Con mis manos, una vez hice un palacio,
y con mis palabras lo incendié,
Una vez con besos y día nublado en el día de mi vida,
de repente despertamos lejos de esa mañana en el aeropuerto.
Recuerdo cuando mi corazón me dicataba el camino,
y mis manos cuidaban de ti.
¿En que momento me volví maldito?
y te hice correr lejos de mi.
Entre tantos miedos recuerdo los sueños,
que junto a tus labios quise vivir,
y en medio de despojos y regaños,
te encuentro tan hermosa… tan lejos de aquí.
Se que puede ser hipócrita,
llorar de arrepentiemiento,
porque el único hacedor de dolor (el tuyo y el mio)
soy yo, (o lo fui).
¿No te cansa ser tan perfecta?
¿No te cansa hacerlo todo siempre bien?
Porque yo si estoy cansado de lo opuesto.
Y hoy me queda claro,
que no tengo cara para llorar,
y aunque mi alma lo desea,
como los machos… he de aguantar.
(o morir por dentro como millones de peleles creídos).