Que de entre los hombres salga por fín la serenidad de entender,
que de tu cuerpo el dolor se desvanezca,
intercede tu luz en nuestros pensamientos,
y conviertelos en desgnios de paz.
Abrazados todos a tu pensamiento,
guardamos en gloria lo que siempre serás,
de la mano nos sostendremos y te daremos alas para ir más allá,
toma tus zapatos y parte cuando estes listo.
Tu nombre se escuchará con orgullo por siempre,
aguárdalo en el sendero y dale la luz por siempre,
y que en todos nosotros llegue un día el sosiego,
y que en él, la sabiduria le vista por dentro.
En mis palabras te despido y lo dejo a tu voluntad,
sentado aquí te espero para que decidas hacia donde caminar,
que tus pasos sean ya más ligeros,
y ojalá que mis palabras calmen a los que se quedan.
y acompañen por siempre a los que se van.