10 principios, 10 finales, 10 nudos, 10 desenlaces y 10 momentos memorables (La serie)

Buenas noches:

Ya que no me puedo decidir por dónde empezar, hare esta breve serie de elementos, para que una vez que termine, pueda contar 10,000 historias diferentes sin tener que decidir en donde empezar y en donde terminar. Espero la disfruten, iré sumando elementos conforme me sea posible.

Final I

Ya por fin la tormenta se detuvo. El cielo esclareció y la Luna prácticamente coloreó de gris resplandeciente todo a nuestro alrededor. Nicolás había muerto. Sus manos estaban aún sosteniendo el arma que le había arrebatado la vida con sus propias fuerzas. Ella lo miraba mientras fumaba un cigarro sentada en la silla de más cercana a la escena del crimen. A lo lejos se escuchaban y gritos y sirenas. Era hora de marcharse, se despidió con cariño, apagó su cigarro y se marchó.

Nudo I

Ese era el problema, nunca había luchado por obtener nada, sino eran los contactos de su padre, o la implacable voluntad redentora de su madre y sus tìas, siempre había alguien dispuesto a dejarlo todo para que Leonardo no tuviera que hacer ningún esfuerzo.

El chico tímido de 13 años había crecido y 8 años más tarde, se preocupaba por primera vez, sobre como llegaría a su casa esa tarde. Se dió cuenta que había forma de evadir un segundo más la responsabilidad. Sus padres habían muerto, su herencia había sido robada por todos los que pudieron llevarse algo, y él estaba ahí, pensando en sus padres, sentado en la parada del autobús.

Desenlace I

Lo logramos! dijo Laura muy emocionada, – ¿Qué no te das cuenta que lo hemos logrado? Lucia con lágrimas en los ojos y la voz entrecortada se sentía liberada y aterrada al mismo tiempo, se secó las lágrimas con las mangas y con cuidado de no llenarse de sangre el rostro. – Nunca había visto tanta sangre, pensó. De hecho jamás había estado en un escenario tan atroz, para ella la muerte, los asesinatos y la sangre, sólo eran elementos de las películas de ficción. -Deja eso en la repisa, debemos irnos, dijo Laura comenzando a perder un poco la paciencia, víctima del asombro de lo que habían hecho. El silencio era profundo en aquella habitación tan grande, por algunos instantes podían escuchar los latidos de sus corazones y las respiraciones exaltadas, aún se escuchaba el eco, de los latidos apagados del corazón del padre Anselmo. Lucia se sacudió sin moverse demasiado, tomó de la mano a Laura y salieron discretamente por la puerta trasera sin hacer mucho ruido, finalmente Aldonza no tendría que escuchar más los gritos en lejano lugar donde se encontraba.

Final II

Carlos suspiró, se sintió aliviado mientras la sangre le daba vueltas por toda la cabeza, sentía el latir de sus pies, de sus manos, estaba fuera de sí. No podía dejar de mirar sus ojos, era tan bella, como la flor que resiste el viento estoica, y cubierta en gotas de lluvia salvaje enamora el paisaje.

Mónica tomó su mano, beso su mejilla con dulzura y salieron de la casa. Era la primera vez que Carlos salía sin la ayuda de su enfermera y sin el aparato auditivo, no dijeron nada, y no sólo por la aguda sordera de Carlos sino porque no había nada más que decir, ella aprendió el valor dentro de ella, se liberó de sus propios miedo y complejos, nadó cuesta arriba contra su historia su sesgada educación y su falta de cariño paterno, tal vez era tarde para volver pero temprano para seguir adelante.

45 años tenían los dos, Carlos se descubrió a sí mismo como una persona valiosa e independiente, sin palabras abrió los ojos y el corazón de una mujer de acero, y eso le demostraba que en sus juegos infantiles cuando él era el héroe no eran tan fantasiosos como él creyó.

Se perdieron de la vista caminando muy juntos de la mano, el amor les salvo a la vida, Mónica no volvería a actuar y Carlos nunca la escucharía cantar, pero ya no hacía falta, lucharon toda su vida por tener cosas que ellos creyeron los harían felices, para descubrir que el día que ambos se rindieron, encontrarían exactamente eso nunca pensaron, eso que siempre quisieron sentir, pero no supieron en donde buscar, el amor que nació de ellos por supuesto les estaba planteando enigmas incomprensibles para ellos, profundas dudas que echaban abajo todos sus paradigmas y que al mismo tiempo, una sonrisa, hacía innecesaria esa introspección en busca de respuestas.

Nudo II

Entonces, tomas tu chamarra, ajustas tus botas y la miras, no le dices nada porque ella sigue molesta, pero piensas que si no hablas ahora probablemente no puedas volver a hacerlo.

Tienes tanto miedo por la guerra y tienes tantas ganas de correr a los brazos de mamá, pero al mismo tiempo no quieres demostrarle que ella tiene razón. Caminas precipitado y tropezando hacía la puerta cuando a unos pasos de esta, escuchas tronar el piso de madera por esos zapatos de tacón violetas que tu le regalaste hace ya un par de años y sientes en la espalda un abrazo desesperado. Inmediatamente su pecho toca tu espalda las lágrimas se agolpan en tus ojos pero las resistes a fuerza sobrevivir, pues en esas lágrimas sientes que se te va la vida. Volteas la abrazas, te mira con los ojos hechos tristeza y la besas mientras imaginas como tu madre te mece los cabellos, como cuando tenías pesadillas.

Nudo III

Ella no lo amaba, pero no podía irse, es de esas ocasiones en la vida en que las opciones se reducen a las que las circunstancias nos permiten, como si fuésemos títeres de los dioses griegos, quienes nos manipulan para jugar al teatro con nuestras vidas.

Ahora que Carolina estaba embarazada era irrelevante pensar en sus sentimientos, había viajado a una tierra desconocida, no hablaba ni entendía el idioma del 95% de la población y tampoco tenía trabajo. Lo que había empezado como un tórrido romance aventurero, se había convertido en miserable destino que reducía sus días a una interminable espera por la muerte.

Luis en cambio, estaba profundamente enamorado, nunca antes una mujer tan hermosa y cariñosa había estado con él, Luis era más bien el tipo gris de las novelas, de esos personajes que nunca pasan de ser el soporte de los personajes principales, y si me lo permite, más cercano a la indumentaria de una película de época que a los personajes de relleno en una escena de una gran multitud.

Para él, Carolina era un sueño, el amor de su vida había salido de una revista de supermodelos para decirle te amo, vivía en una euforia incontenible, se volvió más seguro de sí mismo y no le tenía miedo a nada. Había aprendido que el éxito podía estar a su alcance y había dejado de ser el tipo gris por un hombre que sentía ser dueño de su vida, que ironía.

Tropezó por error con la caja de una prueba de embarazo en el baño, confundido llamó a Carolina, pero ella no respondió, yacía inconsciente en la cama.

Principio I

Cabello negro, largo, ondulado y con aroma a mujer hermosa, los ojos grandes y profundos. La nariz más bien tosca pero elegante, una sonrisa plena y sensacional, matizada con los labios más besables del mundo entero, el rostro de una belleza natural y auténtica, solamente opacada por el redondos senos y las caderas amplias y sensuales, era un sueño gitano, una voz fuerte y sensual una mente poderosa y enigmática.

Así lucía Yolanda cuando tenía 19 años, ahora su nieta Miroslava de sólo 16, le recordaba su juventud, los años de la guerra, el aroma a pan recién hecho y la muerte de su padre.

Principio II

Me pregunto por qué no bajé los cigarros, tengo tanto que fumar, pensaba en silencio mientras la banda tocaba una vez más “Blue Monk” estaba tan ocupado pensando en un buen final que no había dejado los cigarros en la mesita de noche de mi habitación de hotel. Siempre he sido inoportunamente descuidado en mi vida, cuando niño siempre olvidaba mi almuerzo en el camión y tenía que robarle a mis amigos un trozo de lo que fuera. Hasta que aprendí a tocar la guitarra y las niñas me llevaban siempre algo de comer, envuelto en una nota, generalmente un halago, que yo fingía devolverles en cada nota de mis primeras canciones.

Y es que es tanto y mi deseo de fumar que podría subir por mis cigarros en este momento, pero realmente no saldría de la habitación o tal vez llegando olvidaría a que he subido. Me recostaría en la cama y empezaría y divagar sobre el pasado y mi presente inmediato, no podría evitar pensar otra vez en ella, en los brazos de aquel hombre que conocimos juntos en la estación, del que se hiciera amigo y que lentamente siempre me hablaba de él. No entiendo porque nunca noté que se alejaba lentamente y que cuando más atención me pedía siempre estaba borracho, o escribiendo, o con alguna chica embobada por mis inverisímiles historias sobre sucesos que generalmente nunca pasaban.

Pero no tengo tiempo, el Sr. Harren me dió una oportunidad y si la dejo pasar, volveré a pasar profunda hambre, ya no puedo darme el lujo de dejar escapar un sólo centavo. Nunca he podido ahorrar demasiado y con las deudas que he venido acumulando del juego esta puede ser mi última oportunidad. Ya no soy un muchacho aunque siga pensando que lo soy.

Ahí viene Harren, pero… ¿Quién es la linda chica? conozca a la esposa de Steve y esa bella joven no puede ser ni su amante ni su hija, seguramente es una de esas “estrellas” que él se empeña en llevar al estrellato, pero no lo creo, no tiene la facha de esas chicas caza fortunas, es más bien distinta, parece triste, ¿estará bien? ¿Porque el velo negro? es posible que haya sucedido una tragedia. Tal vez Harren tenga cigarros y ya no tenga que molestarme en subir a mi habitación.

Ahhh… como disfruto que toquen las canciones que he escrito, es como leer mis poemas en voz alta, pero con una voz suave, entonada y notablemente educada, no como la mía claro está.

– Con que aquí te escondes, ¿No deberías estar escribiendo el final de la novela de mi esposa?

Final IV

Tengo tantísimo miedo, esta música es macabra, estas paredes blancas me hacen sentir que estoy loco, me siento solo, abandonado, tengo la sensación que si grito nadie me escucharía, que si clavo un cuchillo en mis entrañas y muero en el suelo desangrado pasarían días antes de que me encontraran.

La sensación es de vacío, de impotencia, de duda, no tengo idea que quiero hacer ni hacia dónde dirigirme, estoy frito, mi mente se ha echado a dormir y me ha dejado aquí luchando con estos sentimientos enfermos, las voces me dicen que me lo merezco mientras me lanzan carne cruda de animales que detesto. Y así me miro de frente con mis miedos, que son todos, me siento tan pequeño. Solo quiero que me abrace mi madre, tal vez sólo una cobija, tal vez sólo cerrar los ojos… espera alguien toca la puerta. Eres tú!

Un comentario en “10 principios, 10 finales, 10 nudos, 10 desenlaces y 10 momentos memorables (La serie)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s