Lights from undeground

En medio de un calor envolvente, una noche llena de vibras esotéricas desde la colonia Napoles en la Ciudad de México. Con las gargantas secas y unas semanas previas turbulentas y plagadas de fuertes acontecimientos, el salón se empezaba a llenar de gente rumbo a las 11 de la noche.

Un momento en que cinco genios en potencia se toman un minuto para abrir sus pechos y compartir su pasión última y esencia de si mismos, fundidos en un abrazo se deja atras por un momento absolutamente todo, se llenan las manos y la boca de esa energia desbordante que trajo unas horas antes a cinco personas distintas y en ese preciso instante se fusionan en una sola voz.

En medio de un marco tan emotivo, las luces ténues de un salón lleno de personas expectantes, estallan las guitarras, la bateria, el bajo, el sax y la voz.

Por casi una hora se detuvo el mundo entre canciones, aplausos y gritos, los parroquianos bebiamos emocionados mientras nos llenaba un sonido distinto, que esta noche rebasó la capacidad y el talento y se convirtió en un solo sentimiento.

Hubo breves instantes donde todos eramos una sola cosa, me sorprendí a mi mismo entre miradas de oidos virgenes que movían las cabezas al ritmo de la música mientras miraban con atención, lo que claramente había sobrepasado sus espectativas y roto uno que otro paradigma.

Como siempre las miradas atentas de quienes están con la banda siempre, que cantaban las canciones con el sentimiento de entenderlas como propias. Entre fotografías y gritos emocionados llenaban de familiaridad un lugar que supimos hacer nuestro.

Personalmente me llevaron al borde de las lágrimas en por lo menos tres momentos, que me trajeron imagenes de un futuro prometedor lleno de exitos totales, un hijo claramente emocionado cantandole a su madre fundiendose en un por siempre, un padre cantandole a su hija con los ojos llenos de lágrimas, las cabeza envuelta en recuerdos y la manos llenas de talento. A mi sombría presencia enmarcada por la melancolía de la sucesión de eventos dificiles que me mantienen despierto e intranquilo, le regalaron un instante de una calma plena, una furia rockera, una razón para luchar.

“Y fuerza en voz” Rompía con elegancía como quien sabe esperar por el mejor de los momentos para elevar el tono captando con eso la atención de todos los que atentos escuchamos.

Al grito complaciente de los asistentes la banda toco 2 canciones más, lentamente y con suavidad regresaron nuestros pies al suelo y aplaudieron todos con satisfacción, un excelente sabor de boca de saber que conocimos a los idolos, antes de que su fama explotara.

Así es en la Rocas,

Con cariño, para Alonso.

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