemente la idea o la simple sospecha originada por cualquier noción o la simple idea sobre la noción son suficientes para hacer temblar a cualquier enamorado.

Esto es un ejemplo sobre el poder de los pensamientos en la generación de pensamientos/ sentimientos.

Por el contrario, sólo basta comenzar a imaginar a una mujer que te gusta, y empezar a idealizarla, imaginarla por la mañana, tomada de tu mano, sonriéndote, cantando una canción, riendo contigo, mirar sus fotografías, desmenuzar todos sus pequeños detalles, hacer algo de ella nuestro lugar favorito, empezar a pensar la vida junto a esa persona, para que inmediatamente una serie de pensamientos/ emociones se liberen y se comience a dejar ir, hasta quedar prendado de una persona ajena.
No digo que basten 5 ideas y 20 minutos, generalmente es un proceso lento y constante y depende en gran medida, de la disponibilidad de tiempo para pensar y la ausencia de otras cosas o personas en que pensar.

Generalmente se acompaña de la compañía de esa persona, y la presencia refuerza todo lo que se creía y aún cuando los defectos de la otra persona sean evidentes, nuestra mente lucha por construir una imagen inmaculada del ser amado al grado de hacerlo perfecto. Lo cual paradójicamente, es un gran problema a la larga.

Un argumento, si es que así se le puede llamar a la trillada serie de expresiones que conducen a lo mismo “Tu no decides de quien enamorarte” “no sé en qué momento me enamoré” “en el corazón no se manda “conducen a la total dependencia de “algo” externo que impulsa sobre ellos su vida y los hace “enamorarse mágicamente” de alguien. Un día caminaban por la calle y Cupido les flecho y se enamoraron tan simples, tan ajenos a ellos.

Creo que está percepción es simplemente el resultado del problema de concepto que se tiene, sobre la separación de los pensamientos y los sentimientos, puesto que la gente no se da cuenta, que mientras piensan en esa persona y se cuestionan casos hipotéticos sobre como podría ser o no ser, están escribiendo una serie de notas mentales que se quedan ahí, y si es que alguna de forma consciente o inconsciente suena lógica es pie suficiente para seguir adelante y enamorarse, o así mismo negarse el enamoramiento de alguien.

Aún cuando hay personas que sostienen que “salimos muchos tiempo, me parece lindo, me gusta, pero no siento nada por él” la realidad es que tienen ideas claras sobre porque no quieren estar con esa persona, puede ser que en un plano consciente no aparezcan a simple vista, pero el freno lo están poniendo desde su pensamiento, hay elementos por los cuales la persona no quiere ni se permite estar con esa persona, y generalmente esto sucede cuando hay una oposición entre la construcción de ideas de cada persona y la estructura de ideas socialmente aceptada. Esto es, “socialmente es un excelente partido para ser mi pareja, pero personalmente me parece una persona odiosa o machista”. Este fenómeno puede ser opuesto, “me parece una persona admirable pero no tiene un trabajo ni auto propio”

Generalmente nos sentimos mal de pensar con tanta frialdad principalmente en temas como “el amor” sin embargo consciente o inconscientemente estamos operando bajo estas reglas todo el tiempo, los seres humanos somos pequeñas maquinas súper potentes que están diseñadas para proveerse lo mejor aún por encima de sus propias construcciones sociales.

Creo que he sido bastante claro expresando los argumentos que tengo contra la separación de los sentimientos y los pensamientos, me parece ridícula y maliciosa esta separación. Si quieren pueden mandarme un mail y seguir discutiendo esto si creen que mis argumentos tiemblan.

En cuanto al destino y su poder sobre nosotros sería un tema épico y al igual que la existencia de dios, tengo los mismos elementos para probar que existe el destino y que todo está escrito, como para decir exactamente lo contrario, así que sólo haré una breve opinión de lo que yo pienso:

Dejarle al destino la oportunidad de que nos llene de lo que él quiera, me parece triste, de por si los seres humanos somos un punto mínimo en el universo y el hecho de ni siquiera poder vivir al ritmo que nos gusta, me parece una idea depresiva.

Me gusta creer que yo construyo mi propio destino y que conforme más desarrollo mis capacidades como ser humano: físicas, mentales y espirituales más cerca estoy de vivir una vida más plena e integral, y así perder menos tiempo sintiendo/ pensando que estoy mal, o que no tengo lo que quiero, y aprovechar los pocos años de vida que tenemos los hombres para gozar todo al máximo.

Finalmente ante la última de las críticas: “entonces, eres muy frio, si piensas que los sentimientos son pensamientos, si racionalizas todo, entonces no lo puedes sentir igual” No digo que lo anterior sea un argumento, que además, parte de la base que los sentimientos y los pensamientos se encuentran separados. Pero mi forma de pensar, nada tiene que ver con la intensidad con la que pueda disfrutar de un amor, o cualquier otra emoción/ pensamiento en la vida. Simplemente que yo sé que soy dueño de vivir cada cosa y que está en mí hacer que algo sea mágico o trágico. Creo que el placer de vivir es suficientemente motivo para que queramos probar lo mejor de lo mejor, ¿No es un aroma agradable suficiente para querer olerlo, y uno desagradable para alejarnos? ¿No es una buena comida suficiente para querer siempre comer la comida más rica? Entonces porque pensar que nosotros mismos no tenemos la capacidad de sentir algo por la persona más adecuada. ¿Quién mejor para elegir a quien amar, que nosotros mismos?

Es simplemente hacernos responsables de la manera como vivimos y sentimos, aunque el proceso no sea plenamente detectable, ni tan simple como una idea que se materializa; si hay una serie de cadenas de pensamientos y acciones que nos orillan a sentir/ pensar algo por alguien. Que nos neguemos a aceptarlo es otra cosa.

3 comentarios en “Sobre la unidad de los pensamientos, los sentimientos y el destino

  1. Como ya te había dicho, tú lo confirmas y yo te lo repito: me parece que estás intelectualizando demasiado y te estás yendo por la parte superficial de la palabra “sentimiento”. Por supuesto cada uno es dueño de sí mismo (o al menos así debería de ser) y gozamos de un libre albedrío. Pero hay cosas que uno no planea lo cual tiene reacciones, por ejemplo: uno no controla encontrarse a su exnovio (ex lover, lo que sea) de repente. Y eso, evidentemente causará algún efecto en tí que tú no decidiste. O encontrarse a un buen amigo después de mucho tiempo, la emoción es instantanea, te agarra de sorpresa.
    Si, evidentemente todo reside en la cabeza. Pero es que ¿en serio núnca has sentido con el pecho? El cerebro manda mensajes a todo el cuerpo y es por eso que lo sientes, si, ajá. Pero eso no quita que lo sientas en el pecho, en la cabeza o en las nalgas.
    Escuchar una canción produce en tí efectos que no decides, simplemente sucede, ya sea por recuerdos, historias, o porque el sonido causa algo en tí. Lo mismo con una película. Uno puede ver una película cientos de veces y cada vez sentir algo diferente. Por supuesto, uno se expone a eso; no siempre concientemente.
    La mente es la razón y el corazón la CO-razón. Así lo resumiría yo.

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  2. PARTE 1
    Hola, yo voy a criticar un poco tu punto de vista, intentaré explicarme lo mejor posible y siempre de forma constructiva. Por lo visto mi mensaje es demasiado largo, lo pongo por partes.

    Yo no creo que los pensamientos y los sentimientos sean lo mismo. Lo primero que deberíamos hacer es hacer una importante distinción entre qué es un sentimiento y qué una emoción porque no son lo mismo aunque estén, obviamente, muy relacionadas. Las emociones suceden, de una forma inconsciente, son todas esas cosas, como comenta “Zlena auf der mauer” que sientes sin poder remediarlo, el encontrarte a tu exnovio te produce una sensación tal vez desagradable, incalculada e impensable que hace que tu aflore tu respuesta electrodérmica, que aumente tu ritmo cardíaco, que no puedas concentrarte ni pensar con claridad,… Son respuestas fisiológicas que realiza tu cerebro de forma automática sin pasar, ni por asomo, por tus pensamientos ni tu conciencia… Los sentimientos, en cambio, son conscientes, tú sabes que están ahí y porqué. Ahora me doy cuenta de que el ejemplo anterior era algo incorrecto porque tu sientes eso y sabes que lo estas sientiendo. Pero bueno, espero que se entienda.

    Algo que me resulta importante para entender la diferencia pensamiento-sentimiento… es la fisiología de las emociones y del pensamiento y la razón (soy un proyecto de psicólogo en la actualidad por cierto). En la actualidad sabemos que las emociones son producto de la activación de lo que conocemos como Sistema Límbico (ya no se usa este término por su impresición ya que está formado un montón de estructuras muy específicas con funciones muy diferentes). Este sistema lo forma una zona subcortical, pongamos primitiva (sin ningún tipo de connotaciones), es una zona que tienen todos los animales y que, gracias a ellas, nos dota de instintos. En, cambio sabemos que toda la razón conjunto a todos los procesos de carácter superior están en la corteza de nuestro cerebro, es decir, en la parte más superior. Probablemente, además, la conciencia formará parte de la corteza (¡ojo, especulación!).

    Sí, que estén proyectadas en lugares diferentes no significa que no estén relacionadas, ¿verdad? Por supuesto que lo están pero pongamos un ejemplo. Cuando vemos un estímulo amenazante, pongamos una serpiente con pinta de poder matarnos nosotros no pensamos en qué debemos hacer y nos planteamos en un segundo cuales son todas nuestras posibilidades, no es adaptativo. Esto lo hacen nuestros instintos y, por consiguiente, nuestro sistema límbico y nuestras emociones (no sentimientos). Lo que haremos será… ¡Huir! Profundicemos un poco más…

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  3. PARTE 2
    Si vemos una serpiente, para que reaccionemos el estímulo pasa de nuestro ojo al tálamo (pasando por unos cuantos lugares más que no vienen al caso) y de ahí a la amígdala (S. Límbico) produciendo una respuesta instintiva de la cual no somos conscientes aún. De la amígdala pasa la información luego a la corteza y si tuviésemos que esperar a que esto sucediese ya estaríamos probablemente muertos.

    Sé que lo estoy volviendo todo demasiado científico pero la idea es que creo que son cosas diferentes por la propia naturaleza del concepto de pensamiento y sentimiento. La gente que tiene depresión grave la tiene y sabe que la tiene y por mucho que quiera dejar de tenerla en sus pensamientos no lo va a poder remediar, además de que, pienso, serán los sentimientos los que, incluso, guíen los pensamientos porque si nos encontramos mal nuestros pensamientos dejarán de ser positivos, tendremos problemas para pensar con claridad y con fluidez.

    Algo que además es interesante es el concepto de pensamiento y conciencia. Creo que la conciencia es algo muy complejo (o tal vez imposible, siendo más radicales) de definir. Sabemos que pensamos y que tenemos conciencia pero sabemos que la conciencia es algo más que un estado de vigilia. Valdría la pena tal vez analizar la relación pensamiento-conciencia y preguntarse si ambas cosas están, o no, relacionadas y si forman parte de la misma naturaleza. De momento y por desgracia, hablar de conciencia en psicología es, para muchos expertos, malgastar papel.
    Sobre el destino no diré mucho. No creo ni que exista ni que no exista. Cada individuo vive en un contexto sociocultural muy limitado, en una pequeña burbuja de acontecimientos. Es poco probable que mañana aparezca un actor de Hollywood y me proponga participar en un una película porque vivo en Tenerife y no en Estados Unidos. Es una cuestión de que lo que nos ocurre viene determinado por el entorno en que nos movemos. Ni podemos sentarnos esperando a nuestro presunto destino ni podemos asumir que el destino no existe y creer que nada va a cambiar. El dato es que en la realidad lo que nos ocurre viene determinado por lo que nosotros hacemos y lo que nos ocurre fuera de lo normal simplemente puede haber ocurrido porque nos encontramos en el lugar indicado en el momento indicado.

    Esto se ha alargado un poco. Hasta pronto.

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