Con la mirada entre el suelo y el cielo,
sin llegar nunca al horizonte,
con los ojos brillosos y queriendo quebrarse,
experimento profunda ansiedad.
Mis manos se endurecen y nada pueden tocar,
mis labios se parten en deseos de tus labios besar,
mi corazón te extraña y mi mente piensa en ti,
al no verte mis pies se detienen.
En silencio y en la obscuridad,
donde nadie me llama ni me escucha,
fumo un cigarrillo en la ventana,
y me cuesta trabajo dormir.